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Salud mental, sueño y actividad física en estudiantes de medicina durante la educación virtual por COVID-19



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Artículo | Fecha de publicación: 15/05/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

La pandemia de COVID-19 modificó de forma drástica la formación universitaria en ciencias de la salud. En el caso de los estudiantes de medicina, el cierre de universidades y hospitales docentes obligó a sustituir las clases presenciales y las prácticas clínicas por modelos de educación virtual. Esta transición generó importantes desaf...

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La pandemia de COVID-19 modificó de forma drástica la formación universitaria en ciencias de la salud. En el caso de los estudiantes de medicina, el cierre de universidades y hospitales docentes obligó a sustituir las clases presenciales y las prácticas clínicas por modelos de educación virtual. Esta transición generó importantes desafíos académicos y emocionales, especialmente en un colectivo expuesto habitualmente a altos niveles de exigencia y estrés.


Durante el confinamiento, muchos estudiantes experimentaron incertidumbre respecto a su preparación profesional, dificultades de adaptación a la enseñanza remota y alteraciones en sus rutinas diarias. En este contexto, una investigación realizada en estudiantes de medicina de una universidad pública del departamento del Cauca analizó el impacto de la educación virtual sobre la salud mental, los hábitos de sueño y la actividad física.


Los resultados muestran un deterioro significativo del bienestar psicológico y físico, lo que refuerza la necesidad de implementar estrategias institucionales de prevención y apoyo en salud mental universitaria.


Metodología del estudio


La investigación adoptó un diseño descriptivo de corte transversal e incluyó una muestra de 268 estudiantes de medicina seleccionados mediante muestreo no probabilístico.


La recogida de información se realizó a través de una encuesta virtual compuesta por 54 preguntas. Para evaluar variables psicológicas se emplearon instrumentos validados internacionalmente:
-Coronavirus Anxiety Scale (CAS)
-Patient Health Questionnaire (PHQ-9)
-Generalized Anxiety Disorder (GAD-7)


Además, se analizaron variables relacionadas con el sueño, la actividad física y algunos hábitos cotidianos asociados al confinamiento.


El análisis estadístico incluyó procedimientos descriptivos e inferenciales, utilizando pruebas como chi cuadrado y U de Mann Whitney, con un nivel de confianza del 95%.


Alteraciones emocionales y síntomas depresivos


Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue el elevado impacto emocional detectado entre los estudiantes.


El 58,6% manifestó sentirse cansado sin una causa aparente, mientras que más de la mitad reportó cambios emocionales frecuentes como tristeza, ansiedad o irritabilidad. Estos datos reflejan un estado de desgaste psicológico sostenido durante el periodo de educación virtual.


Especialmente preocupante resulta que el 24,3% de los participantes reconociera haber tenido pensamientos autolesivos. Aunque el estudio no profundiza en la gravedad clínica de estos síntomas, la cifra pone de manifiesto la vulnerabilidad emocional de este grupo poblacional durante la pandemia.


Diversos estudios internacionales han señalado que los estudiantes de medicina presentan tasas elevadas de ansiedad, depresión y burnout incluso en condiciones normales de formación. La pandemia actuó como un factor amplificador al añadir aislamiento social, incertidumbre académica y reducción de la interacción clínica presencial.


El deterioro de los hábitos de sueño


El sueño fue otra de las dimensiones significativamente afectadas.


El 41,8% de los estudiantes reportó dificultades para conciliar el sueño y únicamente el 34% afirmó despertarse descansado de forma habitual. Estos resultados sugieren una alteración importante de la calidad del descanso nocturno.


La modificación de horarios, el aumento del tiempo frente a pantallas y la reducción de rutinas estructuradas durante el confinamiento podrían explicar parte de estas alteraciones. A ello se suma la elevada carga emocional derivada del contexto sanitario y académico.


El estudio identificó además una relación estadísticamente significativa entre el cansancio persistente y los malos hábitos de sueño. Esta asociación resulta clínicamente relevante, ya que la privación o mala calidad del sueño puede afectar procesos esenciales para el aprendizaje médico.


