En las últimas décadas, la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) ha aumentado significativamente, especialmente en mujeres, siendo atribuible a una interacción compleja entre factores biológicos, psicológicos y sociales. Las redes sociales, en particular plataformas como Instagram, han amplificado la presión por alcanzar estándares estéticos específicos, vinculando la aceptación social con la validaci&