La inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta a la que hacemos preguntas para convertirse progresivamente en una tecnología que recuerda lo que hacemos, navega por nosotros, mantiene el contexto entre dispositivos e interviene de forma cada vez más directa en nuestra vida digital.
Las novedades presentadas recientemente por Anthropic, OpenAI y Google apuntan claramente en esa dirección y plantean oportunidades importantes para los profesionales de la salud mental, pero también nuevas cuestiones sobre privacidad, seguridad y relación entre personas e IA.
1. Claude avanza hacia un asistente persistente y capaz de actuar
Anthropic está reforzando la trazabilidad del contenido generado por Claude. La compañía ha explicado que sus futuros modelos incorporarán watermarking en el texto, mediante patrones estadísticos imperceptibles para el lector que pueden ayudar a determinar si Claude intervino en la generación del contenido. Para determinados archivos, como imágenes, utilizará además credenciales criptográficas incorporadas a sus metadatos. La medida está relacionada con las nuevas obligaciones europeas de transparencia sobre contenido generado por IA. (Anthropic)
Ampliar: Cómo funciona el watermarking de Claude
Anthropic también está impulsando Claude Cowork, un entorno pensado para delegar tareas completas de trabajo. En lugar de responder únicamente a prompts aislados, Cowork puede trabajar con archivos, carpetas y aplicaciones del ordenador para completar procesos de varios pasos. Actualmente está disponible en los planes de pago de Claude.
Ampliar: Claude Cowork
Esta evolución hacia agentes capaces de actuar directamente sobre el ordenador abre posibilidades muy interesantes, pero también nuevos riesgos. La propia Anthropic ha documentado cómo los agentes con acceso a archivos, red y aplicaciones requieren sistemas de contención específicos frente a ataques, prompt injection o acceso no deseado a información sensible.
Ampliar: Cómo protege Anthropic a Claude cuando actúa como agente
¿Qué significa para un profesional sanitario?
La posibilidad de delegar tareas completas puede ahorrar mucho tiempo en investigación, preparación de sesiones docentes, revisión bibliográfica o documentación.Pero si un agente puede leer archivos, navegar o actuar sobre aplicaciones, conviene establecer límites muy claros cuando exista información clínica.
Una buena regla práctica podría ser:Si no permitirías que una persona en prácticas tuviera acceso libre a una determinada pantalla o carpeta, tampoco deberías concedérselo automáticamente a un agente de IA.
2. ChatGPT empieza a recordar lo que hacemos en el ordenador
OpenAI ha incorporado Computer History a la aplicación de ChatGPT para macOS.
Es una función opcional que permite a ChatGPT y Codex utilizar determinada actividad reciente de aplicaciones y páginas web para ayudar al usuario a continuar tareas sin tener que explicar de nuevo todo el contexto. OpenAI especifica que registra eventos de interacción, no capturas de pantalla, grabaciones de pantalla, micrófono ni audio del sistema. Está desactivada por defecto y actualmente no está disponible en el Espacio Económico Europeo, Reino Unido ni Suiza.
Ampliar: Novedades de ChatGPT — Computer History
La función encaja además dentro de una estrategia más amplia de OpenAI para conseguir que ChatGPT mantenga una memoria cada vez más útil y continua sobre preferencias, proyectos y contexto del usuario.
Ampliar: Cómo está evolucionando la memoria de ChatGPT
¿Qué significa para un profesional sanitario?
La idea resulta extremadamente atractiva:
“Continúa el informe que estaba preparando ayer.”
“Encuentra aquel artículo que estuve leyendo esta mañana.”
“Resume lo que he estado investigando esta semana.”
Pero en un contexto sanitario la misma capacidad obliga a ser prudente.
Cuando este tipo de funciones llegue a Europa, antes de utilizarlas en equipos donde exista información clínica convendrá revisar qué actividad se registra, dónde se procesa, durante cuánto tiempo permanece disponible y qué controles ofrece el proveedor para cumplir con el RGPD y las políticas de protección de datos de cada organización.
