Szanto et al. investigaron los factores de riesgo asociados al comportamiento suicida en adultos mayores, destacando el papel de los cambios cognitivos en la tercera edad. Uno de los hallazgos más relevantes fue la identificación del deterioro cognitivo leve (DCL) como un importante predictor de riesgo de suicidio de inicio tardío.
Este deterioro, especialmente en sus fases p...
Szanto et al. investigaron los factores de riesgo asociados al comportamiento suicida en adultos mayores, destacando el papel de los cambios cognitivos en la tercera edad. Uno de los hallazgos más relevantes fue la identificación del deterioro cognitivo leve (DCL) como un importante predictor de riesgo de suicidio de inicio tardío.
Este deterioro, especialmente en sus fases progresivas, se asocia no solo con un declive en la función cognitiva general, sino también con una reducción en la impulsividad y en los rasgos de personalidad limítrofe, lo que paradójicamente puede aumentar el riesgo de transición de la ideación suicida al comportamiento suicida.
El estudio reveló que la progresión del DCL contribuye de forma diferencial al riesgo de suicidio, dependiendo del grado y del tipo de deterioro. Mientras que en algunos individuos el declive cognitivo puede provocar retraimiento social y apatía, en otros puede generar angustia emocional significativa, sensación de pérdida de autonomía y desesperanza, factores todos que potencian la vulnerabilidad al suicidio.
Este proceso es particularmente preocupante debido a que los adultos mayores pueden tener menos acceso a recursos de salud mental o pueden no comunicar sus pensamientos suicidas de manera abierta. La transición desde la ideación hasta la conducta suicida es compleja y multifactorial, y debe entenderse en el contexto de una interacción dinámica entre factores fisiológicos (como enfermedades neurodegenerativas o dolor crónico), factores psicológicos (como depresión, ansiedad o duelo no resuelto) y factores sociales (como el aislamiento, la soledad o la pérdida del rol social).
En este artículo, propongo reflexionar sobre el proceso de deterioro en la salud durante la vejez y su vinculación con el riesgo de suicidio. A medida que la salud física y cognitiva declina, muchos adultos mayores enfrentan una disminución en la calidad de vida, una percepción de carga para sus seres queridos y un sentido creciente de inutilidad. Estos elementos pueden confluir en un estado de sufrimiento psicológico profundo, en el que el suicidio aparece como una "salida racional" ante la pérdida percibida de dignidad o propósito.
Por tanto, es crucial que los clínicos y cuidadores identifiquen de forma temprana las señales sutiles de riesgo suicida en personas mayores con deterioro cognitivo, y se diseñen estrategias de intervención personalizadas que integren el abordaje médico, psicológico y social.
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