La patología orgánica grave se le presenta al sujeto, como una realidad, enfrentándolo con la posibilidad de interrumpir su continuidad existencial. En el trasplante no sólo se depende de la reacción somática, el psiquismo también debe poder hacer propio lo que era de otro. Lo que está en juego es la incorporación y el reconocimiento en un trabajo de asimilación de lo ajeno. Para eso es necesario que el receptor se produzca como mortal y abandone las fantasías de que el órgano que le