3. Las relaciones sentimentales con IA empiezan a convertirse en objeto de investigación
Los vínculos emocionales y románticos con sistemas de inteligencia artificial están dejando de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en un fenómeno estudiado académicamente.Una investigación presentada en CHI 2026 analizó cómo evolucionan las relaciones románticas entre personas y chatbots de IA. Los investigadores observaron dinámicas comparables a las de las relaciones humanas: aumento progresivo de intimidad y confianza, dependencia emocional e incluso experiencias de ruptura cuando desaparece o cambia el sistema con el que se había establecido el vínculo.
Ampliar: Romantic relationships with AI evolve in a similar way to human ones
El fenómeno ya aparece también en relatos periodísticos. Un reciente documental recoge experiencias de mujeres que mantienen relaciones sentimentales prolongadas con compañeros de inteligencia artificial, algunas durante cientos de días.
Ampliar: The women choosing AI boyfriends over human men — The Guardian
¿Por qué debería interesar a psiquiatras y psicólogos?
Estas relaciones pueden generar apego, intimidad, dependencia emocional, expectativas y sensación de reciprocidad.Por ello, probablemente tendrá sentido incorporar progresivamente el uso de asistentes y compañeros de IA dentro de la exploración del entorno digital del paciente.
No solamente preguntar por redes sociales o videojuegos, sino también:
¿Utilizas asistentes o compañeros de inteligencia artificial?
¿Mantienes conversaciones personales o emocionales con ellos?
¿Qué papel tienen esas interacciones en tu vida cotidiana?
No porque mantener una relación con una IA constituya en sí mismo un problema, sino porque puede convertirse en una dimensión relevante para comprender la vida emocional y social de determinados pacientes.
4. Google lleva la lengua de signos al móvil mediante IA
Google DeepMind ha presentado SL2T (Sign Language-to-Text), un modelo de IA capaz de convertir lengua de signos directamente en texto. El sistema se estrena en Gboard y Live Transcribe en Pixel 11, comenzando con traducción de lengua de signos americana (ASL) a inglés. SL2T ha sido entrenado con más de 100.000 horas de datos correspondientes a más de 50 lenguas de signos, lo que permitirá ampliar progresivamente su cobertura. Una característica interesante desde el punto de vista de privacidad es que el sistema procesa representaciones geométricas de los movimientos del cuerpo en lugar de enviar el vídeo original completo para la traducción.
Ampliar: https://deepmind.google/blog/putting-sign-language-ai-into-users-hands/
Google también está avanzando rápidamente en traducción en tiempo real mediante Gemini. Su sistema Gemini 3.5 Live Translate permite traducción de voz casi simultánea en más de 70 idiomas y está comenzando a integrarse en productos como Google Translate y Google Meet.
Ampliar: Gemini 3.5 Live Translate
Una oportunidad para la atención sanitaria
Las tecnologías de traducción de lengua de signos pueden reducir algunas de las barreras de comunicación que todavía encuentran las personas sordas en consultas, urgencias o telemedicina.
No deberían considerarse automáticamente un sustituto de un intérprete profesional en situaciones clínicas complejas, pero sí pueden convertirse en una herramienta complementaria de accesibilidad muy relevante.
Una tendencia común: la IA deja de ser una aplicación aislada
Estas noticias parecen diferentes, pero juntas muestran algo más profundo.La inteligencia artificial está evolucionando simultáneamente en cuatro direcciones:
Más memoria.
Más capacidad para actuar.
Más integración con nuestra vida cotidiana.
Y mayor necesidad de identificar qué contenidos y acciones proceden de una IA.
Para los profesionales de la salud mental, esto abre enormes posibilidades de productividad, accesibilidad y apoyo clínico.Pero también obliga a desarrollar una nueva competencia profesional: saber decidir qué partes de nuestra actividad podemos delegar a una inteligencia artificial y cuáles deben permanecer bajo control humano directo.
La cuestión ya no será solamente qué puede hacer la IA.Cada vez más, la pregunta será:¿Qué deberíamos permitirle hacer?
Autoría: Marc Moreno.
Elaborado con apoyo de IA y revisión clínica del equipo psiquiatria.com