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Sueño y bienestar psicológico en estudiantes de Enfermería: tres perfiles de vulnerabilidad



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Artículo | Fecha de publicación: 21/12/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  El sueño, un factor relevante durante la formación sanitaria Los estudiantes de Enfermería combinan exigencias académicas con prácticas clínicas, horarios variables y responsabilidades asistenciales que pueden interferir con sus hábitos de sueño. Comprender estas dificultades resulta relevante no solo para su bienestar durante los es...

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El sueño, un factor relevante durante la formación sanitaria


Los estudiantes de Enfermería combinan exigencias académicas con prácticas clínicas, horarios variables y responsabilidades asistenciales que pueden interferir con sus hábitos de sueño. Comprender estas dificultades resulta relevante no solo para su bienestar durante los estudios, sino también para su futura actividad profesional.


Un estudio publicado en Frontiers in Psychology analiza conjuntamente tres dimensiones: gravedad del insomnio, higiene del sueño y locus de control sobre el sueño, es decir, hasta qué punto una persona considera que puede influir sobre su descanso o que este depende de circunstancias externas o del azar.


La investigación, realizada con 418 estudiantes de Enfermería del noroeste de India, identificó tres perfiles diferenciados. El grupo con mayor insomnio y peores hábitos presentó también el menor bienestar psicológico.


Sin embargo, el diseño transversal obliga a interpretar estas relaciones como asociaciones, no como relaciones causales.


¿Qué se estudió exactamente?


Participaron estudiantes mayores de 18 años matriculados en dos centros de Enfermería durante el curso 2025-2026.


La edad media fue de 21,09 años y la muestra estaba formada mayoritariamente por mujeres (88,8 %).


Los investigadores utilizaron cuatro instrumentos:


Athens Insomnia Scale, para evaluar síntomas de insomnio;

Sleep Hygiene Index, para estudiar conductas relacionadas con el descanso;

Sleep Locus of Control Scale, para evaluar las creencias sobre el control del sueño;

y WHO-5 Well-Being Index, como indicador de bienestar psicológico.


Los datos procedían íntegramente de cuestionarios autoinformados. No se utilizaron medidas objetivas del sueño como actigrafía o polisomnografía.


Tres perfiles de sueño diferentes


Una de las aportaciones más interesantes del estudio fue aplicar análisis de conglomerados para comprobar si existían subgrupos con patrones diferenciados.


Aparecieron tres.


Perfil dominado por el azar: 51,4 %


Fue el grupo más numeroso y los autores lo denominaron Chance-Dominant Sleep Profile.


Estos estudiantes presentaban una mayor tendencia a considerar que el sueño depende de factores externos o del azar y una percepción relativamente menor de control personal.


Este resultado resulta interesante porque el sueño de los estudiantes sanitarios no depende únicamente de decisiones individuales. Prácticas clínicas, horarios académicos, convivencia en residencias y otras demandas externas pueden limitar la capacidad real para decidir cuándo dormir.


Perfil vulnerable al insomnio: 21,3 %


El Insomnia-Prone Sleep Profile concentró las características menos favorables:


mayor gravedad del insomnio, peor higiene del sueño, creencias menos adaptativas sobre su control y menor bienestar psicológico.


Aproximadamente uno de cada cinco participantes quedó incluido en este perfil.


Perfil adaptativo: 27,3 %


El Adaptive Sleep Profile mostró el patrón contrario:


menor sintomatología de insomnio, mejores hábitos, mayor locus de control interno y mayor bienestar psicológico.


Las diferencias de bienestar entre los tres perfiles fueron estadísticamente significativas.


El insomnio mostró la asociación más intensa con el bienestar


Al analizar las variables por separado, la gravedad del insomnio presentó una correlación negativa moderada con el bienestar psicológico:


ρ = −0,42; p < 0,001.


La peor higiene del sueño también se relacionó con menor bienestar:


ρ = −0,28; p < 0,001.


Lo mismo ocurrió con una mayor atribución del sueño al azar:


ρ = −0,20; p < 0,001.


En sentido contrario, una mayor percepción de control interno se relacionó con mayor bienestar:


ρ = 0,24; p < 0,001.


Estos resultados muestran que las dimensiones conductuales y cognitivas del sueño están relacionadas con el bienestar, pero también que el insomnio presentó la asociación individual más fuerte.


¿Qué ocurrió al analizar todas las variables conjuntamente?


Los investigadores realizaron posteriormente una regresión lineal múltiple ajustada también por edad y sexo.


La gravedad del insomnio continuó mostrando la asociación negativa más importante:


β = −0,31; p < 0,001.


También permanecieron asociadas independientemente con menor bienestar:


peor higiene del sueño: β = −0,13; p = 0,004

y

mayor locus de control orientado al azar: β = −0,12; p = 0,04.


En cambio, el locus de control interno dejó de mostrar una asociación estadísticamente significativa una vez consideradas simultáneamente las demás variables.


Este resultado sugiere que sentirse personalmente capaz de controlar el sueño no necesariamente protege el bienestar cuando existen otros problemas de sueño o condicionantes externos.


El sueño explica solo una parte del bienestar psicológico


El modelo estadístico completo explicó:


R² = 20 % de la variabilidad del bienestar psicológico, con un R² ajustado del 18 %.


Este dato es especialmente importante para evitar una interpretación excesivamente centrada en el sueño.


