El rendimiento de un deportista de alto nivel no depende únicamente de su preparación física, su capacidad técnica o la planificación de las competiciones. Variables psicológicas como la motivación, la autoconfianza, la concentración y la regulación de la activación también condicionan la forma de entrenar, afrontar la presión y mantener una trayectoria deportiva prolongada.
Un estudio realizado con deportistas vinculados al Centro Galego de Tecnificación Deportiva analizó si estas características variaban según la edad y el género. Los resultados muestran perfiles diferenciados: los atletas más jóvenes presentaron mayor motivación, concentración y confianza, mientras que los hombres obtuvieron puntuaciones superiores en activación y autoconfianza. No obstante, estos hallazgos deben interpretarse como diferencias grupales y no como características aplicables de manera automática a cada deportista.
Cuatro variables psicológicas relacionadas con el rendimiento
La investigación evaluó cuatro dimensiones: concentración, confianza, activación y motivación. Aunque el artículo las engloba bajo la expresión «necesidades psicológicas del deportista», el concepto utilizado no coincide exactamente con las necesidades de autonomía, competencia y relación propuestas por la teoría de la autodeterminación.
En este estudio, la concentración se refiere a la capacidad percibida para mantener la atención antes y durante la competición. La confianza representa la seguridad del deportista en sus posibilidades para afrontar diferentes situaciones competitivas.
La activación evalúa, principalmente, la percepción de control sobre los nervios y la tranquilidad en los momentos previos o durante la competición. Por último, la motivación se relaciona con la disposición para continuar entrenando, asumir sacrificios y afrontar el cansancio mental asociado a la práctica deportiva de alto nivel.
Estas variables no constituyen diagnósticos clínicos. Son dimensiones psicológicas evaluadas mediante un cuestionario de autoinforme y pueden servir como punto de partida para comprender las fortalezas y dificultades percibidas por cada atleta.
Cómo se realizó el estudio
La muestra estuvo formada por 327 deportistas: 172 hombres y 155 mujeres. Los participantes practicaban 18 disciplinas diferentes, tanto individuales como colectivas, y tenían al menos un año de permanencia en el centro de tecnificación.
Los investigadores distribuyeron a los atletas en tres grupos de edad: menores de 17 años, deportistas de entre 17 y 19 años y mayores de 19 años. El primer grupo representaba el 53,8 % de la muestra; el segundo, el 25,1 %, y el tercero, el 21,1 %.
Para evaluar las necesidades psicológicas de los deportistas se utilizó el CNPD-15, una versión reducida del Cuestionario de Necesidades Psicológicas del Deportista. El instrumento incluye 15 ítems con seis opciones de respuesta y mide las cuatro dimensiones señaladas. En esta muestra, las subescalas mostraron valores adecuados de consistencia interna: entre 0,78 para motivación y 0,87 para autoconfianza.
Los datos se analizaron mediante comparaciones de medias, análisis de varianza y análisis discriminantes. También se examinó si existía una interacción entre edad y género.
Los deportistas jóvenes mostraron mayor motivación
Las diferencias más claras aparecieron al comparar los grupos de edad. Los menores de 17 años obtuvieron puntuaciones más altas en motivación, concentración y autoconfianza que los deportistas de mayor edad.
La motivación fue la variable con mayor capacidad para distinguir entre los tres grupos. Los atletas más jóvenes manifestaron una mayor disposición para entrenar y continuar vinculados a la práctica deportiva, mientras que en los grupos de más edad aparecieron puntuaciones compatibles con un menor entusiasmo o un mayor desgaste percibido.
Este resultado no demuestra que la edad provoque una pérdida de motivación. El diseño del estudio es transversal: compara a deportistas de distintas edades en un único momento, pero no sigue su evolución individual a lo largo del tiempo. Por tanto, no permite determinar si la motivación disminuye con los años ni identificar las causas de las diferencias observadas.
Entre las posibles explicaciones se encuentran el aumento de las exigencias competitivas, la acumulación de lesiones, la dificultad para compatibilizar el deporte con los estudios o el trabajo y la incertidumbre sobre la continuidad de la carrera deportiva. Sin embargo, estas hipótesis requieren investigaciones longitudinales específicas.
Diferencias de género en activación y autoconfianza
Los hombres presentaron puntuaciones significativamente superiores en activación y autoconfianza. En el contexto del CNPD-15, una mayor puntuación en activación refleja una percepción más favorable del control de los nervios y de la tranquilidad competitiva.
