IntroducciónEn los últimos años se han venido desarrollando numerosos trabajos sobre los cuidadores de enfermos de Alzheimer. Considerados como las víctimas secundarias de esta enfermedad, debido a la carga que han de soportar como consecuencia de su labor de cuidadores, las principales líneas de investigación se han dirigido a intentar determinar cuáles son las variables que tienen más in...
Introducción
En los últimos años se han venido desarrollando numerosos trabajos sobre los cuidadores de enfermos de Alzheimer. Considerados como las víctimas secundarias de esta enfermedad, debido a la carga que han de soportar como consecuencia de su labor de cuidadores, las principales líneas de investigación se han dirigido a intentar determinar cuáles son las variables que tienen más influencia en este malestar del cuidador(1,2,3,4) así como el establecimiento de un modelo que permita integrar estas variables y ayude a comprender de que modo se relacionan. En esta última línea, destacan los modelos de Lawton(5) y Pearlin (6).
Dentro de la amplia gama de variables que aparecen en la literatura relacionadas con la carga del cuidador, sorprende el escaso número de trabajos encontrados en los que se considere la capacidad asertiva del cuidador(7). Caballo (1.986) define la conducta socialmente habilidosa como el conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo, de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas (8).
El cuidado de un enfermo de Alzheimer supone en gran medida una necesidad de afrontamiento continuo de problemas en contextos interpersonales, sea con el propio enfermo, otros cuidadores, familiares, profesionales de salud... Las habilidades para emitir/ recibir críticas, demandar/ aceptar ayuda, expresar sentimientos negativos, etc... han de ser puestas continuamente en juego por parte del cuidador, pudiendo constituirse este en un factor importante relacionado con la carga del cuidador.
Así pues el objetivo de este trabajo es intentar determinar si la capacidad asertiva del cuidador se relaciona efectivamente con su carga percibida.
Metodología
Sujetos:
Participaron 82 cuidadores-familiares de enfermos de Alzheimer con una media de edad de 7478 años (desviación típica de 777). Dichos cuidadores eran mayoritariamente hijas y con edades comprendidas entre 17 y 77 años (media de 4896 y desviación típica de 1356) El 17,64 % de los cuidadores tenían un nivel cultural alto, un 58,82 % medio, y un 23,53 % bajo.
La mayor parte de los cuidadores evaluados provenían de asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer de diferentes provincias andaluzas (Jaén, Cádiz, Sevilla y Almería), y el resto a través de Cruz Roja.
Medidas:
- Escala de Carga de Zarit (9). Son 22 ítem que miden la carga percibida por el cuidador del enfermo de Alzheimer. Cada ítem puntúa entre 0 y 4 siendo la puntuación máxima de 88 puntos.
- Inventario de Asertividad de Gambrill y Richey (10). Consta de 40 ítem o situaciones (que puntúan de 1 a 5) en las que se evalúan 2 parámetros: la probabilidad de respuesta o "PR" (a mayor puntuación menos probabilidad de emitir una respuesta asertiva) y el grado de malestar o "GM" (a mayor puntuación, mayor grado de malestar) ante cada una de ellas. El inventario ofrece una puntuación total en cada una de esas dos dimensiones y además evalúa 8 áreas tanto en probabilidad de respuesta como en grado de malestar: rechazar peticiones (RP), admitir limitaciones personales (ALP), iniciar contactos sociales (ICS), expresar sentimientos positivos (ESP), afrontar la crítica de los demás (ACD), discrepar de las opiniones de los demás (DOD), realizar conductas asertivas en lugares públicos (CALP) y expresar sentimientos negativos (ESN). Este inventario proporciona gran cantidad de información que permitiría conocer pormenorizadamente aquellas áreas específicas en que o el malestar por realizar la conducta, o bien la ausencia de la propia conducta asertiva, sean aspectos relacionados con la carga percibida por el cuidador.
Resultados
Se calcularon los índices de correlación de Pearson entre la medida de carga y todas y cada una de las subescalas del inventario de asertividad cuyos resultados se pueden observar en la tabla 1.
