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Estimulación cerebral no invasiva en la depresión postictus: qué sabemos sobre rTMS y tDCS



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Artículo | Fecha de publicación: 10/12/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  La depresión postictus sigue siendo un reto clínico relevante La depresión después de un ictus constituye una de las complicaciones neuropsiquiátricas más frecuentes de la enfermedad cerebrovascular. Su presencia puede interferir con la participación en rehabilitación, el funcionamiento cotidiano y la calidad de vida, además d...

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La depresión postictus sigue siendo un reto clínico relevante


La depresión después de un ictus constituye una de las complicaciones neuropsiquiátricas más frecuentes de la enfermedad cerebrovascular. Su presencia puede interferir con la participación en rehabilitación, el funcionamiento cotidiano y la calidad de vida, además de aumentar la complejidad del tratamiento.


En este contexto, la estimulación cerebral no invasiva ha despertado interés como posible estrategia complementaria. Dos de las técnicas más estudiadas son la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) y la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS).


Un metaanálisis reciente reunió 17 ensayos controlados aleatorizados con 917 pacientes con depresión postictus para analizar si estas intervenciones producen mejoras clínicamente relevantes frente a estimulación simulada, atención habitual u otros comparadores.


El resultado global favorece a la neuromodulación, pero la variabilidad entre estudios obliga a interpretar las cifras con prudencia.


Diecisiete ensayos con protocolos muy diferentes


Los estudios incluidos procedían de China, Corea del Sur, Estados Unidos, Brasil, Hungría y Australia.


Los tamaños muestrales oscilaron entre 10 y 113 participantes, y las edades medias se situaron aproximadamente entre 48 y 68 años.


Trece brazos de estudio evaluaron rTMS y cuatro evaluaron tDCS.


En rTMS, la región diana fue habitualmente la corteza prefrontal dorsolateral izquierda, pero las frecuencias variaron entre 1 y 10 Hz, las intensidades entre el 80 % y el 120 % del umbral motor en reposo y las intervenciones duraron entre dos y ocho semanas.


Los protocolos de tDCS también fueron heterogéneos, aunque generalmente utilizaron 2 mA durante 12–30 minutos por sesión.


Esta diversidad metodológica es una de las claves para comprender por qué el efecto combinado debe interpretarse con cautela.


Una reducción significativa de los síntomas depresivos


Al combinar los 17 ensayos, la estimulación cerebral no invasiva se asoció con una mayor reducción de la sintomatología depresiva que las condiciones control.


El tamaño de efecto combinado fue:


SMD = −1,24


con un intervalo de confianza del 95 % de:


−1,74 a −0,73.


Desde el punto de vista estadístico, se trata de un efecto de magnitud considerable.


Sin embargo, la heterogeneidad fue también muy elevada:


I² = 88 %.


Esto significa que los resultados variaron de forma sustancial entre los diferentes ensayos.


La cifra agrupada no debe entenderse, por tanto, como una estimación uniforme aplicable a cualquier paciente con depresión postictus.


Tanto rTMS como tDCS mostraron efectos favorables


Cuando los autores analizaron las dos modalidades por separado, ambas mostraron asociaciones significativas con una reducción de síntomas depresivos.


Para rTMS, el resultado fue:


SMD = −1,06; IC 95 %: −1,59 a −0,52.


Para tDCS:


SMD = −1,94; IC 95 %: −3,25 a −0,63.


A primera vista, la tDCS parece mostrar un efecto mayor.


Pero esta interpretación sería engañosa.


La diferencia entre ambas modalidades no fue estadísticamente significativa, y el subgrupo de tDCS estaba formado únicamente por cuatro estudios.


Además, la heterogeneidad fue muy alta en ambos análisis:


I² = 87 % para tDCS e I² = 88 % para rTMS.


Por ello, el metaanálisis no demuestra que tDCS sea superior a rTMS.


¿Alta o baja frecuencia de rTMS?


Los investigadores también analizaron si la frecuencia de estimulación modificaba el efecto de la rTMS.


La estimulación de alta frecuencia, definida en este análisis como ≥5 Hz, mostró:


SMD = −1,22.


La rTMS de baja frecuencia, ≤1 Hz:


SMD = −0,77.


De nuevo, la alta frecuencia pareció numéricamente superior.


Sin embargo, la comparación directa entre subgrupos no fue significativa:


p = 0,37.


Por tanto, los datos actuales no permiten establecer que la rTMS de alta frecuencia sea clínicamente superior a la de baja frecuencia.


La elevada heterogeneidad dentro de ambos grupos refuerza esta cautela.


Posibles beneficios sobre autonomía funcional


El metaanálisis exploró además las actividades de la vida diaria.


Seis comparaciones, con 212 participantes en total, aportaron datos para este desenlace.


La estimulación cerebral no invasiva se asoció con mejores resultados funcionales:


SMD = 0,80; IC 95 %: 0,51–1,08.


En este caso, la heterogeneidad fue mucho menor:


I² = 6 %.


