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Delirium en pacientes críticos: inflamación, barrera hematoencefálica y biomarcadores emergentes



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Artículo | Fecha de publicación: 07/01/2027
Artículo revisado por nuestra redacción

  Delirium: más que una alteración transitoria de la conciencia El delirium es una manifestación frecuente de disfunción cerebral aguda en pacientes críticamente enfermos. Su aparición se relaciona con múltiples factores: edad avanzada, fragilidad, infección, cirugía, dolor, alteraciones metabólicas, hipoxemia, determinad...

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Delirium: más que una alteración transitoria de la conciencia


El delirium es una manifestación frecuente de disfunción cerebral aguda en pacientes críticamente enfermos. Su aparición se relaciona con múltiples factores: edad avanzada, fragilidad, infección, cirugía, dolor, alteraciones metabólicas, hipoxemia, determinados fármacos y las propias condiciones ambientales de las unidades de cuidados intensivos (UCI).


Una revisión publicada en Frontiers in Aging Neuroscience analiza un mecanismo que podría conectar varios de estos factores: la respuesta inflamatoria sistémica y su repercusión sobre el cerebro.


Los autores plantean que la inflamación periférica puede interactuar con alteraciones de la barrera hematoencefálica, activación microglial, disfunción endotelial y daño sináptico hasta contribuir a la aparición de delirium. Sin embargo, no existe una única vía causal capaz de explicar todos los casos.


¿Cómo puede una inflamación periférica afectar al cerebro?


Una enfermedad crítica genera simultáneamente alteraciones inmunitarias, metabólicas, vasculares y neuroquímicas.


En sepsis, traumatismos o cirugía mayor puede producirse una respuesta inflamatoria sistémica con liberación de citocinas y otros mediadores. Estos cambios pueden modificar el funcionamiento del endotelio y comprometer la integridad de la barrera hematoencefálica (BHE).


La BHE regula el intercambio entre la circulación sanguínea y el sistema nervioso central. Cuando aumenta su permeabilidad, las señales inflamatorias periféricas pueden ejercer una mayor influencia sobre el entorno cerebral.


El modelo revisado propone una secuencia en la que convergen:


inflamación sistémica → disfunción endotelial y de la BHE → activación de células gliales → alteración neuronal y sináptica → disfunción cerebral aguda.


Pero esta secuencia constituye un modelo fisiopatológico, no una cadena causal demostrada de forma uniforme en pacientes con delirium.


La microglía como posible conexión entre inflamación y delirium


La microglía constituye el principal sistema inmunitario residente del cerebro.


En condiciones fisiológicas participa en vigilancia, plasticidad sináptica y mantenimiento de la homeostasis cerebral. Ante señales inflamatorias puede modificar su actividad y contribuir a la producción de mediadores proinflamatorios.


La revisión destaca especialmente el concepto de “microglial priming” o sensibilización microglial.


Con el envejecimiento, enfermedades neurodegenerativas o procesos inflamatorios previos, la microglía podría encontrarse en un estado que facilite respuestas más intensas frente a una nueva agresión sistémica.


Esto ofrece una posible explicación de por qué una infección o una intervención quirúrgica tolerada por una persona joven puede asociarse con una alteración cerebral aguda considerable en un paciente mayor y vulnerable.


Sin embargo, la activación microglial en humanos es difícil de medir directamente, y buena parte del conocimiento mecanístico procede de modelos experimentales.


Edad y fragilidad: el terreno sobre el que actúa la inflamación


La edad avanzada constituye uno de los factores de riesgo más relevantes para delirium, pero la edad cronológica por sí sola no explica la vulnerabilidad.


Los autores destacan la importancia de la reserva cerebral y la fragilidad.


Una persona con deterioro cognitivo previo, enfermedad cerebrovascular, neurodegeneración o fragilidad puede disponer de menor capacidad para mantener la función cerebral ante una agresión aguda.


Desde este modelo, el delirium surgiría de la interacción entre dos dimensiones:


vulnerabilidad cerebral previa + intensidad de la agresión aguda.


