En la práctica clínica, uno de los fenómenos más relevantes en la dinámica familiar con adolescentes es el deterioro progresivo de la relación entre padres e hijos, el cual suele desarrollarse de forma gradual y, en muchos casos, pasa desapercibido hasta que el conflicto se vuelve evidente, a diferencia de manifestaciones conductuales aisladas, la ruptura relacional no se define únicamente ...

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En la práctica clínica, uno de los fenómenos más relevantes en la dinámica familiar con adolescentes es el deterioro progresivo de la relación entre padres e hijos, el cual suele desarrollarse de forma gradual y, en muchos casos, pasa desapercibido hasta que el conflicto se vuelve evidente, a diferencia de manifestaciones conductuales aisladas, la ruptura relacional no se define únicamente por la desobediencia o la oposición, sino por una pérdida sostenida de influencia parental y de conexión emocional.
Desde la perspectiva de la Terapia Breve con Sentido y Acción (TBSA), es posible identificar ciertos indicadores tempranos de este proceso, uno de ellos es la disminución significativa en la disposición del adolescente a comunicarse, acompañada de respuestas breves, evasivas o cargadas de irritabilidad. Otro indicador relevante es el aumento de la confrontación recurrente, donde cada intento de intervención por parte del adulto deriva en discusiones que no producen cambio, sino desgaste, asimismo, se observa una pérdida de coherencia en la autoridad parental, donde los límites se vuelven inconsistentes o dependen del estado emocional del adulto, debilitando su efecto regulador y en muchos casos, los padres incrementan sus esfuerzos mediante explicaciones, advertencias o sanciones, sin advertir que estas estrategias, en un contexto de vínculo deteriorado, pueden intensificar la distancia.
La TBSA propone comprender este fenómeno no como un problema exclusivo del adolescente, sino como una dinámica relacional que requiere intervención, el foco no se sitúa únicamente en modificar conductas, sino en reorganizar la forma en que el adulto interviene dentro de la relación, detectar estos indicadores de manera temprana permite intervenir antes de que la ruptura se consolide, facilitando la recuperación progresiva del vínculo y de la capacidad de influencia parental.
Este enfoque resulta especialmente útil en contextos donde los intentos previos han generado frustración, evidenciando la necesidad de una forma diferente de intervención.
Autor: Psicólogo. Desarrollo y aplicación del modelo TBSA en intervención con familias.