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Factores asociados a la calidad de vida en cáncer de mama

  • Autor/autores: José Luis Dueñas Zúñiga1, Rodolfo Amaut Tomayconza1, Fidel Guzmán Chávez1, Osbert Mejía Palomino2, Hugo Arias Chávez3.

    ,Artículo,Psicosomática,


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Artículo | Fecha de publicación: 15/02/2001
Artículo revisado por nuestra redacción | Medicina psicosomática

La calidad de vida (CV) vincula factores objetivos y subjetivos relacionados con el proyecto personal de vida del hombre. Su objetivo es configurar un nivel suficiente para llevar una vida social, cultural y económicamente digna, una vida verdaderamente humana; lo que depende de las particulares circunstancias socioculturales que definen a la comunidad y de las aspiraciones, deseos y propuestas d...

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La calidad de vida (CV) vincula factores objetivos y subjetivos relacionados con el proyecto personal de vida del hombre. Su objetivo es configurar un nivel suficiente para llevar una vida social, cultural y económicamente digna, una vida verdaderamente humana; lo que depende de las particulares circunstancias socioculturales que definen a la comunidad y de las aspiraciones, deseos y propuestas de sus integrantes. 1,2

Según Engquist, la calidad de vida es el estado en el cual el sujeto es capaz de lograr su seguridad, autoestima y tiene la oportunidad de usar sus capacidades intelectuales y físicas en la consecución de sus objetivos. 3 Según Callahan, representa el grado de adecuación del individuo a su entorno, principalmente el entorno físico (condiciones de vida), y a la opinión que éste tiene respecto al mismo. 4

La calidad de vida ha llegado a ser un elemento indispensable en la evaluación de los tratamientos, especialmente en los ensayos clínicos realizados en diversos países. En oncología numerosos cuestionarios e índices han sido desarrollados y validados de acuerdo al tipo de neoplasia y al área específica de evaluación. 5

El diagnóstico y más aún el tratamiento de una neoplasia maligna, como es el cáncer de mama, condiciona en el paciente una nueva percepción de los diversos aspectos de su salud, lo cual constituye un motivo para realizar estudios de la repercusión del cáncer de mama en la calidad de vida de los pacientes; condicionando una serie de cambios perceptuales, conductuales y sociales, en el estilo de vida e incluso en las expectativas respecto a su tratamiento y rehabilitación.

Muchos factores modifican e influyen en la calidad de vida, tanto sociales, culturales y propios de la patología que enfrenta el paciente. El objetivo de este estudio fue describir los factores asociados a la calidad de vida de pacientes portadores de cáncer de mama.

Se estudiaron pacientes con diagnóstico clínico e histológico de cáncer de mama en el Hospital Nacional Sur Este-Cusco entre los años 1986 a 1999. Se excluyeron a pacientes con enfermedades psiquiátricas activas que les imposibilite responder a la entrevista (demencia, esquizofrenia, retardo mental); pacientes en estadios terminales que no sean capaces de responder a la entrevista (entubados, con respiración mecánica, etc); y, pacientes con compromiso del estado de conciencia.

Se evaluaron los factores asociados a la calidad de vida: sexo, edad, estado civil, ocupación, grado de instrucción , nivel socioeconómico (Clasificación Social de M. Graffar y Grumberg modificado para nuestro medio), 6 diagnóstico histológico, tiempo de enfermedad, estadio clínico, tratamiento recibido, enfermedad concomitante, persistencia de enfermedad (estadio clínico IV con síntomas propios de cáncer de mama durante y después del tratamiento). 7

Los instrumentos utilizados fueron: ficha de investigación, historia clínica del paciente, y the Functional Assessment of Cancer Therapy-Breast quality of life (FACT-B), 8,9 para medir la calidad de vida, el cual permitió establecer tres categorías de valoración: calidad de vida deficiente, regular y buena.

Se aplicaron los instrumentos por el mismo investigador mediante entrevista personal. Para la validación del instrumento para nuestro medio se realizó una Prueba Piloto y el Método de Delpho. 10

La información fue procesada en el programa estadístico SPSS 8.0, utilizando X2 para medir la asociación de variables.

De un total de 95 pacientes diagnosticados y/o tratados en el Hospital Nacional Sur- Este - Cusco, se estudiaron 66 casos que cumplieron con los criterios de selección. La prueba piloto se realizó en el 10% de la población de estudio, y no se encontró dificultades en cuanto a la comprensión y aplicación de los instrumentos. Al aplicar el método Delpho se halló una adecuación total para nuestro medio.