Dicho de otra forma, aproximadamente el 80 % de la variabilidad observada no quedó explicada por las variables incluidas en el modelo.


El bienestar de un estudiante puede estar relacionado con muchos otros factores: estrés académico, apoyo social, situación económica, relaciones personales, autoestima, resiliencia, condiciones de las prácticas clínicas o características individuales.


Por tanto, los resultados no justifican reducir el bienestar psicológico de los estudiantes a sus hábitos de sueño.


Una paradoja: la muestra global no presentaba un sueño especialmente deteriorado


La imagen general de la muestra tampoco fue de grave alteración.


La puntuación media de bienestar fue de 72,76 sobre 100, mientras que la mediana de insomnio fue de 3 puntos sobre un máximo posible de 32.


Los participantes mostraron globalmente niveles relativamente bajos de insomnio y hábitos de sueño razonablemente favorables.


Precisamente por eso resulta útil el análisis de perfiles: los promedios pueden ocultar subgrupos con necesidades muy diferentes.


Dos estudiantes pertenecientes a una misma titulación pueden estar sometidos a condiciones académicas similares y, sin embargo, presentar combinaciones muy distintas de insomnio, conductas de sueño y percepción de control.


El locus de control añade una dimensión cognitiva


Uno de los aspectos menos habituales del estudio es la incorporación del locus de control del sueño.


Una orientación interna implica considerar que determinadas conductas personales pueden influir sobre el descanso. Una orientación hacia el azar atribuye mayor peso a circunstancias fuera del propio control.


En estudiantes de Enfermería esta cuestión puede ser especialmente compleja.


Recomendar simplemente una mayor “responsabilidad” sobre el sueño podría resultar insuficiente cuando existen horarios académicos, turnos clínicos o condiciones residenciales que dificultan mantener rutinas regulares.


De hecho, los autores plantean que las demandas externas podrían explicar por qué el locus interno no mantuvo una asociación independiente con el bienestar en el modelo multivariable.


Los perfiles no son categorías clínicas


Los tres grupos identificados mediante análisis de conglomerados pueden facilitar la interpretación de patrones complejos, pero no representan diagnósticos ni categorías clínicas validadas.


Son agrupaciones estadísticas obtenidas a partir de esta muestra concreta.


Antes de utilizarlas para clasificar estudiantes o diseñar programas diferenciados sería necesario comprobar que estos perfiles aparecen de forma estable en otras universidades, países y momentos del curso académico.


También sería interesante estudiar si un mismo estudiante puede desplazarse de un perfil a otro durante periodos de exámenes, prácticas hospitalarias o vacaciones.


Las principales limitaciones


El estudio presenta varias limitaciones relevantes.


La primera es su diseño transversal. Sueño y bienestar se midieron simultáneamente, por lo que no puede determinarse la dirección de la relación.


El insomnio podría contribuir a un menor bienestar, pero un peor estado psicológico también podría deteriorar el sueño.


Además, participaron únicamente dos centros seleccionados por conveniencia en el noroeste de India, lo que limita la generalización.


Todas las variables fueron autoinformadas y algunas escalas utilizadas no habían sido formalmente validadas específicamente en población india, aunque mostraron una fiabilidad adecuada en esta muestra.


Tampoco se evaluaron directamente depresión y ansiedad, dos variables estrechamente relacionadas tanto con el sueño como con el bienestar psicológico.


Finalmente, el uso exclusivo de cuestionarios puede generar varianza compartida del método y aumentar artificialmente algunas asociaciones.


Qué aporta a la formación de profesionales sanitarios


El estudio no demuestra que una intervención sobre higiene del sueño vaya a mejorar automáticamente la salud mental de los estudiantes.


Sí identifica, en cambio, factores potencialmente modificables que merecen estudiarse mediante diseños longitudinales e intervenciones controladas.


Desde una perspectiva educativa, también plantea una cuestión más amplia: la salud del sueño no depende exclusivamente de enseñar buenas prácticas individuales.


Si los horarios académicos o clínicos dificultan sistemáticamente el descanso, las estrategias de bienestar deberían considerar también factores organizativos y ambientales.


Conclusiones prácticas


1. El estudio identificó tres perfiles de sueño entre 418 estudiantes: dominado por el azar (51,4 %), vulnerable al insomnio (21,3 %) y adaptativo (27,3 %).

2. El perfil vulnerable al insomnio presentó simultáneamente mayor insomnio, peor higiene del sueño y menor bienestar psicológico.

3. La gravedad del insomnio fue la variable más estrechamente asociada con menor bienestar en el análisis multivariable (β = −0,31).

4. Las variables relacionadas con el sueño explicaron solo el 20 % de la variabilidad del bienestar, lo que subraya su naturaleza multifactorial.

5. El diseño transversal no permite demostrar causalidad ni concluir que mejorar el sueño vaya a producir necesariamente una mejora del bienestar psicológico.


La principal aportación del trabajo es mostrar que los problemas de sueño entre estudiantes de Enfermería no forman un fenómeno uniforme. Combinar síntomas, hábitos y percepción de control puede ayudar a identificar diferentes patrones de vulnerabilidad, pero su utilidad para orientar intervenciones todavía debe comprobarse prospectivamente.


 


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Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Profiles of sleep hygiene, insomnia, sleep locus of control, and psychological well-being among nursing students: a cluster analysis - Front. Psychol., 03 September 2026Sec. Health Psychology Volume 17 - 2026


Texto completo disponible en: https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1920757/full


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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