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Obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles



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Artículo | Fecha de publicación: 17/07/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  Introducción La obesidad constituye uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI debido a su elevada prevalencia y a su estrecha relación con múltiples enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como una acumulación excesiva de grasa corporal que puede perjudicar la salud y la identi...

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Introducción


La obesidad constituye uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI debido a su elevada prevalencia y a su estrecha relación con múltiples enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como una acumulación excesiva de grasa corporal que puede perjudicar la salud y la identifica habitualmente mediante el índice de masa corporal (IMC), considerando obesidad un IMC igual o superior a 30 kg/m².


Más allá de ser un problema relacionado con el peso corporal, la obesidad representa una enfermedad crónica de origen multifactorial en la que intervienen factores genéticos, metabólicos, ambientales, sociales y conductuales. Su incremento sostenido durante las últimas décadas ha convertido a esta condición en un importante determinante de morbimortalidad, especialmente por su asociación con patologías como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y diversos tipos de cáncer.


En México, donde las ECNT constituyen una de las principales causas de muerte, comprender la relación entre obesidad y estas enfermedades resulta esencial para orientar estrategias preventivas y políticas públicas basadas en la evidencia.


Metodología de la revisión


La información procede de una revisión sistemática de la literatura científica y de documentos elaborados por organismos oficiales. Se consultaron bases de datos como Medline, ScienceDirect, INEGI y publicaciones de la Organización Mundial de la Salud.


Los criterios de selección incluyeron artículos científicos, revisiones y documentos publicados durante aproximadamente los últimos veinte años que analizaran la relación entre la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles en población adulta, prestando especial atención a la situación epidemiológica mexicana.


La obesidad continúa aumentando en México


La evidencia revisada muestra que la prevalencia de obesidad ha experimentado un crecimiento sostenido durante las últimas décadas. Entre 1980 y 2013 esta prevalencia prácticamente se triplicó, situando a México entre los países con mayor carga de exceso de peso.


Actualmente, más del 70 % de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad, una situación que supone un importante desafío para el sistema sanitario debido al incremento paralelo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.


Este fenómeno responde a múltiples factores, entre ellos la denominada transición nutricional, caracterizada por un mayor consumo de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y productos con elevada densidad energética, junto con una reducción progresiva de la actividad física y un aumento del sedentarismo.


Obesidad e hipertensión arterial


La hipertensión arterial constituye una de las complicaciones más frecuentes asociadas al exceso de peso.


Los estudios revisados indican que las personas con obesidad presentan aproximadamente un riesgo 2,6 veces superior de desarrollar hipertensión respecto a aquellas con un peso normal.


Diversos mecanismos fisiopatológicos contribuyen a esta asociación. El tejido adiposo produce sustancias biológicamente activas que alteran el equilibrio hormonal y favorecen un aumento de la actividad del sistema nervioso simpático. Además, hormonas como la leptina pueden modificar la regulación de la presión arterial y contribuir al mantenimiento de cifras tensionales elevadas.


La coexistencia de obesidad e hipertensión incrementa significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal y accidente cerebrovascular.


La estrecha relación entre obesidad y diabetes mellitus


La diabetes mellitus tipo 2 representa una de las enfermedades más estrechamente vinculadas con la obesidad.


En México constituye una importante causa de mortalidad y genera una elevada carga asistencial debido a sus complicaciones crónicas, como la enfermedad renal, la retinopatía diabética, la neuropatía y las enfermedades cardiovasculares.


La obesidad favorece la aparición de resistencia a la insulina mediante diversos mecanismos metabólicos. El exceso de tejido adiposo incrementa la liberación de ácidos grasos libres y mediadores inflamatorios que interfieren con la acción normal de la insulina, dificultando la captación de glucosa por los tejidos periféricos.


Con el tiempo, este proceso favorece la aparición de hiperglucemia persistente y aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, especialmente cuando coexisten otros factores de riesgo como la inactividad física o la predisposición genética.


Obesidad y riesgo de cáncer


La evidencia científica también ha demostrado que la obesidad constituye un importante factor de riesgo para numerosos tumores malignos.


En personas no fumadoras puede convertirse en uno de los determinantes modificables más relevantes para el desarrollo de determinados cánceres, entre ellos los de mama, colon, endometrio, páncreas y riñón.


Esta asociación parece explicarse por varios mecanismos biológicos, incluyendo alteraciones en los niveles de hormonas sexuales, inflamación crónica de bajo grado, resistencia a la insulina y cambios en diferentes factores de crecimiento celular que favorecen la proliferación tumoral.


Aunque el riesgo varía según el tipo de cáncer y las características individuales, la literatura científica coincide en señalar que la prevención del exceso de peso puede contribuir a reducir parte de esta carga oncológica.


Repercusión económica sobre el sistema sanitario


Además de sus consecuencias clínicas, la obesidad genera un importante impacto económico.


El tratamiento de la diabetes y de sus complicaciones consume una proporción considerable del gasto sanitario mexicano, estimándose entre un 5 % y un 14 % del presupuesto destinado a salud.


A estos costes directos deben añadirse otros derivados de la discapacidad, la pérdida de productividad laboral, las incapacidades temporales y permanentes y el incremento de la demanda asistencial para el manejo de enfermedades cardiovasculares, renales y oncológicas asociadas al exceso de peso.


La magnitud de esta carga económica convierte la prevención de la obesidad en una prioridad no solo sanitaria, sino también social y económica.


Desafíos para las políticas públicas


Durante los últimos años se han implantado diversas estrategias dirigidas a reducir la obesidad en México, como el etiquetado frontal de alimentos, los impuestos sobre bebidas azucaradas y distintas campañas de promoción de hábitos saludables.


Sin embargo, la revisión señala que estas medidas han mostrado resultados limitados cuando se aplican de forma aislada o sin abordar los determinantes sociales que favorecen el desarrollo de la obesidad.


Factores como las desigualdades socioeconómicas, el acceso limitado a alimentos saludables, la urbanización, la disponibilidad de espacios para la actividad física y los hábitos culturales condicionan la eficacia de las intervenciones preventivas.


Los autores destacan que la respuesta frente a esta epidemia requiere una estrategia integral basada en la colaboración entre administraciones públicas, profesionales sanitarios, instituciones educativas, industria alimentaria y sociedad civil.


Conclusiones


La evidencia científica confirma una asociación sólida entre la obesidad y el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial y diversos tipos de cáncer.


En México, donde la prevalencia del exceso de peso continúa siendo muy elevada, esta relación supone un importante desafío para la salud pública debido a su impacto sobre la mortalidad, la calidad de vida y la sostenibilidad del sistema sanitario.


Los resultados de esta revisión ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar políticas preventivas integrales que combinen intervenciones poblacionales, promoción de estilos de vida saludables y actuaciones dirigidas a reducir los determinantes sociales de la obesidad. La coordinación entre instituciones y la corresponsabilidad de todos los actores implicados serán elementos fundamentales para afrontar una de las principales epidemias de nuestro tiempo.


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Vázquez JR, et al. La obesidad y su asociación con otras de las enfermedades crónicas no transmisibles. Journal of Negative and No Positive Results (JONNPR), 2018.  


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 


 

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