Las diferencias de autoconfianza pueden estar relacionadas con múltiples factores personales, deportivos y socioculturales. Las oportunidades de participación, el tipo de retroalimentación recibida, las expectativas del entorno o los estereotipos de género podrían influir en la manera en que hombres y mujeres valoran y comunican sus propias capacidades.
Por ello, los resultados no deben interpretarse como una inferioridad psicológica de las deportistas. El cuestionario recoge percepciones declaradas y no una medida objetiva del rendimiento, la competencia o la capacidad para competir.
El análisis también indicó que algunas diferencias entre hombres y mujeres tendían a reducirse entre los atletas con mayor experiencia, especialmente en concentración y activación. Esta observación plantea la posibilidad de que la exposición prolongada a entrenamientos y competiciones favorezca el desarrollo de determinadas habilidades psicológicas, aunque el diseño empleado no permite confirmar una relación causal.
Edad y género no mostraron un efecto combinado
Cuando los investigadores analizaron conjuntamente la edad y el género, no encontraron una interacción estadísticamente significativa. En otras palabras, las diferencias asociadas a la edad no variaron de manera suficientemente consistente entre hombres y mujeres.
Este resultado indica que ambas variables pueden aportar información por separado, pero su combinación no permitió definir perfiles psicológicos claramente diferenciados dentro de la muestra estudiada.
Desde una perspectiva aplicada, este hallazgo refuerza la conveniencia de evitar programas rígidos basados exclusivamente en categorías demográficas. Dos deportistas de la misma edad y género pueden presentar necesidades psicológicas muy diferentes según su disciplina, trayectoria, contexto familiar, lesiones, objetivos y situación académica o profesional.
Aplicaciones para la psicología deportiva
El estudio destaca el posible valor de realizar evaluaciones psicológicas periódicas en los centros de tecnificación. Instrumentos breves como el CNPD-15 pueden facilitar la detección de cambios en motivación, concentración, confianza o regulación de la activación. Su validación original mostró que la versión de 15 ítems conservaba cuatro factores y podía administrarse en poco tiempo.
No obstante, un cuestionario no debería utilizarse de forma aislada para tomar decisiones sobre la continuidad de un deportista, atribuirle un riesgo de abandono o diseñar una intervención. Los resultados necesitan integrarse con entrevistas, observación, información del equipo técnico y seguimiento longitudinal.
También es importante distinguir entre fluctuaciones esperables y señales de malestar relevante. Una disminución de la motivación puede responder a una etapa puntual de fatiga, pero también podría coexistir con sobreentrenamiento, ansiedad competitiva, síntomas depresivos, conflictos con el entorno o burnout. La evaluación debe contextualizar cada caso sin convertir una puntuación en una etiqueta.
Limitaciones que condicionan la interpretación
La muestra procedía de un único centro de tecnificación, lo que limita la generalización a otros países, niveles competitivos o modelos de formación. Además, se incluyeron numerosas disciplinas con demandas psicológicas diferentes.
El uso exclusivo de autoinformes introduce posibles sesgos de deseabilidad social y diferencias en la forma de interpretar las preguntas. Tampoco se evaluaron de manera exhaustiva variables como el nivel competitivo, las lesiones, el apoyo social, la relación con los entrenadores o la carga de entrenamiento.
Por último, las categorías empleadas fueron binarias para el género, por lo que el estudio no representa toda la diversidad existente entre los deportistas.
Conclusiones prácticas
Los resultados sugieren que las necesidades psicológicas de los deportistas pueden variar a lo largo de la trayectoria deportiva. Los atletas de mayor edad podrían requerir una atención especial a la motivación y la confianza, mientras que las diferencias de género observadas justifican explorar cómo influyen el contexto, las expectativas y las oportunidades deportivas.
La principal aplicación no consiste en establecer programas distintos de forma automática según la edad o el género, sino en incorporar evaluaciones individualizadas y repetidas. Conocer cómo evoluciona cada deportista permite ajustar el acompañamiento psicológico, detectar situaciones de desgaste y favorecer una práctica de alto rendimiento más sostenible.
Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: López-Roel, S., García-Ordóñez, E. e Isorna Folgar, M. (2025). Necesidades psicológicas básicas en deportistas de alto nivel según género y edad. Retos, 71, 135-149. https://doi.org/10.47197/retos.v71.108264. Licencia CC BY-NC-ND 4.0.
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