Dormir mal lleva a aumento de las proteínas de Alzheimer asociadas con el deterioro cognitivo

Noticia | Psicogeriatría y Trastornos Mentales Orgánicos | 2017-07-13

  • Título original: Slow wave sleep disruption increases cerebrospinal fluid amyloid-? levels
  • Fuente: Brain
RESUMEN

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos; el Centro Médico de la Universidad de Radboud, en Países Bajos, y la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha demostrado que interrumpir una noche de sueño en adultos sanos de mediana edad provoca un aumento de beta amiloide, un péptidoasociado con la enfermedad de Alzheimer. Y una semana de estar dando vueltas en la cama conduce a un aumento de otra proteína del cerebro, tau, que se ha ligado a daño cerebral en el Alzheimer y otras enfermedades neurológicas. "Demostramos que el mal sueño se vincula con niveles más altos de dos proteínas ligadas al Alzheimer", afirma el autor principal del estudio, David M. Holtzman, profesor del Departamento de Neurología en la Universidad de Washington. "Creemos que quizás el sueño crónico pobre durante la edad media puede elevar el riesgo de Alzheimer más adelante en la vida", plantea este experto, cuyo trabajo se detalla en un artículo publicado este lunes en la revista 'Brain', que puede ayudar a explicar por qué el sueño pobre se ha relacionao¡do con el desarrollo de demencias como el Alzheimer. Más de 5 millones de estadounidenses viven con la enfermedad de Alzheimer, que se caracteriza por pérdida gradual de la memoria y deterioro cognitivo. Los cerebros de las personas con Alzheimer están salpicados de placas de proteína beta amiloide y enredos de proteína tau, que en conjunto hacen que el tejido cerebral se atrofie y muera. No hay terapias que se hayan demostrado que prevengan, retarden o reviertan el curso de la enfermedad. Estudios anteriores de Holtzman y el coprimer autor Yo-El Ju, profesora asistente de Neurología, y otros han demostrado que el sueño pobre aumenta el riesgo de problemas cognitivos. Las personas con apnea del sueño, por ejemplo, una patología en la que las personas dejan de respirar repetidamente por la noche, están en riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve un promedio de 10 años antes que las personas sin trastorno del sueño. El deterioro cognitivo leve es una señal de advertencia temprana para la enfermedad de Alzheimer. Pero no estaba claro cómo el mal sueño daña el cerebro. Para averiguarlo, los investigadores --Holtzman; Ju; la coprimera autora y estudiante graduada Sharon Ooms, de Radboud; Jurgen Claassen, de Radboud; Emmanuel Mignot, de Stanford; y colegas-- estudiaron a 17 adultos sanos de entre 35 a 65 años sin problemas de sueño ni deterioro cognitivo. Cada participante llevaba un monitor de actividad en la muñeca durante un máximo de dos semanas que medía cuánto tiempo pasaban durmiendo cada noche. Después de cinco o más noches sucesivas usando el monitor, cada participante acudió a la Escuela de Medicina para pasar una noche en un dormitorio especialmente diseñado. La habitación es oscura, insonorizada, climatizada y lo suficientemente grande para una persona; un lugar perfecto para dormir, incluso cuando los participantes tenían que usar auriculares sobre las orejas y electrodos en el cuero cabelludo para monitorizar las ondas cerebrales.

LOS NIVELES DE AMILOIDE SUBEN MÁS RÁPIDO QUE LOS DE TAU

La mitad de los participantes fueron asignados al azar para tener su sueño interrumpido durante la noche que pasaron en la habitación de dormir. Cada vez que sus señales cerebrales se asentaron en el patrón de onda lenta característico del sueño profundo y sin soñar, los investigadores enviaron una serie de pitidos a través de los auriculares, gradualmente más fuertes hasta que los participantes se disiparon y entraron en un sueño más superficial. A la mañana siguiente, los participantes a los que se les había emitido un sonido de onda lenta dijeron sentirse cansados y no recuperados, a pesar de que habían dormido tanto tiempo como de costumbre y rara vez recordaban haber sido despertados durante la noche. Cada uno de ellos se sometió a una punción espinal para que los científicos pudieran medir los niveles de beta amiloide y tau en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Un mes o más después, se repitió el proceso, excepto que se permitió que los que tenían su sueño interrumpido la primera vez durmieran durante la noche sin molestias, y se molestó a aquellos que habían dormido de manera ininterrumpida la primera vez mediante pitidos cuando comenzaron a entrar en el sueño de onda lenta. Los investigadores compararon los niveles beta amiloide y tau de cada participante después de la noche interrumpida con los niveles alcanzados tras la noche ininterrumpida y encontraron un aumento del 10 por ciento en los niveles beta amiloide después de una sola noche de sueño interrumpido, pero ningún incremento correspondiente en los niveles de tau. Sin embargo, los participantes cuyos monitores de actividad mostraron que habían dormido mal en su casa durante la semana anterior a la punción espinal mostraron un aumento en los niveles de tau. "No nos sorprendió descubrir que los niveles de tau no se movieron después de una sola noche de sueño interrumpido mientras que los niveles de amiloide sí, porque los niveles de amiloide normalmente aumentan de manera más rápida que los de tau -dice Ju--. Pero pudimos ver, cuando los participantes tuvieron varias malas noches seguidas en casa, que sus niveles de tau habían subido". El sueño de onda lenta es el sueño profundo que la gente necesita. La apnea del sueño interrumpe el sueño de onda lenta, por lo que las personas con el trastorno a menudo se despiertan sin sentirse descansadas, incluso después de unas ocho horas completas sin despertarse. El sueño de onda lenta es también el momento en que las neuronas descansan y el cerebro elimina los subproductos moleculares de la actividad mental que se acumulan durante el día, cuando el cerebro está ocupado pensando y trabajando. Ju piensa que es improbable que una sola noche o incluso una semana de sueño pobre, por muy duro que pueda ser, tenga mucho efecto en el riesgo general de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. "Los niveles de beta amiloide y tau probablemente retrocederán la próxima vez que la persona tenga una buena noche de sueño -plantea--. La principal preocupación es en la gente que tiene problemas crónicos del sueño. Creo que puede llevar a niveles de amiloide crónicamente elevados, lo que estudios en animales ha demostrado que lleva a un mayor riesgo de placas de amiloide y Alzheimer". Ju enfatizó que su estudio no fue diseñado para determinar si dormir más o dormir mejor reducir el riesgo de Alzheimer, pero señala, ninguno de los dos puede hacer daño. Acceso gratuito al texto completo.



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