Los profesionales sanitarios se enfrentan de manera ordinaria a situaciones que exigen de ellos un esfuerzo y una atención plena, porque atienden personas que están sufriendo. Esto, unido a la presión asistencial, a las circunstancias sociales, económicas y políticas, puede facilitar la aparición del síndrome del quemado, la fatiga por compasión, el trauma vicario o la contratransferencia inmanejable. Para prevenir estas consecuenc