El consumo de sustancias tóxicas es un fenómeno cada vez más frecuente en las urgencias hospitalarias psiquiátricas, generando un impacto significativo en la salud mental de los pacientes. Las sustancias psicoactivas como el alcohol, las drogas ilícitas o los medicamentos de abuso, como las benzodiacepinas, contribuyen a una sobrecarga de consultas en los servicios de urgencias. Estos pacientes presentan con frecuencia cuadros de intoxicación aguda, episodios psicóticos, ansiedad, depresión o trastornos del comportamiento, siendo estos objetivados cada vez a edades más tempranas. Además, el consumo crónico de sustancias puede desencadenar o agravar trastornos psiquiátricos ya existentes, lo que aumenta la complejidad del tratamiento y la deshabituación.
El impacto de este consumo es amplio en múltiples aspectos, afectando no solo la salud física y mental de los individuos, sino también generando un aumento de la carga en los sistemas sanitarios. Los pacientes con trastornos relacionados con el consumo de sustancias tienen más probabilidades de presentar recaídas y comorbilidades, tanto orgánicas como relacionadas con la salud mental, lo que dificulta su manejo adecuado y prolonga la duración de los ingresos.
El abordaje de estos casos debe ser integral y multidisciplinario. Es fundamental que los profesionales de la salud mental no solo tratemos los síntomas inmediatos de la intoxicación, sino que también implementemos estrategias de intervención a largo plazo, como la rehabilitación, la prevención de recaídas y el apoyo psicológico, para garantizar la recuperación del paciente y reducir el riesgo de futuros episodios relacionados con este consumo.
Vulnerabilidad psicosocial en el cuidador primario del enfermo oncológico paliativo.
Diana Marjorie Suárez Vera
Fecha Publicación: 01/03/2005