En estos meses se ha afirmado con profusión que los casos de estrés y ansiedad están aumentando de continuo a raíz de la covid-19. Entre otras razones la soledad que el teletrabajo implica supone “soledad”, sobrecarga y ausencia de contacto social. Sin duda que la salud mental de la población será una de las grandes víctimas de la pandemia. En un reciente artículo publicado en prensa diaria titulamos el hecho como “Dolor y sufrimiento ¿Por qué? Y ¿Para qué?” La restricción de contactos, sobre todo cercanos, entre el sistema sanitario y los afectados ha recrudecido el deterioro de la salud y el incremento de la soledad. Vivir un duelo, de cualquier tipo, con escaso apoyo en su elaboración suele incrementar su duración, intensidad y sus consecuencias residuales. Si cada uno puede poner en marcha medidas de autocuidado mental y físico que tendrían un impacto notable en cómo vivimos la situación actual, lamentablemente para muchas personas esto no será nada fácil.