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Esquizofrenia y diferencias por sexo en la conectividad cerebral: qué revela el circuito cortico-tálamo-cerebeloso



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Artículo | Fecha de publicación: 17/12/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  La heterogeneidad de la esquizofrenia también puede observarse en neuroimagen La esquizofrenia presenta una marcada heterogeneidad clínica. Edad de inicio, síntomas, evolución, cognición y respuesta terapéutica pueden variar considerablemente entre pacientes, y algunas de estas características muestran diferencias promedio entre hombres y m...

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La heterogeneidad de la esquizofrenia también puede observarse en neuroimagen


La esquizofrenia presenta una marcada heterogeneidad clínica. Edad de inicio, síntomas, evolución, cognición y respuesta terapéutica pueden variar considerablemente entre pacientes, y algunas de estas características muestran diferencias promedio entre hombres y mujeres.


Una de las líneas actuales de investigación intenta determinar si esas diferencias también aparecen en la organización funcional del cerebro.


Un estudio publicado en Frontiers in Psychiatry examinó el circuito cortico-tálamo-cerebeloso (CTCC), una red que integra estructuras corticales, tálamo, ganglios basales y cerebelo y que ha sido relacionada previamente con alteraciones de integración sensorial, motora y cognitiva en la esquizofrenia.


Los investigadores analizaron si el diagnóstico de esquizofrenia se asociaba con patrones diferentes de conectividad funcional dependiendo del sexo.


La respuesta fue afirmativa para determinadas conexiones, aunque los resultados deben entenderse como diferencias estadísticas promedio y no como categorías neurobiológicas masculinas y femeninas claramente separadas.


Más de 200 participantes estudiados mediante fMRI en reposo


La investigación incluyó 201 participantes:


108 pacientes con esquizofrenia, de los cuales 53 eran mujeres, y

93 controles sanos, de los cuales 54 eran mujeres.


Todos fueron estudiados mediante resonancia magnética funcional en estado de reposo en un escáner de 3 teslas.


Los investigadores utilizaron dos estrategias complementarias.


La primera fue un análisis de conectividad funcional basado en regiones semilla, en el que se seleccionaron 12 áreas relacionadas con el CTCC, incluyendo:


tálamo, globo pálido, ínsula, corteza visual, corteza auditiva y corteza somatosensorial.


La segunda fue un análisis de componentes independientes (ICA), que permite identificar redes funcionales distribuidas sin definir previamente una región concreta de interés.


Esta combinación permitió estudiar tanto conexiones específicas como la organización de redes cerebrales más amplias.


Qué significa realmente una interacción diagnóstico × sexo


El análisis principal buscó una interacción entre dos factores:


tener o no esquizofrenia

y

ser hombre o mujer.


Una interacción significativa significa que la diferencia entre pacientes y controles no fue igual en hombres y mujeres.


No significa necesariamente que exista una anomalía exclusiva de un sexo ni que todos los hombres o todas las mujeres con esquizofrenia compartan el mismo patrón.


Este punto es crucial porque los datos de neuroimagen presentan una considerable variabilidad individual y pueden existir amplios solapamientos entre grupos.


En los hombres aparecieron varios patrones de conectividad aumentada


Los análisis posteriores mostraron que los hombres con esquizofrenia presentaban mayor conectividad funcional que los hombres sanos o las mujeres con esquizofrenia en varias conexiones específicas.


Entre ellas aparecieron conexiones entre:


globo pálido y regiones temporales,

tálamo y corteza temporal,

globo pálido y corteza pericalcarina

y

corteza visual y cerebelo.


Estos resultados indican una mayor sincronización estadística de la señal BOLD entre determinadas regiones durante el reposo.


Sin embargo, “mayor conectividad” no equivale necesariamente a mejor funcionamiento ni a hiperactividad cerebral.


La conectividad funcional refleja correlaciones temporales entre señales de diferentes regiones y no permite establecer si una estructura está activando, inhibiendo o compensando a otra.


En las mujeres se observó un patrón diferente


Las mujeres con esquizofrenia mostraron, en cambio, reducciones de conectividad en varias conexiones que implicaban principalmente ganglios basales, tálamo y cortezas sensoriales.


Entre ellas se encontraron disminuciones entre:


globo pálido izquierdo y giro temporal superior derecho,

globo pálido derecho y giro temporal medio derecho,

tálamo derecho y giro temporal medio izquierdo

y, frente a controles femeninos,

globo pálido izquierdo y corteza calcarina derecha.


Por tanto, el patrón observado no consistió simplemente en “más conectividad en hombres y menos en mujeres”, sino en interacciones localizadas en conexiones concretas.


El análisis de redes amplias introdujo un matiz importante


El análisis mediante ICA identificó 13 redes funcionales, entre ellas redes somatosensoriales, visual, auditiva, cerebelosa, ganglios basales, saliencia, control ejecutivo, atención dorsal y red por defecto.


Se observaron efectos generales del diagnóstico y del sexo dentro de varias redes.


Sin embargo, no apareció una interacción significativa diagnóstico × sexo en la conectividad intrínseca de estas redes mediante ICA.


Este resultado obliga a matizar la interpretación.