La media de edad (+/- SD) fue de 52.7 (+/- 11.76) años, rango de 29 a 80 años de edad; todos los pacientes fueron de sexo femenino. Se halló un predominio de pacientes mayores de 45 años (74.2%), el 21.2% perteneció al grupo de 35 a 45 años y el 4.5 % de pacientes al grupo menor de 35 años. En el grupo etáreo de pacientes mayores de 45 años la mayoría describió su calidad de vida como regular (69.4%), al igual que en el grupo etáreo de 35 a 45 años (57.1%). No se halló asociación estadísticamente significativa (Tabla N° 1).

El 72.7% de pacientes fueron casadas, 9.1% solteras así como viudas. En estos 3 grupos principales predominó la calidad de vida regular en el 68.8% de las casadas, en el 66.7% de las solteras y en el 50% de las viudas. El 42.4% de pacientes eran amas de casa, el 34.8% tenían trabajo estable (profesionales, maestras, funcionarias publicas, etc.), el 19.7% eran cesantes y el 3% tenían trabajo eventual (comerciantes). El 64.3% de las amas de casa presentaron una CV regular. No se encontró asociación estadísticamente significativa entre estado civil, ocupación y calidad de vida (Ver Tabla N° 2).

Se halló 63.6% de pacientes con grado de instrucción superior, 19.7% con estudios secundarios, 10.6% estudios primarios, 3% estudios de nivel técnico y 3% de pacientes eran analfabetas. El 57.1% de pacientes con estudios superiores presentaron una CV regular. El 83.3% de pacientes pertenecían al nivel socioeconómico II, el 13.6% al nivel socioeconómico III y el 3% al nivel socioeconómico I. No se halló asociación estadísticamente significativa entre grado de instrucción, nivel socioeconómico y calidad de vida (p>0.05) (Tabla N° 3).

La Tabla N° 4 muestra como el diagnóstico histológico predominante fue el Cáncer ductal infiltrante (87.9%), seguido de Cáncer medular de mama (7.6%), el Cáncer lobulillar infiltrante (4.5%), no hallándose asociación estadísticamente significativa (p>0.05).

Se observa que el 56.1% de pacientes tuvo un tiempo de enfermedad entre 1 a 5 años, el 21.2% tuvo un tiempo de enfermedad mayor a 5 años y el 16.7% menor a 1 año. El 31.8% de pacientes se halló en estadio clínico IIA y el 24.2% en estadio clínico IIIB. Siguiendo a estos dos grupos en frecuencia el grupo de pacientes con estadio clínico IIB con 12,1% de los casos. Los resultados muestran una asociación estadísticamente significativa entre tiempo de enfermedad, estadio clínico y calidad de vida (p<0.05) (Ver Tabla N° 5).

Se hallaron pacientes en fase de tratamiento y pacientes en fase de seguimiento, tras tratamiento. Así, en el primer caso, los esquemas de tratamiento más empleados fueron: cirugía más quimioterapia en 33.3% de pacientes (7/21), quimioterapia más hormonoterapia en el 14.3% de pacientes (3/21), quimioterapia más radioterapia en el 9.5% de pacientes y cirugía más quimioterapia más hormonoterapia empleada en el 9.5% de pacientes (2/21). El 33.4% restante (7/21), estaba formado por grupos minoritarios que recibieron otras asociaciones de cirugía, quimioterapia, radioterapia y hormonoterapia. En el grupo de pacientes que recibió cirugía más quimioterapia el 42.9% (4/7) presentó una calidad de vida regular y el 57.1% (3/7) presentó una calidad de vida deficiente. En el grupo de pacientes que recibió quimioterapia más hormonoterapia, así como las pacientes que recibieron quimioterapia más radioterapia, el 100% presentó una calidad de vida deficiente. La cirugía más quimioterapia (4/12) y la quimioterapia más hormonoterapia (3/12) fueron los esquemas de tratamiento que con mayor frecuencia se asociaron a una calidad de vida deficiente. Hallándose asociación estadísticamente significativa entre calidad de vida y tipo de tratamiento recibido por el paciente (p<0.05).

