Paciente mujer de 10 años con síndrome de Prader-Willi, derivada al servicio de Psiquiatría Infantil para evaluación de alteraciones conductuales. La paciente, en seguimiento multidisciplinario (Neuropediatría, Endocrinología y Neumología), presenta antecedentes de hipotonía y apnea obstructiva del sueño, por lo que recibe CPAP nocturna y hormona de crecimiento. A nivel conductual, muestra impulsividad, raptus de agresividad y síntomas obsesivos. Durante el confinamiento, los episodios agresivos se redujeron, pero reaparecieron al retornar al entorno escolar, agravándose con situaciones de estrés y sobrecarga emocional.
La paciente ha seguido múltiples ajustes terapéuticos para control de impulsividad y agresividad. Se inició tratamiento con risperidona y posteriormente con Medikinet, que se suspendió debido a efectos adversos. Luego, se administró topiramato, con mejoras parciales en control conductual, y se agregó fluoxetina para síntomas obsesivo-compulsivos y ansiedad. A pesar de la medicación, persisten episodios de autolesiones y problemas de conducta alimentaria. En coordinación con el equipo escolar, se han implementado medidas de apoyo adicional y vigilancia en el entorno.
Actualmente, el tratamiento incluye topiramato, aripiprazol y fluoxetina, logrando una mejoría en la ansiedad y reducción de episodios agresivos, aunque aún requiere ajuste periódico y apoyo psicopedagógico intensivo.