Estudiar el cerebro mientras otra persona está presente
Las dificultades para utilizar adecuadamente el contexto constituyen una dimensión relevante de la esquizofrenia. Interpretar una expresión, anticipar una respuesta o adaptar el comportamiento a una situación interpersonal exige integrar continuamente información emocional, cognitiva y social.
Una parte importante de la investigación neurofisiológica sobre estos procesos se ha realizado, sin embargo, mediante tareas individuales de laboratorio.
Un estudio publicado en Frontiers in Psychiatry introduce una perspectiva diferente: investigadores de la Universidad Semmelweis, en Budapest, utilizaron EEG hyperscanning para registrar simultáneamente la actividad cerebral de parejas de participantes mientras realizaban una tarea social con imágenes emocionales.
El resultado principal fue una reducción de la amplitud del componente N400 en las personas con esquizofrenia, especialmente ante estímulos emocionales positivos y negativos. Las diferencias también cambiaron con la segunda exposición a los estímulos y se relacionaron con la gravedad psicopatológica.
Qué es el N400 y por qué interesa en esquizofrenia
El N400 es un potencial relacionado con eventos —ERP, por sus siglas en inglés— que aparece aproximadamente 400 milisegundos después de procesar información significativa.
Históricamente se ha estudiado especialmente mediante lenguaje. Cuando una palabra resulta inesperada o difícil de integrar en el contexto precedente, suele producirse una respuesta N400 diferente.
Por ejemplo, décadas de investigación han mostrado alteraciones del N400 en personas con esquizofrenia durante tareas de procesamiento semántico. Estas anomalías se han interpretado como posibles indicadores de dificultades para utilizar el contexto y organizar adecuadamente las relaciones entre significados.
Pero el N400 no responde exclusivamente a palabras. También puede ser sensible a imágenes y a información contextual de carácter social.
La pregunta del nuevo estudio era precisamente si las alteraciones observadas tradicionalmente en tareas individuales también aparecen cuando el procesamiento ocurre dentro de una interacción interpersonal.
82 participantes y una tarea actor-observador
Participaron:
34 personas con esquizofrenia
y
48 controles sanos.
Los participantes realizaron por parejas una tarea Go/NoGo con roles de actor y observador. Se utilizaron imágenes positivas, negativas y neutras procedentes del International Affective Picture System (IAPS).
La tarea se repitió intercambiando posteriormente los roles, lo que permitió además estudiar qué ocurría cuando los estímulos eran vistos por segunda vez.
Los investigadores registraron simultáneamente el EEG de ambos participantes mediante hyperscanning.
Sin embargo, hay un matiz metodológico importante:
el análisis principal del N400 se restringió a la condición en la que el participante actuaba y a electrodos frontocentrales.
Por tanto, el estudio utiliza una situación interpersonal y registro simultáneo, pero sus resultados no deben interpretarse como evidencia directa de una alteración de la sincronización cerebral entre dos personas.
Menor amplitud N400 en esquizofrenia
El resultado principal mostró diferencias significativas entre grupos.
Las personas con esquizofrenia presentaron amplitudes N400 reducidas respecto a los controles sanos al considerar conjuntamente todos los estímulos.
Las diferencias también aparecieron específicamente ante:
imágenes negativas
y
imágenes positivas.
Este patrón sugiere una alteración en los procesos neurofisiológicos implicados en integrar información afectiva dentro del contexto de la tarea.
Los autores interpretan los resultados como compatibles con dificultades en el procesamiento contextual de información emocional dentro de situaciones sociales.
Pero el N400 es una señal electrofisiológica indirecta. Una menor amplitud no equivale por sí misma a “peor cognición social” ni permite identificar qué operación cognitiva concreta está alterada.
La segunda exposición reveló un patrón diferente
Uno de los resultados más interesantes apareció cuando los participantes volvieron a encontrarse con los estímulos.
En los controles sanos, la amplitud del N400 permaneció relativamente estable.
En el grupo con esquizofrenia:
el N400 disminuyó significativamente durante la segunda exposición.
Esta diferencia plantea la posibilidad de que la esquizofrenia afecte no solo al procesamiento inicial del contexto, sino también a la forma en que la información previamente experimentada se utiliza cuando vuelve a aparecer.
Los autores relacionan este patrón con procesos de actualización contextual y adaptación de predicciones.
Sin embargo, el experimento no permite demostrar directamente que el cambio observado corresponda a un fallo específico de “predicción cerebral”. Esa interpretación pertenece al marco explicativo utilizado para comprender los resultados.
La gravedad clínica también se relacionó con el N400
Durante la segunda exposición apareció además una asociación entre N400 y sintomatología medida mediante la Positive and Negative Syndrome Scale (PANSS).
Una mayor gravedad en:
PANSS total,
síntomas negativos
y
psicopatología general
se relacionó significativamente con una respuesta N400 más atenuada.
En los participantes con menor psicopatología llegó a observarse un cambio de polaridad.
Estas asociaciones aportan interés clínico al hallazgo porque sugieren que la variación neurofisiológica no es completamente independiente de la expresión sintomática.
No obstante, correlacionar N400 y PANSS no demuestra que la alteración electrofisiológica cause los síntomas, ni permite utilizar esta medida para estimar individualmente la gravedad clínica.
El P300 mostró otra trayectoria
Aunque el objetivo principal era estudiar el N400, los investigadores analizaron secundariamente el componente P300.
