Este documento, consensuado entre profesionales de la información y profesionales de la salud, pretende ser un texto de ayuda para quienes tengan que transmitir información sobre suicidio.
El suicidio, un grave problema de salud pública. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS) cada año cerca de 800.000 personas se quitan...
Este documento, consensuado entre profesionales de la información y profesionales de la salud, pretende ser un texto de ayuda para quienes tengan que transmitir información sobre suicidio.
El suicidio, un grave problema de salud pública. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS) cada año cerca de 800.000 personas se quitan la vida en todo el mundo y hay muchas más personas que intentan suicidarse. (World Health Organization, WHO)
La muerte por suicidio implica un drama personal con sufrimiento extremo que deja tras de sí un grave impacto en el entorno de la persona fallecida. En Europa el suicidio es uno de los mayores problemas de salud pública.
Se estima que la tasa es aproximadamente de un 13,9 por 100.000 hab/año. En España, el suicidio constituye también un grave problema de salud pública. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2018 la tasa de suicidios fue de 7,6/100.000 hab./año, lo que lo convierte en la primera causa de muerte externa, con 3.539 fallecimientos/año, de los cuales 2.619 fueron hombres y 920 mujeres en 2018. Esto supone el doble de personas fallecidas que en accidentes de tráfico. (Instituto Nacional de Estadística, INE, 2018)
Además, la OMS ya advierte desde el año 2000 que un suicidio individual afecta íntimamente, al menos, a otras seis personas y, si ocurre en una institución educativa o en el lugar de trabajo, puede tener influencia sobre cientos de personas.
Esto supone que más de 20.000 personas se verán afectadas cada año en nuestro país y sufrirán las consecuencias trágicas y traumáticas provocadas por un suicidio en su entorno. Los medios de comunicación pueden tener una influencia en la conducta suicida de la población que puede ser tanto perjudicial como preventiva, según cuáles sean las características y el tratamiento de la información elaborada. Por ello, la OMS viene trabajando desde hace años en la elaboración de recomendaciones para que los medios informen de manera adecuada, exacta y útil, de forma que se consiga un efecto beneficioso que ayude a prevenir la pérdida de vidas, animando a los medios a que informen siguiendo las directrices propuestas por la OMS. (Acosta Artiles FJ, 2017).
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