La inflamación actuaría como uno de los mecanismos capaces de conectar ambas.


Esto también ayuda a entender por qué el delirium es probablemente un síndrome fisiopatológicamente heterogéneo, más que la consecuencia de una única alteración molecular.


Cirugía: inflamación periférica y alteración de la barrera cerebral


La cirugía ofrece un contexto especialmente útil para estudiar estas relaciones porque permite observar cambios biológicos antes y después de una agresión conocida.


El traumatismo quirúrgico desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que puede afectar al endotelio cerebral y a la BHE.


La revisión recoge estudios en los que los pacientes con delirium postoperatorio presentan alteraciones en indicadores relacionados con la permeabilidad de la barrera, como la relación albúmina líquido cefalorraquídeo/plasma y S100B.


También se han relacionado pérdidas sanguíneas e hipotensión intraoperatoria con alteraciones de la BHE.


Estos datos apoyan una conexión biológica plausible, pero los marcadores de daño de barrera no son específicos del delirium y pueden estar afectados por la propia gravedad del proceso médico.


Dolor, estrés y tratamiento también forman parte del modelo


La inflamación no actúa de forma aislada.


El dolor agudo puede activar respuestas neuroendocrinas e inflamatorias. A ello se añaden sedantes, opioides, anticolinérgicos y otros medicamentos capaces de modificar los sistemas colinérgico, dopaminérgico, GABAérgico y glutamatérgico.


La UCI introduce además factores como privación del sueño, iluminación continua, ruido, inmovilización y aislamiento social, capaces de alterar ritmos circadianos y orientación cognitiva.


Por ello, incluso si la inflamación desempeña un papel relevante, reducir el delirium a una enfermedad inflamatoria sería excesivamente simplificador.


Los autores lo sitúan dentro de una red en la que interactúan inflamación, metabolismo, perfusión, neurotransmisión, función vascular y vulnerabilidad cerebral previa.


Biomarcadores inflamatorios: IL-6, CRP y otras señales


Una de las áreas con mayor potencial traslacional es la búsqueda de biomarcadores.


Entre los marcadores inflamatorios asociados repetidamente con delirium aparecen:


IL-6,

IL-8,

IL-10,

IL-1β,

TNF-α,

CRP

y MCP-1.


La revisión también analiza marcadores relacionados con lesión neuronal o glial, como neurofilamento de cadena ligera (NfL), GFAP y S100B, además de factores como IGF-1.


Una cohorte multicéntrica de 1.043 pacientes críticos, recogida por los autores, encontró asociaciones entre concentraciones elevadas de IL-6, IL-8, IL-10, TNF-α y TNFR1 y la aparición posterior de delirium o coma.


La existencia de asociaciones repetidas resulta prometedora, pero todavía existe un problema fundamental: inflamación no significa específicamente delirium.


¿Puede un análisis de sangre predecir el delirium?


Actualmente, no.


Muchos biomarcadores inflamatorios aumentan también con sepsis, traumatismos, cirugía y fallo orgánico. Por tanto, pueden reflejar la gravedad general de la enfermedad en lugar de un proceso cerebral específico responsable del delirium.


Además, los estudios utilizan diferentes momentos de extracción, poblaciones, definiciones de delirium, métodos analíticos y estrategias de ajuste estadístico.


La revisión de Li y colaboradores propone avanzar hacia modelos que combinen biomarcadores inflamatorios y neuronales con información clínica. Pero esa estrategia todavía pertenece fundamentalmente al ámbito de investigación.


De hecho, una revisión sistemática publicada también en 2026 analizó 61 estudios, 39.355 pacientes críticos y 153 biomarcadores sanguíneos. Aunque 101 mostraron alguna asociación significativa con delirium, solo 40 lo hicieron en al menos dos estudios y los autores concluyeron que la evidencia actual no respalda el uso clínico de ningún biomarcador.


Por tanto, IL-6, NfL, GFAP o CRP deben considerarse biomarcadores candidatos, no pruebas diagnósticas de delirium.


