Introducción
La relación entre las experiencias traumáticas y los trastornos del espectro psicótico constituye un área de creciente interés clínico y científico. Las personas con psicosis presentan una elevada exposición a acontecimientos adversos a lo largo de la vida, incluidos el abuso, la negligencia, la violencia interpersonal, la victimización y otras experiencias potencialmente traumáticas.
Además, algunos acontecimientos relacionados con la propia enfermedad y su atención pueden vivirse como traumáticos. Entre ellos se encuentran determinados episodios psicóticos, los ingresos hospitalarios involuntarios, las medidas coercitivas o la percepción de amenaza asociada a las alucinaciones y las ideas delirantes.
Los estudios han descrito tasas elevadas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) en personas con trastornos psicóticos, aunque las estimaciones varían considerablemente según las características de las muestras y los métodos de evaluación. Esta comorbilidad puede asociarse con una mayor complejidad clínica, peor funcionamiento psicosocial, síntomas afectivos más intensos y una menor calidad de vida.
A pesar de ello, el trauma no siempre se explora de forma sistemática en los servicios de salud mental. Durante años, las personas con síntomas psicóticos fueron excluidas de numerosos estudios sobre tratamiento psicológico del TEPT debido al temor de que abordar directamente los recuerdos traumáticos pudiera incrementar la ansiedad, favorecer una descompensación o agravar las experiencias psicóticas.
La evidencia disponible cuestiona progresivamente estas reservas. Los ensayos clínicos realizados durante la última década indican que determinadas terapias centradas en el trauma pueden aplicarse de forma segura y viable en personas con psicosis cuando existe una evaluación adecuada y la intervención es realizada por profesionales con formación específica.
Trauma y psicosis: una relación clínicamente relevante
La asociación entre trauma y psicosis es compleja y probablemente bidireccional. Las experiencias adversas tempranas se han relacionado con un mayor riesgo de desarrollar síntomas psicóticos, aunque no constituyen una causa única ni determinan necesariamente la aparición de un trastorno.
Diversos mecanismos podrían contribuir a esta relación. La exposición al trauma puede influir en la regulación emocional, la percepción de amenaza, las creencias sobre uno mismo y los demás, la confianza interpersonal y la respuesta al estrés. Estos procesos podrían interactuar con factores genéticos, neurobiológicos, sociales y ambientales.
Una vez iniciada la psicosis, los síntomas postraumáticos también pueden contribuir a mantener o intensificar determinadas dificultades. La hipervigilancia puede aumentar la percepción de amenaza; la evitación puede favorecer el aislamiento; y los recuerdos intrusivos pueden confundirse o interactuar con experiencias psicóticas.
Por ello, identificar la presencia de trauma y TEPT puede aportar información relevante para la formulación clínica. Sin embargo, reconocer esta relación no implica atribuir todos los síntomas psicóticos a experiencias traumáticas ni asumir un modelo explicativo único.
Principales terapias centradas en el trauma estudiadas
La investigación reciente se ha centrado principalmente en la reestructuración cognitiva, la exposición prolongada y la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares.
Reestructuración cognitiva
La reestructuración cognitiva busca identificar y modificar interpretaciones, creencias y valoraciones relacionadas con el acontecimiento traumático. Puede abordar sentimientos persistentes de culpa, vergüenza, vulnerabilidad o amenaza.
Los resultados obtenidos en personas con psicosis y TEPT son heterogéneos. Algunos estudios han observado reducciones de los síntomas postraumáticos, mientras que otros no han encontrado diferencias relevantes frente al tratamiento habitual.
Una posible explicación es que la intervención cognitiva, cuando se aplica sin un componente directo de procesamiento o exposición al recuerdo traumático, podría resultar insuficiente para algunas personas. No obstante, puede constituir un recurso útil dentro de programas terapéuticos más amplios y adaptados a las necesidades individuales.
Exposición prolongada
La exposición prolongada facilita el procesamiento de los recuerdos traumáticos mediante un contacto gradual y estructurado con las memorias, emociones y situaciones que la persona evita debido al miedo o al malestar.
La preocupación tradicional era que la activación emocional producida durante las sesiones pudiera empeorar las alucinaciones, los delirios u otros síntomas psicóticos. Sin embargo, los ensayos disponibles no respaldan de forma general esta hipótesis.
Un ensayo clínico aleatorizado mostró que los protocolos estándar de exposición prolongada y EMDR podían ser eficaces, seguros y viables en personas con TEPT y trastornos psicóticos graves. Además, los efectos positivos observados sobre los síntomas postraumáticos, depresivos y paranoides se mantuvieron durante el seguimiento a largo plazo.
Estos resultados sugieren que la presencia de síntomas psicóticos no debería considerarse automáticamente un criterio de exclusión para las intervenciones basadas en la exposición.
