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Las disfunciones cognitivas han sido ampliamente investigadas en la esquizofrenia mientras que sólo en escasas ocasiones se han estudiado en el marco de los trastornos bipolares. La práctica clínica nos está demostrando que también los pacientes bipolares presentan déficit cognitivos de manera persistente, no sólo durante los episodios agudos de la enfermedad sino también en los períodos de remisión. Además hallazgos procedentes de investigaciones recientes comienzan a confirmar la persistencia de déficit en la función cognitiva de dichos pacientes (Althsuler, 1993; McKay et al, 1995; van Gorp et al, 1998; Ferrier et al, 1999). No obstante, nos encontramos con diversas limitaciones en relación a la investigación del rendimiento neuropsicológico en el trastorno bipolar, principalmente metodológicas. En general, la heterogeneidad de los diseños y de los instrumentos de evaluación dificultan la comparación de resultados entre los diferentes estudios, por lo que las discrepancias o resultados contradictorios suelen ser frecuentes. Por otra parte, es conveniente centrarnos en la importancia de los aspectos cognitivos en el trastorno bipolar, especialmente por el efecto que éstos podrían ejercer en el funcionamiento social y laboral de las personas que padecen esta enfermedad; así como prestar mayor atención a factores que podrían influir en la función cognitiva como la cronicidad, la frecuencia de recaídas, la medicación, fluctuaciones subsindrómicas...
Finalmente, no podemos obviar la necesidad de investigar la aplicación de tratamientos como la rehabilitación cognitiva, los nuevos tratamientos farmacológicos o las terapias psicológicas en pacientes bipolares y su influencia directa o indirecta sobre las disfunciones cognitivas.