Neuroinflamación y daño neuronal no son equivalentes


La distinción entre marcadores inflamatorios y marcadores de lesión cerebral también es importante.


Una elevación de IL-6 o CRP informa fundamentalmente sobre procesos inflamatorios sistémicos, mientras que proteínas como NfL o GFAP pueden aportar información relacionada con daño axonal o astroglial.


Ambos tipos de señales podrían aparecer en momentos diferentes del proceso.


La revisión plantea que la inflamación podría participar especialmente en el desencadenamiento de la disfunción cerebral aguda, mientras que otros procesos neuronales podrían relacionarse con consecuencias posteriores.


Esto podría ayudar a explicar por qué la duración del delirium se asocia con problemas cognitivos persistentes sin que necesariamente exista una relación equivalente con los mismos marcadores inflamatorios a largo plazo.


¿Podrían utilizarse tratamientos antiinflamatorios?


La identificación de inflamación como mecanismo potencial conduce inevitablemente a una pregunta terapéutica: ¿reducirla puede prevenir o tratar el delirium?


La revisión analiza diferentes estrategias farmacológicas con propiedades antiinflamatorias, incluidas dexmedetomidina, estatinas, corticosteroides y otros moduladores de la respuesta inflamatoria.


Los resultados disponibles son heterogéneos.


En algunos estudios aparecen señales favorables, mientras que otros no muestran beneficios claros. Además, los posibles efectos de algunos fármacos no necesariamente dependen exclusivamente de sus propiedades antiinflamatorias.


Por tanto, no existe evidencia suficiente para asumir que bloquear la inflamación sea, por sí mismo, un tratamiento eficaz del delirium.


Hacia ensayos guiados por biomarcadores


Una de las propuestas más interesantes de los autores es abandonar la idea de tratar a todos los pacientes con delirium como una población biológicamente homogénea.


Si existen subgrupos en los que predomina una respuesta inflamatoria concreta, los biomarcadores podrían utilizarse en el futuro para seleccionar participantes en ensayos clínicos.


Este enfoque permitiría investigar si una intervención funciona especialmente en pacientes con un determinado fenotipo inflamatorio.


Pero para llegar hasta ese punto será necesario validar biomarcadores, establecer umbrales reproducibles, determinar cuándo deben medirse y demostrar que aportan información adicional respecto a las variables clínicas habituales.


Una revisión narrativa, no una revisión sistemática


Existe un detalle editorial relevante en la publicación.


Aunque Frontiers muestra el artículo bajo la etiqueta “Systematic Review”, la sección metodológica afirma explícitamente que se trata de una revisión narrativa, basada en búsquedas en PubMed/MEDLINE, Web of Science, Embase y Google Scholar, además de referencias secundarias.


Los autores señalan que su objetivo fue realizar una síntesis narrativa amplia y no una revisión sistemática formal.


Esto limita la posibilidad de cuantificar el tamaño de las asociaciones o establecer con precisión la calidad global de la evidencia.


Conclusiones prácticas


1. La inflamación sistémica constituye uno de los mecanismos candidatos más relevantes para explicar el delirium en pacientes críticos, pero no es su única vía fisiopatológica.

2. La alteración de la barrera hematoencefálica y la activación microglial podrían conectar una agresión periférica con la disfunción cerebral aguda.

3. Edad, fragilidad y menor reserva cerebral pueden aumentar la vulnerabilidad frente a una misma agresión inflamatoria.

4. IL-6, CRP, NfL, GFAP y otros biomarcadores muestran asociaciones prometedoras, pero ninguno está actualmente validado para diagnosticar o predecir individualmente el delirium en la práctica clínica.

5. Las estrategias antiinflamatorias todavía no han demostrado de forma consistente que controlar la inflamación sea suficiente para prevenir o tratar el delirium.


 


 


Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Inflammation and delirium in critically Ill patients: a review - Front. Aging Neurosci., 03 September 2026Sec. Neuroinflammation and NeuropathyVolume 18 - 2026


Texto completo disponible en: https://www.frontiersin.org/journals/aging-neuroscience/articles/10.3389/fnagi.2026.1783455/full


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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