Atención y concentración


La consolidación de conocimientos y el rendimiento cognitivo dependen en gran medida de un descanso adecuado. La fatiga sostenida reduce la capacidad atencional y dificulta el aprendizaje complejo.


Regulación emocional


Las alteraciones del sueño se asocian con una mayor vulnerabilidad a síntomas ansiosos y depresivos. El descanso insuficiente puede intensificar la irritabilidad y el agotamiento psicológico.


Rendimiento académico


En estudiantes universitarios, la mala calidad del sueño se relaciona con menor rendimiento académico y peor capacidad para afrontar situaciones de estrés.


Disminución de la actividad física durante el confinamiento


La investigación también evidenció un descenso importante en los niveles de actividad física.


El 48,5% de los estudiantes indicó no realizar ningún tipo de ejercicio durante la semana, mientras que un 38,8% percibió que su actividad física empeoró durante la pandemia.


Las restricciones de movilidad, el cierre de instalaciones deportivas y el incremento del sedentarismo asociado a la educación online contribuyeron a esta situación.


La reducción del ejercicio físico adquiere especial relevancia desde la perspectiva de la salud mental. Numerosas investigaciones han demostrado que la actividad física regular se asocia con:
-Disminución de síntomas ansiosos y depresivos
-Mejor regulación del estrés
-Mejora de la calidad del sueño
-Incremento del bienestar psicológico


En estudiantes de medicina, el ejercicio puede actuar además como un factor protector frente al agotamiento académico y emocional.


Relación entre ansiedad, apetito y bienestar psicológico


Otro hallazgo relevante fue la correlación significativa entre ansiedad y alteraciones en el apetito.


Los cambios en la conducta alimentaria suelen aparecer asociados a estados de estrés psicológico sostenido. Durante la pandemia, el confinamiento y la incertidumbre favorecieron patrones irregulares de alimentación y un mayor descontrol emocional.


Estas alteraciones forman parte de una respuesta adaptativa compleja en la que intervienen factores biológicos, emocionales y ambientales. En contextos de elevada carga académica y aislamiento social, el riesgo de desarrollar hábitos poco saludables aumenta considerablemente.


Implicaciones para las facultades de medicina


Los resultados del estudio plantean importantes implicaciones para las instituciones universitarias y especialmente para las facultades de medicina.


La formación médica exige no solo competencias académicas y clínicas, sino también estabilidad emocional y capacidad de afrontamiento. Cuando el bienestar psicológico del estudiante se deteriora, pueden verse comprometidos procesos esenciales del aprendizaje profesional.


En este sentido, las universidades podrían beneficiarse de incorporar estrategias estructuradas de promoción de salud mental.


Programas de apoyo psicológico


El acceso temprano a servicios de atención psicológica puede facilitar la detección de síntomas ansiosos o depresivos y reducir el impacto del estrés académico.


Educación sobre higiene del sueño


La promoción de rutinas saludables relacionadas con el descanso puede mejorar tanto el bienestar emocional como el rendimiento cognitivo.


Promoción de actividad física


Las iniciativas orientadas a fomentar el ejercicio regular podrían actuar como medidas preventivas frente al sedentarismo y el deterioro psicológico.


Seguimiento del bienestar estudiantil


La monitorización periódica de indicadores de salud mental permitiría identificar grupos de riesgo y desarrollar intervenciones específicas.


Conclusiones


La educación virtual durante la pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo sobre la salud mental, el sueño y la actividad física de los estudiantes de medicina analizados.


Los elevados niveles de cansancio emocional, ansiedad, alteraciones del sueño y sedentarismo reflejan las consecuencias psicológicas derivadas del confinamiento y de la interrupción de las dinámicas formativas presenciales.


Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar la salud mental estudiantil como un componente prioritario dentro de la formación médica. Las universidades y centros docentes pueden desempeñar un papel clave mediante estrategias preventivas e intervenciones orientadas a promover hábitos saludables, bienestar emocional y resiliencia académica.



Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original:  Dialnet


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original. 


 

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