EMDR
La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, conocida como EMDR, facilita el procesamiento de recuerdos traumáticos mediante estimulación bilateral mientras la persona mantiene la atención sobre diferentes componentes de la experiencia.
Una característica relevante es que no exige necesariamente una descripción verbal extensa y detallada del acontecimiento. Esta particularidad puede facilitar su aplicación cuando existen dificultades para organizar el relato, elevada activación emocional, vergüenza o reticencia a verbalizar determinados contenidos.
Los estudios realizados en personas con psicosis han mostrado resultados favorables sobre los síntomas postraumáticos y respaldan la viabilidad de la intervención. Un ensayo en servicios de intervención temprana concluyó que la aplicación de un protocolo EMDR adaptado a la psicosis era factible y justificaba continuar su evaluación mediante estudios de mayor tamaño.
La evidencia reciente también indica que EMDR puede reducir el impacto de las experiencias traumáticas en contextos clínicos habituales, con mejoras mantenidas durante varios meses. No obstante, todavía es necesario determinar qué perfiles clínicos pueden beneficiarse en mayor medida y qué adaptaciones favorecen la adherencia.
Seguridad y riesgo de exacerbación de los síntomas
El temor al deterioro clínico continúa siendo una de las principales barreras para incorporar las terapias centradas en el trauma en los servicios de psicosis. Sin embargo, la evidencia disponible no indica que la exposición prolongada o EMDR produzcan, de forma general, un incremento sostenido de los síntomas psicóticos.
Los estudios sobre exacerbación sintomática señalan que el aumento transitorio del malestar no debe interpretarse automáticamente como un empeoramiento clínico. La activación emocional puede formar parte del procesamiento terapéutico, aunque requiere seguimiento, evaluación continuada y una adecuada coordinación asistencial.
Esto no significa que todas las intervenciones sean apropiadas para todas las personas ni que puedan aplicarse sin una valoración individual. La formulación clínica, las preferencias del paciente, la capacidad de participación, el contexto asistencial y la experiencia del profesional continúan siendo elementos relevantes.
Barreras para la implementación en salud mental
La distancia entre la investigación y la práctica clínica sigue siendo considerable. Muchos profesionales manifiestan preocupación por el posible agravamiento de la psicosis, la complejidad de la comorbilidad, la falta de tiempo o la ausencia de protocolos específicos.
La formación especializada puede contribuir a modificar estas percepciones. Un estudio observó que la capacitación teórica, técnica y supervisada aumentaba la credibilidad atribuida a las terapias centradas en el trauma y reducía las expectativas de daño y sobrecarga entre los terapeutas.
La implementación requiere integrar la evaluación del trauma en los circuitos asistenciales, mejorar la detección del TEPT y facilitar el acceso a profesionales capacitados. También es necesario promover modelos coordinados que eviten separar artificialmente el tratamiento de la psicosis y el abordaje de las experiencias traumáticas.
Implicaciones para la práctica y la investigación
La evidencia actual respalda una evolución hacia modelos de atención más sensibles al trauma. La evaluación clínica puede incorporar preguntas sobre experiencias adversas y síntomas postraumáticos de forma gradual, respetuosa y contextualizada.
Las investigaciones futuras deberán analizar la efectividad de estas terapias en condiciones asistenciales reales, identificar factores asociados a la respuesta y estudiar su aplicación en primeros episodios psicóticos, contextos comunitarios y poblaciones con necesidades complejas.
También será importante evaluar la aceptabilidad de las intervenciones, las tasas de abandono, la formación necesaria y los recursos requeridos para su integración sostenible en los servicios.
Conclusiones prácticas
Las experiencias traumáticas y el TEPT son frecuentes entre las personas con trastornos del espectro psicótico y pueden influir en la evolución clínica, el funcionamiento y la calidad de vida.
La evidencia disponible indica que la exposición prolongada y EMDR pueden reducir los síntomas postraumáticos sin provocar, de forma general, un agravamiento de la sintomatología psicótica. La reestructuración cognitiva presenta resultados menos consistentes cuando se utiliza de forma aislada, aunque puede formar parte de intervenciones más amplias.
La psicosis no debería constituir por sí misma una razón para excluir a una persona de un tratamiento psicológico centrado en el trauma. La formación profesional, la evaluación individualizada y el desarrollo de protocolos aplicables a la práctica clínica serán esenciales para trasladar estos avances a la atención habitual.
Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: Artículo elaborado a partir de Trauma-Focused Treatment in Early and Lifetime Psychosis, de Jankowski y colaboradores, publicado bajo licencia CC BY 4.0. Se ha realizado una adaptación, síntesis y reescritura editorial en español. Fuente original: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12831623/
Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.