Las diferencias relacionadas con el sexo fueron detectables principalmente cuando se analizaron conexiones específicas entre regiones, pero no se reprodujeron como una reorganización global de todas las grandes redes cerebrales.


¿Explican estas conexiones los síntomas?


Los autores exploraron también si las conexiones que mostraban interacción diagnóstico × sexo estaban relacionadas con la gravedad clínica medida mediante la Positive and Negative Syndrome Scale (PANSS).


No se observaron correlaciones significativas.


Esto impide afirmar, por ejemplo, que una conectividad determinada explique directamente la intensidad de las alucinaciones, los síntomas negativos o la gravedad total de la esquizofrenia.


Algunas interpretaciones mecanísticas propuestas en la discusión —como una posible alteración del filtrado tálamico de información sensorial— deben considerarse, por tanto, hipótesis neurobiológicas y no mecanismos demostrados por este estudio.


¿Podría deberse todo a la medicación?


La mayoría de los pacientes estaban expuestos a tratamiento antipsicótico, un posible factor de confusión en estudios de neuroimagen.


Los investigadores compararon las dosis convertidas a equivalentes de clorpromazina y analizaron su relación con las conexiones que mostraban interacción diagnóstico × sexo.


No encontraron asociaciones significativas entre la dosis equivalente de clorpromazina y los valores de conectividad analizados, ni en hombres ni en mujeres.


Este resultado reduce, pero no elimina, la posibilidad de influencia farmacológica.


Un análisis transversal de dosis actual no puede reconstruir completamente efectos asociados a duración del tratamiento, exposición acumulada, tipo de antipsicótico o tratamientos previos.


No demuestra dimorfismo cerebral


El propio resumen actualizado del artículo introduce una cautela particularmente pertinente: los resultados no deben interpretarse como evidencia de dimorfismo cerebral categórico.


En neuroimagen, encontrar diferencias medias entre grupos no implica que pueda clasificarse correctamente el cerebro de una persona individual según sexo o diagnóstico.


Puede existir un solapamiento considerable de las distribuciones.


Por ello, expresiones como “cerebro masculino con esquizofrenia” o “cerebro femenino con esquizofrenia” simplificarían excesivamente los resultados.


Más apropiado es hablar de que el sexo moderó determinadas asociaciones entre esquizofrenia y conectividad funcional.


Tampoco sabemos qué origina las diferencias


El estudio no incluyó medidas hormonales, genéticas, inmunológicas ni neuroquímicas.


Por tanto, no puede determinarse si los patrones observados están relacionados con:


hormonas sexuales, genética, desarrollo cerebral, factores ambientales, diferencias clínicas o interacciones entre estos elementos.


Los propios investigadores señalan esta limitación y reclaman estudios que incorporen medidas biológicas directas.


También existe una limitación de tamaño muestral.


Aunque la distribución total por sexo no difería significativamente entre pacientes y controles, el subgrupo más pequeño fue el de hombres controles, con 39 participantes.


Esto puede disminuir la precisión de las estimaciones de interacción, especialmente en análisis voxel a voxel de todo el cerebro.


Conectividad funcional no significa causalidad


Existe además una limitación inherente a la fMRI en reposo.


La conectividad funcional estática mide acoplamiento estadístico entre señales, pero no permite saber qué región influye sobre otra ni cuál es la dirección de la comunicación.


Por ello, este estudio no demuestra que el tálamo provoque cambios corticales, que el cerebelo compense alteraciones de los ganglios basales o que una determinada conexión origine síntomas psicóticos.


Los autores proponen incorporar en futuras investigaciones análisis dinámicos y métodos de conectividad efectiva, además de diseños longitudinales.


Conclusiones prácticas


1. El estudio analizó 108 pacientes con esquizofrenia y 93 controles mediante fMRI en reposo.

2. Se encontraron interacciones diagnóstico × sexo en conexiones concretas del circuito cortico-tálamo-cerebeloso.

3. Los hombres con esquizofrenia mostraron principalmente aumentos de conectividad en determinadas conexiones temporales, visuales, talámicas, cerebelosas y de ganglios basales, mientras que las mujeres presentaron un patrón diferente con algunas reducciones de conectividad sensorial.

4. Estas diferencias no se asociaron significativamente con la gravedad clínica medida mediante PANSS y no permiten establecer mecanismos causales.

5. Los resultados son diferencias promedio a nivel grupal y no demuestran un dimorfismo cerebral categórico entre hombres y mujeres con esquizofrenia.


La aportación principal del estudio es reforzar la idea de que la heterogeneidad neurobiológica de la esquizofrenia puede incluir diferencias relacionadas con el sexo, pero su significado clínico todavía está por determinar. La siguiente etapa deberá comprobar si estos patrones se replican, evolucionan con la enfermedad y aportan información útil más allá de las características clínicas individuales.


 


 


 


Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Sex-related differences in the cortico-thalamo-cerebellar circuit in patients with schizophrenia - Front. Psychiatry, 27 August 2026Sec. Schizophrenia Volume 17 - 2026


Texto completo disponible en: https://www.frontiersin.org/journals/psychiatry/articles/10.3389/fpsyt.2026.1921553/full


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

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