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Funciones ejecutivas en la depresión: qué revelan los potenciales evocados cerebrales



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Artículo | Fecha de publicación: 08/10/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

La depresión no afecta únicamente al estado de ánimo. Una proporción relevante de pacientes presenta dificultades para concentrarse, organizar información, inhibir respuestas automáticas, cambiar de estrategia o tomar decisiones. Estas alteraciones ejecutivas pueden interferir en el rendimiento académico, laboral y social, y algunas pueden persistir...

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La depresión no afecta únicamente al estado de ánimo. Una proporción relevante de pacientes presenta dificultades para concentrarse, organizar información, inhibir respuestas automáticas, cambiar de estrategia o tomar decisiones. Estas alteraciones ejecutivas pueden interferir en el rendimiento académico, laboral y social, y algunas pueden persistir incluso después de mejorar los síntomas afectivos.


Una revisión teórica publicada en 2025 analiza cómo los potenciales relacionados con eventos, obtenidos mediante electroencefalografía, pueden contribuir a comprender las bases neurofisiológicas de estos déficits. El trabajo examina componentes como P300, N1, mismatch negativity, error-related negativity y error positivity, relacionados con la atención, la detección de cambios, la inhibición y la supervisión de errores.


Los resultados dibujan un panorama complejo. Existen diferencias entre personas con depresión y controles sanos, pero no aparece una única señal electrofisiológica que explique por sí sola el deterioro ejecutivo. La heterogeneidad clínica y metodológica sigue siendo uno de los principales obstáculos para trasladar estos hallazgos a la práctica asistencial.


Qué son las funciones ejecutivas


Las funciones ejecutivas agrupan procesos cognitivos que permiten orientar la conducta hacia objetivos. Incluyen la planificación, la memoria de trabajo, el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva, la actualización de información y la capacidad para supervisar el propio rendimiento.


En la depresión, estos procesos pueden verse afectados de formas distintas. Algunas personas muestran lentitud para procesar información; otras tienen dificultades para abandonar pensamientos negativos, corregir una estrategia ineficaz o filtrar estímulos irrelevantes.


La revisión señala que estas alteraciones pueden relacionarse con el mantenimiento de los síntomas, las limitaciones funcionales y el riesgo de recurrencia. No obstante, la asociación no implica que el déficit ejecutivo sea siempre una causa primaria de la depresión. Puede actuar como factor de vulnerabilidad, consecuencia del episodio o resultado de la interacción entre síntomas, tratamientos y variables personales.


Potenciales evocados: una ventana temporal a la cognición


Los potenciales relacionados con eventos son cambios eléctricos cerebrales registrados mediante electroencefalografía después de presentar un estímulo o solicitar una respuesta.


Su principal ventaja es la resolución temporal. Permiten estudiar, en una escala de milisegundos, cuándo aparece una alteración durante el procesamiento de información. Esto ayuda a diferenciar si una dificultad se produce en fases tempranas de percepción, durante la asignación de recursos atencionales o al evaluar el resultado de una respuesta.


Sin embargo, estos componentes no representan funciones aisladas. Su amplitud y latencia dependen de la tarea, la modalidad sensorial, la dificultad, la edad, la medicación y otros factores. Por ello, no deben interpretarse como marcadores directos de una única capacidad psicológica.


P300 y asignación de recursos atencionales


La P300 o P3 es uno de los componentes más estudiados. Aparece aproximadamente entre 200 y 500 milisegundos después de un estímulo relevante o inesperado.


La revisión recoge estudios en los que la depresión se asocia con una menor amplitud y una latencia más prolongada de la P300. Una amplitud reducida puede indicar una menor asignación de recursos atencionales, mientras que una latencia mayor puede reflejar un procesamiento o una clasificación del estímulo más lentos.


Diferencias entre P3a y P3b


La P3a tiene una distribución más frontocentral y se relaciona con la orientación automática hacia estímulos novedosos. La P3b presenta una distribución más centroposterior y se vincula con atención voluntaria, memoria de trabajo y toma de decisiones.


En depresión, las alteraciones en estos subcomponentes podrían reflejar dificultades para detectar información relevante y utilizarla de forma eficiente. No obstante, los resultados varían entre estudios y dependen del paradigma experimental utilizado.


Una P300 reducida tampoco es específica de la depresión. Puede observarse en otros trastornos y en situaciones de fatiga, envejecimiento o consumo de determinados fármacos. Su valor actual es principalmente investigador.


N1 y procesamiento temprano de estímulos


El componente N1 aparece en una fase más temprana, habitualmente alrededor de los primeros 100 milisegundos tras el estímulo. Se relaciona con la detección sensorial y la discriminación inicial.


Algunos estudios incluidos en la revisión describen latencias N1 más prolongadas en depresión. Esto podría indicar que la diferenciación temprana de estímulos requiere más tiempo, especialmente en tareas auditivas.


La interpretación debe ser prudente. Una latencia prolongada puede estar influida por la atención, la intensidad del estímulo, la edad, el enlentecimiento psicomotor o las características del episodio depresivo. No constituye una medida pura de función ejecutiva.