Las pacientes en seguimiento de tratamiento, mostraron como esquemas de tratamiento más empleados: cirugía más quimioterapia más hormonoterapia en el 26.7% de pacientes (12/45), cirugía más quimioterapia en el 24.4% de pacientes (11/45), cirugía sola en el 17.8% de pacientes (8/45) y cirugía más hormonoterapia en el 11.1% de pacientes (5/45). El 20% restante (9/45) estaba constituido por grupos minoritarios que recibieron otras asociaciones de cirugía, quimioterapia, radioterapia y hormonoterapia. En el grupo de pacientes en seguimiento la calidad de vida fue predominantemente regular en el 68.9% de pacientes, buena en el 20% de pacientes y deficiente en únicamente 11.1% de pacientes. En el grupo de pacientes con Cirugía mas Quimio mas Hormonoterapia, el 91.7% (11/12) presentó una calidad de vida regular, seguido de buena (11/12) .En el grupo de pacientes que recibió cirugía más quimioterapia el 63.6% de pacientes (7/11) presentó una calidad de vida regular, mientras que el 18.2% de pacientes (2/11) presentó una calidad de vida buena y deficiente. El 50% de pacientes que recibieron cirugía sola (4/8), presentaron una calidad de vida regular, el 37.5% (3/8) calidad de vida buena y el 12.5% (1/8) calidad de vida deficiente. No se halló asociación estadísticamente significativa entre calidad de vida y pacientes en seguimiento.

El 65.2% de pacientes estudiados presentaron alguna patología concomitante, siendo las más frecuentes Hipertensión Arterial (HTA) en 9.1% del total de pacientes y la Enfermedad Ulcerosa Gastroduodenal (EUGD) en 7.6% del total, seguido de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). En las pacientes que presentaron hipertensión arterial como enfermedad concomitante la calidad de vida fue predominantemente regular (83.3%), así como en las pacientes con Enfermedad Ulcerosa Gastroduodenal (60%). Los resultados fueron estadísticamente significativos, demostrándose asociación entre calidad de vida y enfermedad concomitante. (p<0.05) (Tabla N° 6).

En la Tabla N° 7 se aprecia que 9.1% de pacientes presentó cáncer de mama como enfermedad persistente al momento de la evaluación, mientras que el 90.9% el cáncer de mama no es persistente. En el grupo de pacientes con Enfermedad Persistente el 66.7% presentó calidad de vida deficiente, mientras que en el grupo de pacientes con Enfermedad no Persistente únicamente el 16.7% presentó calidad de vida deficiente.

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Es importante observar que del total de pacientes con calidad de vida deficiente el 50% se halló en el grupo etáreo mayor a 45 años, de lo que se desprende que las pacientes con cáncer de mama a mayor edad describen con mayor frecuencia una calidad de vida deficiente.

Por otro lado, del total de pacientes que presentaron una calidad de vida deficiente, el 50% se ubicó en el grupo de pacientes casadas. Las pacientes presentaron una calidad de vida regular en los 3 principales grupos ocupacionales, 64.3% de las amas de casa, 65.2% de pacientes con trabajo estable y 61.5% de Cesantes, dato similares a los descritos por Calvo Martínez (amas de casa: 69.5%). 11

Al apreciar la calidad de vida de las pacientes de acuerdo al grado de instrucción, se puede ver que no hay diferencias significativas entre las que tienen un grado de instrucción superior, secundario o sean analfabetas, ya que en estos tres grupos la calidad de vida fue predominantemente regular, 57.1%, 61.5%, y 100% respectivamente.

Rubin y Farber, refieren que el cáncer de mama se asocia frecuentemente a niveles socioeconómicos altos, es decir al nivel socioeconómico I, 12 lo cual difiere con los hallazgos obtenidos. En los tres niveles socioeconómicos predominó una calidad de vida regular. Del total de pacientes del estudio con calidad de vida deficiente, el 85.7% presentó un Nivel socioeconómico II, no hallándose asociación entre Calidad de Vida y Nivel Socioeconómico; estos hallazgos probablemente se deban a que el estudio se realizó en un hospital que atiende a personas mediante seguro social, con acceso a consulta médica y tratamiento en forma regular.

De acuerdo al tipo histológico, Rubin y Farber describen al carcinoma ductal infiltrante como el mas frecuente (80.6%), 12 similar a nuestros hallazgos. En las pacientes con Cáncer ductal infiltrante y Cáncer lobulillar infiltrante la calidad de vida fue predominantemente regular (67.2% y 66.7%), mientras que en el grupo de pacientes con Cáncer medular la calidad de vida fue predominantemente buena (60%); así, el diagnóstico histológico no fue determinante al momento de evaluar la calidad de vida.

