El trastorno bipolar en el anciano representa más de una cuarta parte de los casos de trastorno bipolar en la población y tiene unas características diferenciales con respecto al adulto más joven. La presencia de síntomas aparentemente compatibles con una fase maniaca o depresiva de un trastorno bipolar puede deberse a un gran número de causas de origen orgánico como afecciones vasculares, degenerativas, tumorales o farmacológicas; por lo que va a ser fundamental la realización de un diagnóstico diferencial de carácter exhaustivo. La utilización de psicofármacos en ancianos ha demostrado ser tan eficaz como en los pacientes jóvenes; sin embargo, este grupo de población presenta una mayor susceptibilidad a posibles interacciones o efectos secundarios de los fármacos empleados, lo que nos obliga a minimizar y simplificar los mismos.