El resultado resulta clínicamente interesante porque la recuperación tras un ictus no depende exclusivamente de la reducción de síntomas depresivos.


No obstante, el número de estudios fue considerablemente menor que para el desenlace principal.


Por ello, la evidencia sobre funcionalidad debe considerarse prometedora pero todavía limitada.


También se observaron mejoras en calidad de vida


Cuatro estudios analizaron específicamente la calidad de vida, con 284 participantes.


El efecto combinado fue:


SMD = 0,83; IC 95 %: 0,59–1,08.


La heterogeneidad fue moderada:


I² = 47 %.


Estos resultados sugieren que la posible mejoría podría extenderse más allá de las escalas de depresión.


Sin embargo, diferentes estudios utilizaron instrumentos distintos y el número de ensayos disponibles fue pequeño.


Por ello, no puede establecerse todavía con precisión hasta qué punto la neuromodulación mejora directamente la calidad de vida o si parte de ese efecto está mediado por una mayor participación en la rehabilitación y una reducción de los síntomas emocionales.


Seguridad: resultados tranquilizadores, pero con límites


Ninguno de los ensayos incluidos informó de acontecimientos adversos graves relacionados directamente con la estimulación.


Los efectos secundarios descritos fueron principalmente:


cefalea transitoria, molestias en el cuero cabelludo, prurito y sensación de hormigueo.


En general fueron leves y no provocaron la interrupción del tratamiento.


Este perfil resulta favorable, pero “no se observaron acontecimientos graves” no equivale a demostrar una seguridad absoluta.


Los ensayos eran relativamente pequeños y las intervenciones se administraron generalmente durante periodos limitados.


La seguridad a largo plazo y en determinados perfiles neurológicos necesita todavía más evidencia.


El riesgo de sesgo reduce la certeza


La calidad metodológica de los ensayos fue heterogénea.


Según la herramienta Cochrane RoB 2.0:


aproximadamente el 47 % de los estudios presentó bajo riesgo global de sesgo,

el 18 % generó algunas preocupaciones

y

alrededor del 35 % fue clasificado como alto riesgo.


Los principales problemas aparecieron en las desviaciones respecto a la intervención prevista y en el proceso de aleatorización.


Esto es especialmente relevante porque los efectos observados son grandes.


Cuando los estudios pequeños y metodológicamente variables producen tamaños de efecto elevados, la replicación en ensayos más robustos adquiere una importancia especial.


¿Por qué hay tanta heterogeneidad?


Los pacientes incluidos no representaban una población homogénea.


Los trabajos variaban en:


momento desde el ictus, gravedad de la depresión, localización de la lesión, protocolo de estimulación, intensidad, número de sesiones, tratamientos concomitantes, tipo de control y escala empleada para medir la depresión.


Desde una perspectiva neurobiológica, también es plausible que una misma estimulación produzca efectos distintos dependiendo de la conectividad cerebral residual, la localización del daño o el estado funcional de las redes frontolímbicas.


Esto ayuda a explicar por qué dos protocolos aparentemente similares pueden producir resultados diferentes.


No debe interpretarse como sustituto del tratamiento habitual


La evidencia disponible sitúa mejor a estas técnicas como posibles herramientas complementarias dentro de la rehabilitación multidisciplinar, no como sustitutos automáticos de las intervenciones psicológicas, farmacológicas y rehabilitadoras establecidas.


El metaanálisis tampoco identifica qué pacientes tienen mayor probabilidad de responder.


Quedan preguntas importantes sobre:


cuándo iniciar la estimulación, qué región estimular, qué dosis utilizar, cuántas sesiones administrar y cuánto dura el beneficio.


Los datos de seguimiento prolongado continúan siendo escasos.


Conclusiones prácticas


1. Un metaanálisis de 17 ensayos y 917 participantes encontró una reducción significativa de los síntomas depresivos con rTMS y tDCS en depresión postictus.

2. El efecto global fue amplio, pero la heterogeneidad fue muy elevada (I² = 88 %), por lo que su magnitud real probablemente varía considerablemente entre pacientes y protocolos.

3. Tanto rTMS como tDCS mostraron resultados favorables, pero no existen pruebas suficientes para afirmar que una modalidad sea superior a la otra.

4. También se observaron posibles beneficios en actividades de la vida diaria y calidad de vida, aunque estos análisis incluyeron muchos menos estudios.

5. La ausencia de eventos graves es tranquilizadora, pero el riesgo de sesgo, las muestras pequeñas y la falta de seguimiento prolongado impiden considerar los protocolos actuales como definitivamente establecidos.


La conclusión más equilibrada es que la neuromodulación no invasiva representa una opción prometedora para la depresión postictus, pero todavía necesita una mayor estandarización y ensayos de calidad que permitan pasar de un efecto promedio favorable a decisiones clínicas individualizadas.


 


 


Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Efficacy of non-invasive brain stimulation for post-stroke depression: a systematic review and meta-analysis -Front. Psychol., 27 August 2026Sec. Cognition Volume 17 - 2026 


Texto completo disponible en: https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1870615/full


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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