Un análisis enfocado al grupo de pacientes con calidad de vida deficiente muestra que más de la mitad de pacientes (57.1%), tenía un tiempo de enfermedad de 1 a 5 años, seguido de las pacientes con tiempo de enfermedad menor de 1 año (35.7%), y mayor de 5 años (7.1%). Probablemente sea debido a que durante los primeros años de enfermedad, luego del diagnóstico, los pacientes son sometidos a tratamientos que deterioran temporalmente su calidad de vida. Por otro lado, las pacientes al reconocerse como portadoras de una patología maligna como es el cáncer de mama, no aceptan completamente su enfermedad, mostrando gran variedad de sentimientos de inconformidad como rechazo, ira, temor o desesperanza; los que gradualmente van desapareciendo a medida que las pacientes van aceptando y tomando conciencia de su enfermedad.

En los diferentes estadios clínicos la calidad de vida fue predominantemente regular, así 76.2% de pacientes con estadio clínico IIA, 50% de pacientes con estadio clínico IIIB y 62,5% de pacientes con estadio clínico IIB. Por otro lado es importante señalar que del total de pacientes del estudio con calidad de vida deficiente el 50% se halló en estadio clínico IIIB, es decir las pacientes que se hallaron con un estadio clínico más avanzado de enfermedad fueron los que con mayor frecuencia refirieron una calidad de vida deficiente; así este es un factor que se asocia a la calidad de vida. Ello es explicable debido al hecho de que aquellas pacientes con estadios clínicos avanzados de enfermedad, caso el de pacientes con enfermedad metastásica, presentan mayores complicaciones, requieren de tratamientos más agresivos, situaciones que determinan un mayor detrimento de su calidad de vida. Dichos hallazgos concuerdan con lo referido por la literatura, que señala que el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama en estadios avanzados se correlacionan con una menor sobrevida a los 5 años, y por ende con una calidad de vida más pobre (24,25). Calvo Martínez también encuentra que la mayor parte de pacientes de su estudio se hallan en estadio clínico II en 50% de los casos, seguido del estadio clínico IV en 20% de los casos. 11

Se conoce que los diferentes tratamientos empleados en el manejo del cáncer de mama traen consigo, a la par del beneficio, una serie de reacciones adversas, que incluyen fatiga, 13-15 síntomas menopáusicos, 16-18 aumento de peso, 19-21 alteraciones en la fertilidad entre otros, 22 que en definitiva menoscaban la calidad de vida de las pacientes. En este estudio se observa que en los dos grupos de tratamiento con mayores índices de calidad de vida deficiente (cirugía más quimioterapia y quimioterapia más hormonoterapia) se halla la quimioterapia, y es que 9 de las 12 pacientes (75%), que refirieron una calidad de vida deficiente, se hallaron en quimioterapia al momento de la evaluación, hecho que explicaría el hallazgo de niveles deficientes de calidad de vida en dichas pacientes, dados los efectos colaterales que la quimioterapia trae consigo.

La calidad de vida fue predominantemente regular en las pacientes que presentaron hipertensión arterial y enfermedad ulcerosa gastroduodenal como enfermedad concomitante. La enfermedad que afectó negativamente con más frecuencia la calidad de vida de las pacientes con cáncer de mama fue la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica que se halló en 21.4% de las pacientes que refirieron tener una CV deficiente. La calidad de vida fue aun mas deficiente en aquellas pacientes que presentaron una enfermedad concomitante asociada, debido a las complicaciones y limitaciones que éstas representan en la forma de vida y salud en general de las pacientes.

Analizando los datos de persistencia de enfermedad, se puede observar que la calidad de vida estuvo más afectada en aquellas pacientes con enfermedad persistente que en aquellas en las que el cáncer aún no se había generalizado. Las pacientes con enfermedad persistente presentan mayores complicaciones, requieren de tratamientos más agresivos y mayores cuidados, situaciones que determinan un mayor detrimento de su calidad de vida.

Concluimos que en las pacientes con Cáncer de mama estudiadas, existe asociación entre calidad de vida y edad mayor de 45 años, tiempo de enfermedad de 1 a 5 años, estadio clínico IIIB, la asociación de cirugía más quimioterapia como esquema de tratamiento, la presencia de enfermedad concomitante y la persistencia de la enfermedad. No se halló asociación con grado de instrucción, nivel socioeconómico, ocupación, estado civil, y diagnóstico histológico.

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