El P300 es otro potencial relacionado con eventos, vinculado a procesos como atención, actualización de información relevante, control cognitivo y respuesta ante estímulos significativos.
Los pacientes presentaron menor amplitud P300 que los controles al considerar conjuntamente todas las valencias y específicamente ante estímulos positivos.
Pero durante la segunda exposición ocurrió algo llamativo:
el P300 aumentó en las personas con esquizofrenia y disminuyó en los controles.
Este comportamiento opuesto al observado para el N400 podría indicar que ambos componentes reflejan aspectos diferentes de la adaptación a información repetida.
Los autores plantean que las alteraciones del P300 podrían estar relacionadas con dificultades de control cognitivo e inhibición de respuesta.
De nuevo, se trata de una interpretación neurocognitiva compatible con los datos, no de una medición directa de esos procesos.
N400 y P300 podrían aportar información complementaria
La combinación de ambos componentes resulta especialmente interesante.
El N400 puede aportar información sobre integración contextual y procesamiento de significado, mientras que el P300 está más relacionado con la asignación de recursos atencionales y la actualización de información relevante.
Que ambos presenten patrones diferentes en la esquizofrenia sugiere que el procesamiento social no depende de una única anomalía.
Puede existir una interacción entre dificultades para:
interpretar información dentro de un contexto,
actualizar representaciones previas
y
regular la respuesta ante estímulos relevantes.
Esta perspectiva multidimensional puede resultar más útil para investigación que intentar identificar una única señal electrofisiológica característica de la enfermedad.
¿Qué aporta realmente el hyperscanning?
El hyperscanning permite registrar simultáneamente la actividad cerebral de dos o más personas mientras interactúan.
Frente a los experimentos tradicionales, ofrece la posibilidad de estudiar procesos cognitivos en situaciones más próximas a una interacción social.
Esto resulta especialmente atractivo en esquizofrenia, donde las dificultades sociales forman una parte importante de la carga funcional de la enfermedad.
Pero en este estudio no se analizaron como resultado principal medidas de conectividad o sincronización intercerebral.
Por tanto, sería excesivo concluir que se ha identificado una alteración de la “conexión entre cerebros” en la esquizofrenia.
La innovación consiste fundamentalmente en haber estudiado el N400 dentro de un paradigma interpersonal actor-observador, superando parcialmente los diseños exclusivamente individuales.
El N400 todavía no es un biomarcador clínico
Las alteraciones del N400 en esquizofrenia no son un fenómeno completamente nuevo.
Estudios anteriores han encontrado diferencias durante procesamiento semántico, y algunas investigaciones han relacionado un N400 reducido con mayor sintomatología o peor funcionamiento. También se han descrito alteraciones en personas con alto riesgo clínico de psicosis.
Pero existe una importante heterogeneidad entre paradigmas, estímulos, localización de electrodos y características de las muestras. Estudios anteriores han encontrado tanto amplitudes aumentadas como reducidas dependiendo de las condiciones experimentales.
Además, las anomalías del N400 no parecen específicas de la esquizofrenia y se han observado en otros trastornos psicóticos.
Por ello, los resultados actuales no justifican utilizar el N400 para diagnosticar esquizofrenia, establecer pronóstico o tomar decisiones terapéuticas individuales.
Limitaciones que condicionan la interpretación
La muestra fue relativamente pequeña: 34 pacientes y 48 controles.
El análisis se centró además en una condición concreta —el papel de actor— y en regiones frontocentrales, por lo que no caracteriza toda la dinámica cerebral producida durante la interacción.
La utilización de imágenes estandarizadas permite controlar experimentalmente la valencia emocional, pero continúa siendo una representación simplificada de la enorme complejidad de una interacción social cotidiana.
Finalmente, las asociaciones entre PANSS y N400 fueron observacionales. Se necesitan muestras mayores, replicación independiente y diseños longitudinales para determinar si estos patrones se relacionan de forma estable con evolución clínica o funcionamiento social.
Conclusiones prácticas
1. Las personas con esquizofrenia mostraron una reducción de la amplitud N400 durante una tarea interpersonal con estímulos emocionales.
2. La diferencia apareció globalmente y ante imágenes positivas y negativas, lo que respalda la existencia de alteraciones del procesamiento contextual más allá de paradigmas puramente lingüísticos.
3. Durante una segunda exposición, el N400 disminuyó en el grupo con esquizofrenia mientras permaneció estable en los controles, sugiriendo diferencias en la adaptación a información previamente presentada.
4. Una mayor gravedad de síntomas negativos y psicopatología general se relacionó con una mayor atenuación del N400, pero estas correlaciones no establecen causalidad ni utilidad diagnóstica.
5. El estudio amplía la investigación del N400 hacia contextos interpersonales, pero no demuestra que este potencial evocado sea un biomarcador clínico de esquizofrenia ni una medida directa de cognición social.
La aportación más relevante es metodológica: estudiar procesos neurofisiológicos asociados a la esquizofrenia dentro de situaciones que incorporan a otra persona puede acercar la investigación experimental a la complejidad de la cognición social real. El siguiente paso será determinar si estas señales son reproducibles, específicas y capaces de explicar diferencias clínicamente relevantes entre pacientes.
Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: Beyond single-person paradigms: N400 alterations in a social context in schizophrenia - Front. Psychiatry, 04 September 2026Sec. Schizophrenia Volume 17 - 2026
Texto completo disponible en: https://www.frontiersin.org/journals/psychiatry/articles/10.3389/fpsyt.2026.1922640/full
Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
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