Durante la última década se ha observado en varios países un incremento de niños y adolescentes que consultan en los servicios sanitarios por cuestiones relacionadas con la disforia o la incongruencia de género. En Inglaterra, este fenómeno se acompañó de un importante crecimiento de las derivaciones a servicios especializados y de un aumento de los tiempos de espera.
Sin embargo, buena parte de la evidencia inicial procedía de clínicas especializadas, lo que dificultaba conocer la magnitud del fenómeno en la población atendida en el sistema sanitario general.
Un amplio estudio retrospectivo publicado en Archives of Disease in Childhood analizó los registros de atención primaria de Inglaterra entre 2011 y 2021. Los resultados muestran un aumento sustancial de la incidencia y prevalencia registradas, junto con una elevada frecuencia de depresión, ansiedad y autolesiones.
Es importante subrayar que el trabajo analiza diagnósticos y registros sanitarios, por lo que sus cifras no deben interpretarse automáticamente como estimaciones de la prevalencia poblacional de identidades trans o de diversidad de género.
Más de 3.700 menores identificados en atención primaria
Los investigadores realizaron un análisis longitudinal utilizando la base Clinical Practice Research Datalink (CPRD) Aurum, que contiene registros médicos electrónicos anonimizados de millones de pacientes. La información se vinculó con datos hospitalarios y con indicadores de privación socioeconómica.
Se identificaron 3.782 niños y jóvenes de hasta 18 años con antecedentes registrados de disforia o incongruencia de género.
Para contextualizar la carga de problemas de salud mental, los investigadores establecieron dos grupos comparadores emparejados por año de nacimiento y región: 18.740 menores con trastornos del espectro autista y 13.951 con trastornos de la conducta alimentaria.
La elección resulta clínicamente relevante porque estas poblaciones también pueden presentar necesidades asistenciales complejas, dificultades relacionadas con la imagen corporal, aislamiento social y una elevada presencia de problemas emocionales.
La prevalencia registrada aumentó más de 50 veces
Uno de los principales resultados fue la magnitud del cambio registrado durante los once años estudiados.
La incidencia registrada aumentó desde 0,14 casos por 10.000 años-persona en 2011 hasta 4,4 por 10.000 en 2021. Por su parte, la prevalencia de antecedentes registrados pasó de 0,16 a 8,3 por 10.000 menores. Los investigadores estimaron que, si esta tasa se reprodujera en toda Inglaterra, equivaldría aproximadamente a 10.291 personas de hasta 18 años en 2021.
El crecimiento tampoco fue homogéneo según edad y sexo registrado. A partir de mediados de la década, la prevalencia aumentó con mayor rapidez entre las personas registradas como mujeres y, en 2021, era aproximadamente el doble que entre las registradas como varones.
La prevalencia fue especialmente elevada entre los 17 y 18 años, con aproximadamente 42 registros por cada 10.000 jóvenes. No se encontró, en cambio, una asociación significativa con el nivel de privación socioeconómica del área de residencia.
Estos resultados describen tendencias en la actividad y documentación sanitaria. Por su diseño observacional, el estudio no permite establecer las causas del incremento.
Más de la mitad presentó ansiedad, depresión o autolesiones
Desde la perspectiva de psiquiatría y salud mental infantojuvenil, uno de los hallazgos más relevantes es la elevada coexistencia de dificultades psicológicas.
De los 3.782 menores estudiados, 1.994 (52,7 %) tenían registrado al menos un antecedente de ansiedad, depresión o autolesiones antes de los 19 años.
En las comparaciones realizadas por los investigadores, los jóvenes con registros de disforia o incongruencia de género presentaron tasas similares de ansiedad, pero mayores registros de depresión y autolesiones que los grupos comparadores con autismo o trastornos alimentarios.
