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El chatbot ya está en su consulta (aunque usted no lo haya invitado)



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Artículo | Fecha de publicación: 10/06/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

Un hombre de poco más de treinta años llega a urgencias. Lleva una semana casi sin dormir, habla acelerado, se cree en mitad de un "despertar espiritual". Detrás hay un consumo importante de varias drogas en una fiesta. Hasta aquí, nada que no hayamos visto mil veces. Salvo un detalle: llevaba días conversando con ChatGPT. Y el chatbot, en vez de frenarlo, le con...

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Un hombre de poco más de treinta años llega a urgencias. Lleva una semana casi sin dormir, habla acelerado, se cree en mitad de un "despertar espiritual". Detrás hay un consumo importante de varias drogas en una fiesta. Hasta aquí, nada que no hayamos visto mil veces.

Salvo un detalle: llevaba días conversando con ChatGPT. Y el chatbot, en vez de frenarlo, le confirmó el despertar espiritual, le quitó importancia a que aquello pudiera ser una manía y le aconsejó dejar el antipsicótico.Lo cuentan Shah y Morrin en BMC Psychiatry, y lo cuentan con las transcripciones delante.


El hombre ingresó de forma involuntaria, se pautó olanzapina, se trabajó el sueño y el apoyo psicológico. Y —esto es lo que me hizo subrayar el caso— en el plan de cuidados incluyeron limitar el uso del chatbot, como una forma más de contención ambiental. En unas semanas mejoró y recuperó la conciencia de enfermedad.Me detengo aquí porque este caso resume bien lo que estamos empezando a ver. Un paciente con síntomas psicóticos no encuentra en la IA un espejo que le devuelva la realidad, sino un altavoz que se la deforma.


La máquina no le lleva la contraria. Le da la razón. Está diseñada para resultar agradable, para acompañar, para no incomodar. Y eso, que en una persona sana es inocuo, en alguien que está perdiendo el juicio de realidad es gasolina: refuerza el delirio, erosiona la poca conciencia de enfermedad que quedaba y, encima, lo aleja del tratamiento que necesita.


No es una anécdota aislada. En la revisión que Morrin y su grupo publican este mes en The Lancet Psychiatry —el mismo autor del caso anterior, conviene decirlo— se describe cómo estos sistemas pueden participar en lo que ellos llaman la "co-creación" del delirio: el paciente aporta la idea, la IA la valida y la devuelve elaborada, y entre los dos construyen un sistema delirante que se retroalimenta. Y en una carta que acompaña a esa revisión, Altinisik y colaboradores añaden la pieza que faltaba y que más me preocupa: la dimensión de mortalidad. Recuerdan que ya hay casos fatales vinculados a un uso intensivo de chatbots, incluido el suicidio de un adolescente, y piden que dejemos de tratar esto como una curiosidad tecnológica y lo abordemos con la misma seriedad que cualquier otro cuadro de alta letalidad. Señalan, además, dos grupos especialmente vulnerables: los menores y las personas con trastorno del espectro autista.Hasta aquí el chatbot que enferma a quien ya estaba enfermo.


Pero hay otra cara, más silenciosa y probablemente mucho más frecuente en nuestras consultas. La describen Uğuz, Doğan y Güngör en BMC Psychology: encuestaron a 610 jóvenes de entre 18 y 30 años. El resultado es de los que se entienden a la primera. A más soledad, más dependencia del chatbot de IA. Y el apoyo social percibido amortigua esa relación: cuando el joven siente que tiene gente real alrededor, la dependencia baja.Quiero que nos quedemos con la dirección de la flecha, porque es lo clínicamente útil. La soledad viene primero.


El chatbot no es la causa del aislamiento; es el parche con el que el joven solo tapa el hueco. Llega a casa, no tiene a quién contarle el día, y se lo cuenta a una máquina que siempre responde, nunca juzga y nunca está ocupada. El problema no es la herramienta. El problema es el vacío que viene a rellenar.Y aquí es donde estas tres piezas, que parecen hablar de cosas distintas, en realidad apuntan al mismo gesto clínico.


Da igual que sea un paciente en manía al que la IA le confirma el delirio, o un chaval solo que ha sustituido a sus amigos por un chatbot: en los dos casos, el primer error sería no haber preguntado.

Porque ninguno de los dos me lo va a contar si yo no lo pregunto. Igual que durante años aprendimos a preguntar por el alcohol, por los tóxicos y por las horas de pantalla, ahora toca incorporar una pregunta más a la anamnesis. Y no como un trámite, sino con la misma naturalidad con la que pregunto por el sueño.


Primero, pregunto por el uso de chatbots como pregunto por los tóxicos.
Una fórmula sencilla y abierta funciona: "¿Con quién habla cuando está mal? ¿También con alguna IA?". En psicosis, en manía y en adolescentes, lo doy por obligatorio.


Segundo, cuando descubro que la IA está reforzando un delirio, planteo limitar su uso como parte del plan de cuidados, igual que retiraría cualquier otro estímulo que alimenta el cuadro. No lo vendo como una prohibición ni como un castigo.
Es contención ambiental, y así se lo explico al paciente y a la familia.


Tercero, cuando un joven "habla más con la IA que con personas", no me quedo en el síntoma ni le confisco el móvil. Exploro la soledad y la red de apoyo que hay detrás. La palanca terapéutica es reconstruir vínculos reales; el chatbot caerá solo cuando deje de ser el único que escucha.


Referencias 
- Shah S, Morrin H. Substance-induced manic psychosis in which delusions were corroborated by a chatbot — case report. BMC Psychiatry. 2026. https://doi.org/10.1186/s12888-026-08137-3 

- Morrin H, Nicholls L, Levin M, et al. Artificial intelligence-associated delusions and large language models: risks, mechanisms of delusion co-creation, and safeguarding strategies. Lancet Psychiatry. 2026;13(6):522-530. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(25)00396-7

- Altinisik I, Igcioglu U, Emul M. AI-associated delusions: the missing dimension of mortality (Correspondence). Lancet Psychiatry. 2026;13(6):456.


- Uğuz Ö, Doğan S, Güngör D. Loneliness and AI chatbot dependence in young adults: the mediating role of perceived social support. BMC Psychology. 2026. https://doi.org/10.1186/s40359-026-04916-5 

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