PUBLICIDAD

Actualidad y Artículos | Trastornos de síntomas somáticos   Seguir 70   Favorito

Me Gusta   3 3 Comentar  2 2

Trastorno de síntomas somáticos



0%
Artículo | Fecha de publicación: 07/08/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  Introducción El trastorno de síntomas somáticos (TSS) constituye uno de los desafíos más complejos en la práctica clínica por la interacción entre síntomas físicos persistentes, factores psicológicos y un elevado consumo de recursos sanitarios. La publicación del DSM-5 supuso un cambio conceptual relevante...

PUBLICIDAD

Contenido para usuarios registrados
Este contenido es exclusivo para suscriptores.

Crea tu cuenta gratis y léelo completo ahora.

¿Ya estás registrado? Inicia sesión aquí .

Regístrate gratis Iniciar sesión

 


Introducción


El trastorno de síntomas somáticos (TSS) constituye uno de los desafíos más complejos en la práctica clínica por la interacción entre síntomas físicos persistentes, factores psicológicos y un elevado consumo de recursos sanitarios. La publicación del DSM-5 supuso un cambio conceptual relevante al sustituir el antiguo diagnóstico de trastorno de somatización por el de trastorno de síntomas somáticos, desplazando el foco desde la ausencia de una explicación médica hacia la respuesta cognitiva, emocional y conductual que el paciente desarrolla frente a sus síntomas.


Este cambio ha permitido una aproximación más centrada en el sufrimiento del paciente, independientemente de que exista o no una enfermedad médica concomitante. En consecuencia, el diagnóstico ya no depende exclusivamente de demostrar que los síntomas carecen de base orgánica, sino de identificar un patrón persistente de preocupación excesiva, ansiedad relacionada con la salud y conductas desproporcionadas que generan un deterioro significativo en la calidad de vida.


Criterios diagnósticos según el DSM-5


El TSS se caracteriza por la presencia de uno o más síntomas físicos persistentes que provocan un malestar clínicamente significativo o interfieren en el funcionamiento cotidiano. A estos síntomas se añade una respuesta psicológica desproporcionada, manifestada mediante pensamientos persistentes sobre la gravedad del problema, elevados niveles de ansiedad por la salud o una dedicación excesiva de tiempo y energía a los síntomas.


Aunque la intensidad de los síntomas puede fluctuar, el estado sintomático debe mantenerse durante más de seis meses para cumplir los criterios diagnósticos.


Una de las principales novedades del DSM-5 es que el diagnóstico puede establecerse incluso cuando existe una enfermedad médica demostrable, siempre que la respuesta del paciente resulte claramente excesiva respecto a la evolución clínica esperada.


Epidemiología e impacto asistencial


Diversos estudios estiman que la prevalencia del trastorno de síntomas somáticos en la población adulta oscila entre el 5 % y el 7 %, aunque en los servicios de atención primaria puede alcanzar cifras cercanas al 17 %. El trastorno se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres y suele asociarse a una utilización repetida de consultas médicas, pruebas diagnósticas y derivaciones a múltiples especialistas.


Esta elevada demanda asistencial incrementa los costes sanitarios y puede favorecer la denominada iatrogenia diagnóstica, derivada de exploraciones innecesarias o procedimientos repetitivos que no modifican el curso del trastorno y, en ocasiones, refuerzan la preocupación del paciente por su estado de salud.


Etiología: un modelo multifactorial


La evidencia actual respalda un modelo biopsicosocial para explicar el desarrollo del TSS.


Factores biológicos


Algunos pacientes presentan una mayor sensibilidad a las sensaciones corporales y una tendencia a interpretar estímulos fisiológicos normales como signos de enfermedad. Estudios de neuroimagen también han descrito alteraciones funcionales en regiones cerebrales implicadas en el procesamiento emocional y la percepción del dolor, aunque estos hallazgos aún no permiten establecer biomarcadores diagnósticos.


Factores genéticos


La agregación familiar observada en diversos estudios sugiere una contribución hereditaria moderada, especialmente cuando existen antecedentes de trastornos de ansiedad, depresión o somatización en familiares de primer grado.


Factores psicológicos y sociales


Entre los factores de riesgo destacan las experiencias traumáticas durante la infancia, el abuso físico o emocional, la inestabilidad familiar, determinadas características de personalidad y la alexitimia, entendida como la dificultad para identificar y expresar las propias emociones.


