La hipertensión arterial es un importante factor de riesgo para la aparición de las enfermedades cardiovasculares. Estas enfermedades son la primera causa de mortalidad en el mundo. En los países desarrollados, el 20% de la población padece hipertensión, siendo el 90% de tipo hipertensión esencial (HTAE) (Martínez y cols. , 1990). A pesar de que existen discrepancias en relación con el fenómeno de hipertensión, parece haber un acuerdo generalizado respecto a la multicausalidad de la misma. Dentro de estas causas están las relacionadas con el estrés, las cuales pueden provocar un estado de hipertensión arterial crónico (Fernández Abascal, 1993), siendo la sobreactivación simpática y el fraccionamiento cardio-somático el primer eslabón psicofisiológico de una cadena de cambios hemodinámicos que agravan los efectos sobre la presión arterial (Obrist, 1981). En este trabajo veremos como la reactividad emocional incide, según la evidencia científica, en la aparicion y la perpetuación de hipertensión esencial.