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Última actualización web: 03/12/2021

Las vicisitudes del trabajo en equipo.

Autor/autores: CORE Academic Instituto de Psicoterapia
Fecha Publicación: 17/12/2010
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

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Vol. 1, núm. 3 - Noviembre 2002

Revista Internacional On-line / An International On-line Journal

Editorial: Las vicisitudes del trabajo en equipo
Una de las características básicas de las intervenciones en Psiquiatría comunitaria es el trabajo en
equipo. Un equipo es (Arrazola y cols.) "un pequeño número de personas con habilidades
complementarias, comprometidas con un propósito común de cuyo logro se consideran mutuamente
responsables, bajo el liderazgo de una de ellas". El líder utiliza su poder para obtener conformidad,
proponiendo incentivos para moderar las resistencias y favoreciendo la negociación para alcanzar los
objetivos previamente consensuados con el resto de los miembros del equipo.
El equipo así constituido incorpora todo el potencial que encierran las relaciones informales y la
fuerza de la cohesión del grupo y hace posible la realización de numerosas tareas que los miembros
aislados no podrían realizar individualmente. El trabajo en equipo proporciona una oportunidad para
el desarrollo personal y profesional porque cada miembro aporta su competencia a la vez que
aumenta sus propios conocimientos y habilidades. Las discrepancias que aparecen en su seno
pueden ser aprovechadas para continuar explorando y profundizando en las cuestiones.
Los profesionales pueden, además, adquirir conocimientos de aconsejamiento individual y de trabajo
grupal y familiar que les permiten, si el contexto lo permite, funcionar como terapeutas. Este tipo de
formación es particularmente importante cuando el profesional actúa en unidades que funcionan con
los principios de las comunidades terapéuticas en las que existe una cierta descentralización de la
toma de decisiones y se trabaja en equipo. El profesional debe, en esos contextos, acercarse al
entorno del enfermo mental, tanto social, familiar como laboral, formando parte de aquellos equipos
multidisciplinarios que se creen al respecto.
Las relaciones entre los miembros de los equipos terapéuticos son, sin embargo, complejas y pueden
movilizar angustias que originan a veces disfunciones importantes. Fornari trae a cuento a ese
respecto la parábola de los erizos que Freud toma de Schopenhauer: "Para defenderse del frío
invernal, los erizos decidieron juntarse los unos a los otros para calentarse con su propio calor
animal, pero, al acercarse, se pincharon y entonces se alejaron nuevamente; al alejarse, tuvieron de
nuevo frío y se volvieron a acercar para calentarse, pero se pincharon nuevamente y, una vez más,
se alejaron, buscando alternativas para protegerse del frío y de las picaduras. Todo esto hasta que,
después de varios intentos, los erizos encontraron la distancia adecuada que les permitía no
pincharse, sino calentarse, es decir, protegerse al mismo tiempo del frío y de la picadura". Esta
ambivalencia con la que se relacionan los miembros del equipo deriva de las angustias primarias
persecutorias y depresivas que se producen en su seno.
La relación con los pacientes psiquiátricos produce cierta ansiedad y pone en marcha para
neutralizar en el profesional diversos mecanismos que pueden dar lugar a actuaciones no
encaminadas a resolver los problemas del paciente, sino a defenderse él mismo. El profesional, por
inexperiencia o por temor a no saber responder adecuadamente, puede mantener actitudes rígidas o
estereotipadas o proyectar sus propios problemas en el paciente, con lo que la relación adquiere, a
veces, un carácter antiterapéutico. Es, por ello, fundamental ofrecer supervisión a los equipos y/o a
sus componentes individuales. Frecuentemente, la supervisión conduce a la demanda de una
psicoterapia personal por parte del profesional
De hecho, con frecuencia creciente, en este tipo de unidades los/as psicólogos/as, enfermeros/as y
asistentes sociales conducen diferentes grupos de carácter recreativo, ocupacional o más
específicamente psicoterapéuticos.
Hay que diferenciar bien las actividades genuinamente psicoterapéuticas de las demás. En efecto, la
psicoterapia requiere una formación específica en la que un profesional de nivel universitario,
especializado en el campo clínico, realiza un programa específico de aprendizaje de la psicoterapia,
que incluye algún tipo de experiencia personal psicoterápica y de supervisión. Sin estos requisitos no
es ético someter a los pacientes a intervenciones delicadas y no exentas de algunos riesgos.
Por otra parte, es importante recordar que, aunque las funciones de los distintos miembros del
equipo se van difuminando, la jerarquización del trabajo no debe ponerse en cuestión y que cada
profesión tiene, además, funciones específicas que no debe descuidar.
En el presente numero de la Revista, el Dr. Norberto Mascaro reflexiona sobre su amplia experiencia
con diferentes equipos terapéuticos tanto en España como en Argentina. Por su parte, un artículo del
Dr. Guimón señala las vicisitudes del trabajo de los equipos y las posibilidades de convertirlos en

equipos "suficientemente buenos" en el sentido de Winicott. Finalmente en la sección de libros se
hace referencia a un volumen de reciente aparición de ese mismo autor "Los Profesionales" de la
Salud mental en el que trata con extensión sobre estos temas.

ASMR Revista Internacional On-line - Dep. Leg. BI-2824-01 - ISSN (en trámite)
CORE Academic, Instituto de Psicoterapia, Manuel Allende 19, 48010 Bilbao (España)
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