Estos factores pueden favorecer un estilo cognitivo caracterizado por la hipervigilancia corporal, la catastrofización y la interpretación errónea de síntomas físicos habituales.


Diagnóstico diferencial


El diagnóstico requiere una evaluación clínica completa que descarte enfermedades médicas relevantes y permita identificar otros trastornos psiquiátricos con manifestaciones similares.


Entre los principales diagnósticos diferenciales se encuentran:
-Trastornos de ansiedad.
-Trastorno depresivo mayor.
-Trastorno de ansiedad por enfermedad.
-Trastornos funcionales específicos.
-Enfermedades médicas crónicas con sintomatología persistente.


La característica distintiva del TSS es que el núcleo del problema reside en la preocupación excesiva y persistente por los síntomas físicos, más que en la presencia objetiva de una enfermedad determinada.


Estrategias terapéuticas basadas en la evidencia


El tratamiento persigue reducir el sufrimiento, mejorar el funcionamiento diario y disminuir la utilización innecesaria de recursos sanitarios. La desaparición completa de los síntomas físicos no constituye necesariamente el objetivo principal.


Continuidad asistencial


Uno de los pilares del manejo consiste en establecer una relación terapéutica estable con un único profesional responsable del seguimiento.


Las consultas programadas, breves y periódicas permiten monitorizar la evolución clínica, evitar exploraciones repetidas y reforzar una explicación coherente basada en el modelo biopsicosocial.


Terapia cognitivo-conductual


La terapia cognitivo-conductual (TCC) representa la intervención psicológica con mayor respaldo científico.


Su eficacia se ha demostrado para reducir la ansiedad relacionada con la salud, modificar pensamientos catastrofistas, disminuir las conductas de comprobación y favorecer estrategias de afrontamiento más adaptativas. Asimismo, contribuye a reducir el uso excesivo de los servicios sanitarios y mejorar la funcionalidad global.


Tratamiento farmacológico


No existe un tratamiento farmacológico específico para el TSS.


Los antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), pueden resultar útiles cuando coexisten trastornos depresivos o de ansiedad, frecuentes en estos pacientes. La prescripción debe individualizarse y formar parte de un abordaje integral.


Fisioterapia psicosomática


En algunos pacientes, la fisioterapia orientada a la conciencia corporal y al control del estrés puede complementar el tratamiento psicológico. Estas intervenciones buscan mejorar la percepción corporal, disminuir la evitación del movimiento y favorecer una mejor adaptación funcional.


Retos para la práctica clínica


El TSS continúa siendo un trastorno infradiagnosticado y, con frecuencia, mal comprendido tanto por pacientes como por profesionales. La ausencia de biomarcadores específicos y la coexistencia frecuente de enfermedades médicas dificultan su identificación.


La evidencia disponible respalda un modelo de atención escalonado, basado en la coordinación entre atención primaria, especialistas médicos y profesionales de salud mental. Este enfoque favorece una atención más eficiente y reduce la realización de procedimientos diagnósticos innecesarios.


Conclusiones


El trastorno de síntomas somáticos representa un problema clínico de elevada prevalencia e importante impacto sanitario. Su diagnóstico requiere reconocer no solo la presencia de síntomas físicos persistentes, sino también la respuesta psicológica desproporcionada que estos generan.


El abordaje debe fundamentarse en una relación terapéutica continuada, una adecuada coordinación asistencial y tratamientos basados en la evidencia, especialmente la terapia cognitivo-conductual. El objetivo principal consiste en reducir el sufrimiento, mejorar la funcionalidad y optimizar la calidad de vida, evitando al mismo tiempo intervenciones diagnósticas innecesarias y potencialmente iatrogénicas.


Resumen y adaptación editorial: María Dolores Asensio Moreno (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original:  Henningsen P. Management of somatic symptom disorder. Dialogues in Clinical Neuroscience. PMC: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6016049/


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales. Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.


 

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar
79886


Publicidad
VADEMÉCUM DE PSICOFÁRMACOS

Vortioxetina

Antidepresivo multimodal

Mecanismo y evidencia clínica

Consultar ficha profesional

Próximos cursos


CONTINUUM PSICÓTICO: DE LOS ESTADOS MENTALES DE ALTO RIESGO A LA PSICOSIS FRANCA. Implicaciones actuales de la investigación en la detección, evaluación, diagnóstico e intervención

Precio: 140€