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La psiquiatría alerta del impacto de las pantallas en el neurodesarrollo infantil y adolescente, y advierte de cuáles son los primeros síntomas

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Noticia | Post de usuario | Fecha de publicación: 06/03/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

Vitoria-Gasteiz, marzo de 2026.- La Psiquiatría alerta del impacto de las pantallas en el neurodesarrollo infantil y adolescente, y advierte de los primeros síntomas: irritabilidad, insomnio y dificultades de atención. La exposición temprana y excesiva a pantallas está teniendo un impacto directo en el neurodesarrollo infantil y adolescente. En la primera infanci...

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Vitoria-Gasteiz, marzo de 2026.- La Psiquiatría alerta del impacto de las pantallas en el neurodesarrollo infantil y adolescente, y advierte de los primeros síntomas: irritabilidad, insomnio y dificultades de atención. La exposición temprana y excesiva a pantallas está teniendo un impacto directo en el neurodesarrollo infantil y adolescente. En la primera infancia (hasta los 5 años) es cuando el cerebro construye los circuitos fundamentales del lenguaje, la atención y la regulación emoción. La exposición a pantallas se asocia con lenta adquisición del lenguaje, más rabietas y mayor dificultad atencional.


En edades posteriores, el uso intensivo (especialmente nocturno) altera los ritmos de sueño y puede convertirse en desencadenante de ansiedad, impulsividad y bajo rendimiento. Estas afirmaciones han sido realizadas durante la rueda de prensa de presentación del XXXIV Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría que se celebra en Vitoria por la Dra. Abigail Huertas, psiquiatra infantil y de la adolescencia y psicoterapeuta, miembro de la Junta Directiva de Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AEPNyA). En su intervención, la especialista ha considerado que “hasta los 16 años la maduración del lóbulo frontal, que se encarga del control ejecutivo y regulación, sigue en proceso de desarrollo a esa edad y en la mayoría de las personas no se ha logrado suficiente autocontrol ni madurez cerebral para que las redes sociales no interfieran en la salud, aunque sin un abordaje multidisciplinar y dotación presupuestaria sería insuficiente”. En este contexto, la Dra. Huertas ha indicado que “hay más sensibilidad social, más acceso a información y más demanda de ayuda. Pero también hay factores que sí parecen estar empeorando la situación como aumento de problemas de sueño, sedentarismo, más presión académica, hiperconectividad y un entorno digital que compite con el desarrollo de hábitos saludables”. “No es solo ‘más diagnósticos’, sino más niños y adolescentes con dificultades para regularse, para sostener la atención, para dormir y para tolerar malestar”, ha detallado.


LOS ADOLESCENTES LLEGAN ANTES A CONSULTA Y CON MAYOR GRAVEDAD


“Existe un cambio de perfil: los adolescentes llegan antes a consulta y con mayor gravedad, mientras que quienes acuden más tarde presentan cuadros más complejos. En consulta observamos ansiedad, irritabilidad, desordenes de sueño, problemas de atención y aislamiento. Cuando la familia toma conciencia, el deterioro ya es significativo y la queja pasa de “está triste” a “no puede ir al instituto, no se levanta, no duerme, no tolera frustración, nos grita y lanza cosas”, ha subrayado la Dra. Huertas, quién ha añadido que “cada vez aparece más a menudo el componente digital (pantallas en infancia, redes en adolescencia) como parte del contexto, no como explicación única”. Sobre la evidencia científica la Dra. Huertas ha afirmado que “no es todo o nada” y que “el impacto depende de la edad de inicio a las pantallas, la cantidad de horas de exposición, el tipo de contenidos y el contexto sociofamiliar”. “En la primera infancia, el uso de las precoz y prolongado se asocia con peores resultados en lenguaje, atención y regulación emocional. En adolescentes influye en patrones de uso, sueño, autoestima, tipo de contenido y vulnerabilidad. Existen estudios observacionales que muestran asociación entre aumento de diagnósticos y mayor accesibilidad a pantallas, aunque esa asociación no necesariamente indique causalidad”. Respecto a los menores de cinco años, la especialista ha hecho hincapié en que la pantalla “desplaza experiencias que construyen cerebro (interacción cara a cara, juego, movimiento, rutina de sueño)” y ha advertido de que “si la pantalla ocupa el lugar de la familia y del juego, el neurodesarrollo se resiente”.


LAS REDES, LABORATORIO EXPERIMENTAL DE ENSAYO SOCIAL ABIERTO LAS 24H
En la adolescencia, “las redes funcionan como un laboratorio experimental de ensayo social abierto 24 horas, todos los dias del año. Amplifican comparación social y sensibilidad a la aceptación y al rechazo. El problema no es ‘estar en redes’, sino qué tipo de redes y el uso que se hace de ellas. Preocupa cuando quita horas de sueño o sustituye actividades offline”, ha enfatizado la Dra. Huertas. “El cerebro adolescente es especialmente sensible a la recompensa social. Los likes y notificaciones actúan como refuerzo intermitente, el mismo mecanismo que se da en las adicciones, lo que puede moldear hábitos atencionales y de regulación emocional”, ha descrito la especialista, quién ha añadido que “observa relación entre uso intensivo y malestar, especialmente con interferencia en el sueño, que puede convertirse en desencadenante de síntomas de ansiedad, irritabilidad, impulsividad y bajo rendimiento”. Respecto a las administraciones, considera que “lo más valiente sería que legislen sobre la regulación de diseño de las aplicaciones con transparencia sobre algoritmos y límites a prácticas tales como refuerzo intermitente con cajas de recompensa, autoplay o scroll infinito”. “Además, deben tratar estas cuestiones como un problema de salud pública, y por tanto, poner en marcha programas de prevención, intervención poblacional, higiene del sueño, educación en competencias digitales… También es importante que fomenten la formación a docentes y sanitarios y que permitan una accesibilidad real a recursos de salud mental infanto-juvenil y dispositivos de atención sociocomunitarios”. “Sin recursos, todo se queda en recomendaciones y es imprescindible que las administraciones dediquen una partida presupuestaria a este problema”, ha lamentado.

PARA LAS FAMILIAS
Para las familias la Dra. propone establecer las siguientes normas visibles en casa para todos los miembros, incluidos los adultos: “dormitorio libre de móvil y ordenador; evitar exposición a pantallas al menos una hora antes de dormir; evitar también su uso nada más levantarse; y que durante las comidas no haya pantallas”. “Blindar el neurodesarrollo desde la infancia como una intervención preventiva; priorizar actividades fuera de las pantallas, no solo en tiempo de ocio, también en la escuela; y ordenar la dieta digital cuando ya se usan pantallas con menos cantidad, mejor contenido, uso más consciente y siempre considerando el contexto (edad, vulnerabilidad, acompañamiento adulto), son estrategias claves a poner en marcha”, ha concluido.

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