Mismatch negativity y detección automática de cambios


La mismatch negativity, conocida como MMN, aparece cuando el cerebro detecta automáticamente una desviación dentro de una secuencia repetitiva de estímulos.


Este componente puede registrarse incluso sin que la persona atienda de forma consciente a la tarea. Por ello, se utiliza para investigar la memoria sensorial y la detección preatencional de cambios.


La revisión describe alteraciones de amplitud y latencia de la MMN en depresión. Estos resultados podrían relacionarse con una menor sensibilidad ante cambios ambientales o con dificultades posteriores para reorientar la atención y modificar una respuesta.


Sin embargo, vincular directamente la MMN con flexibilidad cognitiva requiere cautela. La señal refleja principalmente procesos automáticos tempranos, mientras que cambiar voluntariamente de estrategia implica redes ejecutivas más amplias.


LDAEP e inhibición cortical


La dependencia de la intensidad de los potenciales evocados auditivos, o LDAEP, mide cuánto aumenta la respuesta cerebral cuando se incrementa la intensidad de un sonido.


La revisión señala que una LDAEP más pronunciada se ha relacionado con alteraciones del control inhibitorio y con diferencias en la modulación serotoninérgica. También se han descrito resultados distintos según el subtipo depresivo y las características emocionales de los participantes.


No obstante, utilizar la LDAEP como indicador indirecto de serotonina cerebral continúa siendo controvertido. La relación entre este componente, la neurotransmisión y los síntomas clínicos no es suficientemente directa para justificar decisiones terapéuticas individuales.


ERN, CRN y Pe: cómo procesa el cerebro los errores


La supervisión de errores es otro proceso relevante. La error-related negativity o ERN aparece poco después de cometer una respuesta incorrecta y se asocia con circuitos frontomediales, incluida la corteza cingulada anterior.


La CRN es una negatividad similar observada después de respuestas correctas, mientras que la error positivity o Pe aparece algo más tarde y se relaciona con la conciencia del error y su evaluación.


En depresión se han descrito cambios en la ERN, la CRN y la Pe, pero la dirección de los resultados no siempre coincide. Algunos trabajos encuentran mayor sensibilidad al error, mientras que otros señalan respuestas reducidas o diferencias dependientes de la gravedad y la tarea. La revisión reconoce esta variabilidad y cita análisis que cuestionan la solidez de la ERN como biomarcador de depresión.


Una posible explicación es que la depresión combine fenómenos distintos. Algunos pacientes pueden presentar hipervigilancia ante los errores y autocrítica intensa; otros, menor capacidad para utilizar la información del error y ajustar la conducta.


Retroalimentación negativa y errores perseverativos


Las tareas como el Wisconsin Card Sorting Test permiten analizar cómo una persona modifica su estrategia cuando recibe retroalimentación negativa.


Las personas con depresión pueden cometer más errores perseverativos, al mantener una regla que ha dejado de ser válida, y más errores no perseverativos, vinculados con distracción o respuestas inconsistentes.


Estos patrones se han relacionado con alteraciones de circuitos frontoestriatales, atención visual e inhibición de información irrelevante. Sin embargo, la revisión destaca que todavía faltan estudios que integren de forma convincente el rendimiento conductual con los componentes electrofisiológicos de la retroalimentación.


Limitaciones de la evidencia


El artículo es una revisión teórica, no una revisión sistemática con metaanálisis. Describe una búsqueda en PubMed, ScienceDirect, EBSCOhost y PsyArXiv, pero no presenta un diagrama de selección, una evaluación formal del riesgo de sesgo ni una síntesis cuantitativa de los efectos.


Los estudios incluidos utilizan tareas, muestras, criterios diagnósticos y métodos de registro diferentes. También varían la edad, el tratamiento farmacológico, la presencia de comorbilidad y el estado clínico de los participantes.


Esta heterogeneidad dificulta establecer un perfil electrofisiológico único. Los potenciales evocados pueden ayudar a estudiar mecanismos, pero todavía no permiten diagnosticar depresión, predecir de manera fiable una recaída ni seleccionar un tratamiento concreto.


Conclusiones prácticas


La evidencia revisada respalda que las funciones ejecutivas pueden estar alteradas en la depresión y que estas dificultades merecen una valoración clínica específica.


Los potenciales evocados aportan información temporal sobre atención, discriminación, detección de cambios, inhibición y procesamiento de errores. Entre los hallazgos más frecuentes se encuentran la reducción de la P300, el aumento de su latencia y las alteraciones en componentes asociados a la supervisión del rendimiento.


Su utilidad clínica sigue siendo limitada. Las señales electrofisiológicas no son específicas, los resultados son heterogéneos y faltan protocolos suficientemente estandarizados.


Para la práctica asistencial, el mensaje más relevante es que la mejoría afectiva no garantiza la recuperación cognitiva completa. Evaluar atención, flexibilidad, inhibición y funcionamiento cotidiano puede ayudar a comprender por qué algunas personas mantienen dificultades académicas, laborales o sociales pese a la remisión parcial de los síntomas.


 


Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Neurophysiology of executive cognitive functions under depression - Exploration of NeuroscienceSubmit Manuscript


Texto completo disponible en: https://www.explorationpub.com/Journals/en/Article/100696


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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