Introducción
Las personas que viven con enfermedades mentales graves (SMI) experimentan tasas extremadamente altas de exclusión social. Aunque se ha logrado progresar en la reducción del estigma hacia condiciones como la depresión y la ansiedad, los resultados han sido mucho menos exitosos para trastornos como la psicosis o la esquizofrenia, ampliándose ...
Introducción
Las personas que viven con enfermedades mentales graves (SMI) experimentan tasas extremadamente altas de exclusión social. Aunque se ha logrado progresar en la reducción del estigma hacia condiciones como la depresión y la ansiedad, los resultados han sido mucho menos exitosos para trastornos como la psicosis o la esquizofrenia, ampliándose la "brecha de estigma" entre las condiciones leves y las graves. El artículo subraya la necesidad de incluir explícitamente a las SMI en los programas de reducción de estigma y de consultar a quienes las padecen para establecer prioridades de inclusión.
Métodos
El contenido se apoya en diversas fuentes y evidencias, destacando un proyecto de consulta comunitaria a gran escala realizado en Australia entre 2019 y 2020. Este proyecto incluyó entrevistas y grupos focales con casi 250 personas que padecen enfermedades mentales poco comprendidas. El alcance del estudio se definió específicamente para incluir psicosis, esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno límite de la personalidad, con el fin de evitar que el enfoque se diluyera en la depresión o la ansiedad. Además, el artículo hace referencia a meta-análisis previos de ensayos sobre intervenciones de "contacto" y educación.
Resultados
• Centralidad de la experiencia vivida: Existe un fuerte respaldo para que las personas con experiencia vivida ocupen roles de liderazgo, codiseño, ejecución y evaluación en las estrategias nacionales.
• Persistencia del estigma: A pesar de que las creencias sobre la peligrosidad o la debilidad personal han disminuido en algunos casos, el deseo de distancia social hacia personas con psicosis o esquizofrenia se ha mantenido sin cambios o incluso ha aumentado entre 2011 y 2024.
• Entornos críticos: Se identificaron los servicios de salud, los lugares de trabajo y los medios de comunicación como los entornos prioritarios para la acción.
• Barreras profesionales: Se observó que los profesionales de la salud a menudo muestran estigma hacia diagnósticos específicos (como el trastorno límite de la personalidad) o caen en el "ensombrecimiento diagnóstico", ignorando problemas de salud física en pacientes con esquizofrenia.
Conclusiones
• Estrategias específicas: Es necesario alejarse de los términos genéricos (como "desafíos de salud mental") y utilizar mensajes realistas y basados en fortalezas que no evadan las dificultades de las SMI, pero que fomenten la empatía.
• Cambio estructural: La reducción del estigma requiere reformas estructurales y colaboración entre líderes de servicios de salud, empleadores y servicios sociales para facilitar la inclusión laboral y profesional.
• Enfoque en el comportamiento: La eficacia de los programas futuros no debe medirse solo por cambios de actitud, sino por su capacidad para generar cambios de comportamiento tangibles en la audiencia.
• Apoyo empresarial: Es fundamental proporcionar recursos y formación continua a las pequeñas y medianas empresas, que a menudo carecen de departamentos de recursos humanos para gestionar estos apoyos.
Resumen y adaptación editorial:
María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original:
Rethinking stigma reduction programs for people with severe mental illness. Autores principales: Henderson C et al. Revista: World Psychiatry (2026)
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12805037/
Este contenido es un resumen adaptado.
La autoría científica corresponde a los autores originales.
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