La Sociedad Española de Psiquiatría Clínica subraya que la evidencia científica que respalda la reincorporación gradual en determinados trastornos mentales comunes:
- Proponen una mayor implicación en la gestión de las bajas, mediante un modelo compartido con atención primaria y una valoración individualizada de la capacidad laboral
- Subrayan que las bajas laborales por salud mental se han multiplicado por 2,4 en ocho años y duran 2,5 veces más que la media del conjunto de diagnósticos
- Denuncian que las listas de espera, la falta de psicoterapia y las demoras asistenciales contribuyen a prolongar los procesos de incapacidad temporal
Zamora, octubre de 2026.-
La Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC) ha cuestionado que la propuesta de altas laborales progresivas deje fuera los trastornos mentales, pese a la evidencia científica que respalda la reincorporación gradual al trabajo en determinados pacientes con ansiedad y depresión leve o moderada. La entidad, a través de los psiquiatras de la SEPC, los doctores Calcedo y Elizagarate, e instan al próximo Gobierno que reconsidere esta exclusión, en un contexto en el que las bajas por problemas de salud mental se han multiplicado por 2,4 entre 2016 y 2024 y constituyen ya la segunda causa de incapacidad temporal en España.
Durante la rueda de prensa de presentación del V Congreso de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC), que se celebra en Zamora, el doctor Alfredo Calcedo Barba, especialista en Psiquiatría, doctor en Medicina y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, y el presidente de la SEPC han defendido que “las bajas laborales por salud mental deben abordarse como parte del tratamiento, atendiendo a la evolución clínica, las capacidades funcionales del paciente y las exigencias de su puesto de trabajo”.
En este contexto, el Dr. Calcedo ha señalado que diversos estudios científicos apuntan a que combinar intervenciones clínicas y laborales puede contribuir a reducir los días de baja por depresión, aunque con certeza moderada o baja. Asimismo, ha destacado que las investigaciones respaldan especialmente las intervenciones que combinan diferentes medidasterapéuticas con el contacto con el entorno laboral, así como la reincorporación progresiva al trabajo, aunque el grado de evidencia científica varía según el tipo de intervención.
Por su parte, el Dr. Elizagarate ha explicado que “la reincorporación no siempre debe esperar a la desaparición completa de los síntomas” y ha afirmado, en esta línea, que “en determinados trastornos mentales comunes, regresar progresivamente al trabajo, con tratamiento y adaptaciones del puesto, puede formar parte de la recuperación”. Para fundamentarlo, ha recordado las recomendaciones la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), la OMS (Organización Mundial de la Salud) y NICE (organismo británico de referencia en recomendaciones sanitarias), que respaldan la identificación temprana de dificultades, las adaptaciones razonables y la coordinación con el entorno laboral, siempre mediante una valoración individualizada.
Las bajas por salud mental se multiplican y duran cada vez más
Durante su intervención, el Dr. Calcedo ha presentado datos de UGT que reflejan que las incapacidades temporales por problemas de salud mental pasaron de 283.999 procesos en 2016 a 671.618 en 2024, multiplicándose por 2,4. Además, ha detallado que su duración media aumentó un 47 %, de 67 días en 2017 a 98,5 días en 2024, y que estos procesos duran 2,5 veces más que la media del conjunto de diagnósticos. El 64 % corresponde a mujeres y la mayor incidencia se registra entre los 25 y los 35 años.
El psiquiatra ha advertido de que “esta prolongación no depende únicamente de la gravedad de las enfermedades”. Ha descrito que “las listas de espera, el acceso tardío a atención especializada, la escasez de psicoterapia, los tratamientos exclusivamente farmacológicos cuando se precisa intervención psicológica, la persistencia de factores estresantes laborales y la insuficiente coordinación asistencial pueden retrasar la recuperación”.
Una baja prolongada sin tratamiento puede dificultar la recuperación
El especialista ha insistido en que la incapacidad temporal “debe considerarse una intervención terapéutica con indicación clínica, duración estimada, seguimiento y objetivos de reincorporación”. Ha advertido de que “prolongarla sin tratamiento activo ni planificación del retorno puede favorecer el aislamiento, la pérdida de hábitos, la evitación de situaciones laborales y la cronificación de determinadas dificultades”.
No obstante, Calcedo ha matizado que “las decisiones deben adaptarse a cada situación clínica”. “Los trastornos adaptativos pueden justificar bajas breves en su fase aguda, acompañadas de intervención psicológica, mientras que en la ansiedad y la depresión leve o moderada deben valorarse las limitaciones de concentración, energía, toma de decisiones o relaciones interpersonales en función del puesto”, ha aseverado.
Por otro lado, el presidente de la SEPC ha precisado que “la depresión grave, las crisis psicóticas, los episodios maníacos o el riesgo suicida pueden requerir incapacidad temporal y tratamiento intensivo”. “En los trastornos mentales graves y persistentes también puede ser necesario valorar adaptaciones laborales, empleo con apoyo o incapacidad permanente”, ha manifestado. Por ello, ha “defendido que la baja no debe determinarse únicamente por el diagnóstico, sino por la repercusión funcional de la enfermedad sobre el trabajo”.Mayor implicación de los psiquiatras en la gestión de las bajas
Por otro lado, el Dr. Calcedo ha recordado que, aunque los psiquiatras del sistema público pueden emitir partes de baja, confirmación y alta, esta responsabilidad recae mayoritariamente en atención primaria. Ante esta situación, ha defendido “un modelo de responsabilidad compartida que integre la valoración laboral en el tratamiento sin trasladar toda la carga administrativa a los especialistas”. "Los psiquiatras no deberíamos gestionar toda la incapacidad laboral por salud mental, pero tampoco podemos desentendernos de ella, por ello tiene que existir una colaboración con los médicos de AP que son quienes hacen el seguimiento de las bajas";, ha subrayado Calcedo, quien también ha recalcado que "la baja es un acto clínico, y quien trata tiene el deber de pronunciarse sobre ella".
Asimismo, ha planteado “establecer circuitos asistenciales preferentes para trabajadores de baja, facilitar el acceso a psicoterapia en plazos compatibles con la incapacidad temporal, desarrollar protocolos de coordinación entre atención primaria, salud mental y prevención laboral, explorar fórmulas de incapacidad temporal parcial y reforzar la formación de los profesionales en valoración de la capacidad laboral”.
Con estas medidas, los dos psiquiatras de la SEPC han defendido un abordaje que “evite tanto las bajas innecesariamente prolongadas como las reincorporaciones prematuras, y que permita incorporar determinados trastornos mentales a futuras fórmulas de retorno gradual al trabajo, siempre con criterios clínicos individualizados”.
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