Estos datos son coherentes con una literatura más amplia que identifica una importante carga de problemas de salud mental entre adolescentes trans y de género diverso. Una revisión publicada en Annual Review of Clinical Psychology, bajo licencia CC BY 4.0, destaca que estos resultados deben interpretarse considerando factores individuales, familiares y sociales, incluida la exposición a estigma, discriminación y victimización.
Por tanto, la coexistencia estadística no demuestra que la diversidad o incongruencia de género sea la causa de la depresión, la ansiedad o las conductas autolesivas. Para los profesionales resulta esencial evitar interpretaciones causales que el diseño de los estudios no permite establecer.
¿Con qué frecuencia se registraron tratamientos hormonales?
El estudio también examinó las prescripciones documentadas en los registros sanitarios.
Un total de 176 pacientes (4,7 %) recibió al menos una prescripción de hormonas supresoras de la pubertad, mientras que 302 (8,0 %) presentaron registros de hormonas masculinizantes o feminizantes.
Entre quienes habían recibido supresión puberal y disponían de seguimiento suficiente, una proporción inició posteriormente tratamiento hormonal masculinizante o feminizante.
Estas cifras deben interpretarse con cautela. El estudio se basa en registros electrónicos y no fue diseñado para establecer la eficacia, seguridad o indicación individual de estas intervenciones. Tampoco permite determinar por sí mismo las razones clínicas de cada decisión terapéutica.
Implicaciones para psiquiatría y atención primaria
Los resultados ponen de relieve que la atención de estos jóvenes puede implicar necesidades de salud mental relevantes independientemente de las decisiones relacionadas con intervenciones médicas específicas.
Para atención primaria, psiquiatría, psicología clínica y salud mental infantojuvenil, el estudio refuerza la importancia de una valoración amplia que contemple síntomas depresivos y ansiosos, conductas autolesivas, funcionamiento familiar y social, neurodesarrollo, dificultades escolares y otros factores que puedan afectar al bienestar del menor.
La literatura también señala que la población trans y de género diverso no constituye un grupo clínicamente homogéneo. Un estudio con jóvenes de género diverso encontró diferencias importantes en los resultados de salud mental dentro de la propia población, reforzando la necesidad de evitar aproximaciones uniformes y considerar las circunstancias particulares de cada persona.
Especial atención requieren las autolesiones y el riesgo suicida, que deben valorarse conforme a los mismos principios de evaluación clínica rigurosa aplicables a cualquier menor que presente indicadores de riesgo.
Limitaciones que deben tenerse en cuenta
El trabajo aporta una muestra amplia y datos procedentes de atención primaria, pero presenta limitaciones importantes.
En primer lugar, analiza casos registrados, no todos los menores que experimentan incongruencia de género. Los cambios en el reconocimiento clínico, la búsqueda de ayuda, los sistemas de codificación o la derivación sanitaria podrían influir en las tendencias observadas.
Además, los registros electrónicos no siempre permiten reconstruir con precisión todos los factores clínicos y psicosociales relevantes.
Por último, se trata de un estudio observacional. Sus resultados permiten identificar tendencias y asociaciones, pero no establecer relaciones causales entre incongruencia de género, tratamientos y problemas de salud mental.
Conclusiones prácticas
Entre 2011 y 2021 se produjo en Inglaterra un marcado incremento de los registros de disforia e incongruencia de género en niños y adolescentes, especialmente entre adolescentes registradas como mujeres.
Paralelamente, más de la mitad de los jóvenes estudiados presentaban antecedentes registrados de ansiedad, depresión o autolesiones, con una presencia particularmente relevante de depresión y conductas autolesivas.
Para los profesionales de salud mental, el principal mensaje es la necesidad de abordar cada caso desde una perspectiva individualizada, multidimensional y basada en una evaluación clínica completa, evitando inferencias causales que los datos observacionales no permiten sostener.
Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: Wittlin NM, Kuper LE, Olson KR. Mental Health of Transgender and Gender Diverse Youth. Annual Review of Clinical Psychology. 2023;19:207–232. Licencia CC BY 4.0.
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