Se estima que la clínica depresiva mayor o menor podría afectar hasta a un cuarto de los pacientes oncológicos en cuidados paliativos y que alrededor del 73% no estarían recibido un tratamiento adecuado. Actualmente, disponemos de métodos de cribado, diagnóstico y seguimiento validados para este grupo de pacientes.La evidencia científica sobre la epidemiología y tratamiento de la depresión resistente en pacientes oncológicos es limitada. Como tratamiento farmacológico de primera línea, se recomiendan los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (isrs). Para casos en los que no son tolerados o la respuesta no es favorable disponemos de bupropion (2ª línea), antidepresivos tricíclicos (ATC), psicoestimulantes o terapia electroconvulsiva (TEC). Se desaconseja el uso de antidepresivos inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO). En este perfil de pacientes, debemos ser especialmente cuidadosos con las posibles interacciones farmacológicas, contraindicaciones y efectos adversos.En el presente trabajo, abordamos el manejo del caso clínico de un paciente oncológico en cuidados paliativos que sufría un E. depresivo mayor grave resistente.