Tabla 1
| VARIABLES | CORRELACIONES | p |
| RP-GM x Carga | 0,116 | 0,298 |
| RP-PR x Carga | 0,192 | 0,084 |
| ALP-GM x Carga | 0,116 | 0,050* |
| ALP-PR x Carga | 0,344 | 0,002* |
| ICS-GM x Carga | 0,115 | 0,302 |
| ICS-PR x Carga | 0,105 | 0,348 |
| ESP-GM x Carga | 0,079 | 0,477 |
| ESP-PR x Carga | 0,213 | 0,055 |
| ACD-GM x Carga | 0,198 | 0,073 |
| ACD-PR x Carga | 0,227 | 0,040* |
| DOD-GM x Carga | 0,344 | 0,001** |
| DOD-PR x Carga | 0,210 | 0,058 |
| CALP-GM x Carga | 0,259 | 0,018* |
| CALP-PR x Carga | 0,291 | 0,008* |
| ESN-GM x Carga | 0,196 | 0,076 |
| ESN-PR x Carga | 0,152 | 0,174 |
| TOTAL-GM x Carga | 0,257 | 0,019* |
| TOTAL-PR x Carga | 0,322 | 0,003* |
Discusión
Los resultados obtenidos muestran correlaciones significativas entre las 2 subescalas globales (Grado de malestar y probabilidad de respuesta) y Carga. Estos resultados son coherentes con los citados en Muela, Torres y Peláez (2000), donde sólo correlacionan de forma significativa la probabilidad de respuesta asertiva y la carga. Así, se puede afirmar que a menor probabilidad de realizar conductas asertivas en general, y a mayor grado de malestar ante estas situaciones (se lleve a cabo la conducta asertiva o no), mayor es la posibilidad de tener una elevada carga percibida por parte de los cuidadores.
De entre las subescalas específicas, correlacionan con carga significativamente realizar conductas asertivas en lugares públicos y admitir limitaciones personales. Especialmente relevante es esta última en el papel del cuidador, ya que las dificultades para admitir limitaciones personales en el cuidado, puede suponer una renuncia activa a la petición de ayuda en casos necesarios, e incluso en los casos en los que esta sea ofrecida por los demás. Esta actitud sería concordante con la asunción voluntaria de muchos cuidadores de la total responsabilidad de los cuidados del enfermo, asumiendo el problema como propio.
También resultan interesantes las relaciones significativas halladas entre carga y admitir las críticas de los demás (probabilidad de respuesta), y carga y discrepar de las opiniones de los demás (grado de malestar). Aplicado a la situación del cuidador, el hecho de no admitir las críticas, que pueden provenir, tanto del enfermo que se queje del trato recibido, como de otros familiares en relación a los cuidados, puede desencadenar frecuentes enfrentamientos y aislamiento. Por su parte, sentirse mal por discrepar con los demás implicaría igualmente dificultades para afrontar asertivamente situaciones que sin duda se darán con frecuencia en el cuidado, sobre todo con otros familiares y cuidadores.
Referencias bibliográficas
Mittelman M, Ferris S, Shulman E, Steinber G, Ambinder A, Mackell J, Cohen J. A comprehensive support program: Effect on depression in spouse-caregivers of AD patients. The Gerontologist 1.995; 35(6): 792-802.
Malonebeach E, Zarit S. Dimensions of social support and social conflict as predictors of caregiver depression. International psychogeriatrics 1.995; 7(1): 25-36.
Semple S. Conflict in Alzheimer´s caregiving families: Its dimensions and consequences. The Gerontologist 1.992; 32(5): 648-55.
Laserna JA, Castillo A, Peláez E, Navío L, Torres CJ, Rueda S, Ramírez N, Pérez M. Alteraciones emocionales y variables moduladoras en familiares-cuidadores de enfermos de alzheimer. Psicología Conductual 1.997; 5(3): 365-75.
Lawton M, Moss M, Kleban M, Glicksman A, Rovine M. A two factor-model of caregiving appraisal and psycological well-being. Journal of Gerontology 1.991; 46(4): 181-89
Pearlin LI, Mullan JT, Semple SJ, Skaff MM. Caregiving an the stress process:An overview of concepts and their measures. The Gerontologist 1.990; 30: 583-594.
Muela, JA, Torres CJ, Peláez, EM. La evaluación de la asertividad como predictor de carga en cuidadores de enfermos de Alzheimer. Revista Española de Geriatría y Gerontología.En prensa.
Caballo VE. Evaluación de las habilidades sociales. En R. Fernández Ballesteros y J.A. Carboles (comps.). Evaluación conductual: metodología y aplicaciones (3ª ed.). Madrid(Pirámide), 1.986.
Zarit S, Reever K, Bach-Peterson J. Relatives of impaired aged. Correlates of feelings of burden. The Gerontologist 1.980;20:649-55.
Gambrill E D, Richey C A. An assertion inventory for use in assessment and research. Behavior Therapy 1.975; 6:550-561.