A partir de la amplia recolección de información histórica, psicosocial y psicométrica, resulta indispensable un profundo ejercicio de reflexión sobre los hallazgos encontrados, su significado para la persona y su contexto, así como para el alegato de tortura.
Detallando todos aspectos conductuales, cognoscitivos y emocionales que de hayan observado tanto a nivel verbal como no verbal, así como aquellos signos y síntomas detectados de algún posible trastorno psicológico y/o psiquiátrico.