En Chile, el suicidio en contexto laboral ha emergido como una problemática de creciente relevancia sanitaria, social y jurídica. Datos del Servicio Médico Legal indican que entre 2018 y 2023 más de 200 personas fallecieron por suicidio en circunstancias vinculadas al trabajo, concentrándose principalmente en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biob&i...
En Chile, el suicidio en contexto laboral ha emergido como una problemática de creciente relevancia sanitaria, social y jurídica. Datos del Servicio Médico Legal indican que entre 2018 y 2023 más de 200 personas fallecieron por suicidio en circunstancias vinculadas al trabajo, concentrándose principalmente en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío. Sin embargo, la legislación vigente (Ley 16.744) no reconoce el suicidio como accidente laboral, al considerarlo una decisión voluntaria, lo que impide investigar formalmente su relación con factores ocupacionales como el acoso, la violencia organizacional o la discriminación.
Casos emblemáticos —como los de Karin Salgado, Sol Millakura y Albano Muñoz— evidencian trayectorias de hostigamiento laboral, deterioro progresivo de la salud mental y posterior conducta suicida. Desde la psicología laboral, se plantea que el acoso intenso o persistente puede erosionar la capacidad volitiva, alterar el juicio y favorecer conductas suicidas, incluyendo formas impulsivas. La evidencia internacional respalda esta relación causal y algunos sistemas jurídicos ya han reconocido suicidios laborales mediante herramientas como la autopsia psicológica. La ausencia de reconocimiento legal en Chile genera múltiples consecuencias: falta de investigación causal, inexistencia de registros oficiales, ausencia de sanciones a agresores institucionales y negación de reparación a las familias.
Aunque recientemente la Superintendencia de Seguridad Social incorporó orientaciones preventivas sobre conducta suicida en el trabajo, estas no modifican el marco jurídico de calificación. El fenómeno plantea un desafío interdisciplinario: integrar la perspectiva psiquiátrica, psicológica, organizacional y legal para comprender el suicidio laboral como resultado de interacciones multifactoriales, donde los riesgos psicosociales laborales pueden actuar como precipitantes determinantes. Avanzar hacia su investigación sistemática y reconocimiento normativo aparece como una condición necesaria para fortalecer la prevención y la protección de la salud mental en el trabajo.