PUBLICIDAD

Actualidad y Artículos | Trastornos del sueño-vigilia   Seguir 101   Favorito

Me Gusta   3 3 Comentar  2 2

Trazodona, depresión y sueño: qué revela la polisomnografía sobre la arquitectura del sueño



0%
Artículo | Fecha de publicación: 31/12/2026
Artículo revisado por nuestra redacción

  Más allá de dormir más horas Los problemas de sueño son frecuentes en la depresión y pueden manifestarse como dificultad para conciliarlo, despertares nocturnos, reducción de su eficiencia o alteraciones de su arquitectura. La trazodona se utiliza habitualmente en pacientes con depresión que presentan problemas de sueño, pero conocer...

PUBLICIDAD

Contenido para usuarios registrados
Este contenido es exclusivo para suscriptores.

Crea tu cuenta gratis y léelo completo ahora.

¿Ya estás registrado? Inicia sesión aquí .

Regístrate gratis Iniciar sesión

 


Más allá de dormir más horas


Los problemas de sueño son frecuentes en la depresión y pueden manifestarse como dificultad para conciliarlo, despertares nocturnos, reducción de su eficiencia o alteraciones de su arquitectura. La trazodona se utiliza habitualmente en pacientes con depresión que presentan problemas de sueño, pero conocer su efecto sedante no responde a una cuestión más específica: ¿modifica realmente las distintas fases del sueño?


Una revisión sistemática y metaanálisis exploratorio publicada en Frontiers in Psychiatry intenta responder a esta pregunta mediante parámetros objetivos obtenidos por polisomnografía (PSG).


Los investigadores analizaron 8 estudios con un total de 980 pacientes, encontrando asociaciones con una mayor duración y eficiencia del sueño y cambios potenciales en el sueño de ondas lentas (SWS) y la fase N2. Sin embargo, la solidez de la evidencia varió considerablemente según el tipo de análisis.


Ocho estudios y casi 1.000 pacientes


La revisión incluyó estudios de intervención publicados hasta el 24 de octubre de 2025.


Los autores identificaron:


5 ensayos controlados aleatorizados (RCT)

y

3 estudios pre-post de un solo grupo.


En conjunto participaron 980 pacientes, aunque el tamaño de los estudios osciló considerablemente, desde 6 hasta 406 participantes. Aproximadamente el 69,2 % eran mujeres y la edad media fue de 40,8 años.


Los estudios evaluaron trazodona en pacientes con depresión y alteraciones del sueño, utilizando dosis y duraciones de tratamiento heterogéneas.


Esta combinación permitió reunir más información, pero introduce una limitación fundamental: un cambio observado antes y después del tratamiento sin grupo control no demuestra que haya sido causado por la trazodona.


Más tiempo de sueño y mayor eficiencia


Los análisis exploratorios pre-post encontraron una mejoría de varios parámetros objetivos de continuidad del sueño.


Después del tratamiento con trazodona se observó:


50,6 minutos más de tiempo total de sueño
MD = 50,60; IC 95 %: 22,92–78,28.


6,87 puntos porcentuales más de eficiencia del sueño
MD = 6,87; IC 95 %: 5,05–8,70.


14,8 minutos menos de latencia para conciliar el sueño
MD = −14,80; IC 95 %: −23,79 a −5,82.


El tiempo despierto después de iniciar el sueño (WASO) mostró una reducción aproximada de 32 minutos, pero no alcanzó significación estadística en este análisis (p = 0,058).


Los datos sugieren, por tanto, una posible mejora objetiva de la continuidad del sueño, aunque parte de la evidencia procede de comparaciones dentro del mismo grupo.


¿Aumenta realmente el sueño profundo?


Uno de los resultados más destacados se refiere al sueño de ondas lentas o SWS, habitualmente considerado la fase más profunda del sueño NREM.


En los análisis pre-post, la proporción de SWS aumentó:


MD = +8,05 puntos porcentuales
IC 95 %: 3,42–12,68; p = 0,001.


Paralelamente, la proporción de sueño N2 disminuyó:


MD = −9,09 puntos porcentuales
IC 95 %: −16,60 a −1,59; p = 0,017.


Este patrón podría ser compatible con una redistribución desde N2 hacia sueño de ondas lentas.


Sin embargo, hablar de una “restauración” del sueño profundo sería excesivo. Los datos no permiten establecer que ese cambio represente necesariamente un sueño fisiológicamente mejor ni que produzca beneficios cognitivos o funcionales.


Además, el resultado correspondiente a N2 mostró especial sensibilidad a los estudios incluidos, por lo que los propios autores recomiendan interpretarlo con cautela.


El resultado cambia al analizar únicamente los ensayos aleatorizados


Esta es probablemente la cuestión metodológica más importante del trabajo.


Los investigadores realizaron un análisis suplementario restringido exclusivamente a los RCT que proporcionaban parámetros polisomnográficos.


Solo dos ensayos pudieron incluirse.


En ellos, la trazodona se asoció frente al comparador con:


+26,68 minutos de tiempo total de sueño;

+6,09 puntos de eficiencia del sueño;

y

−19,52 minutos de WASO.


Sin embargo, desaparecieron las diferencias estadísticamente significativas en las fases del sueño.


Para SWS:


MD = +7,22; IC 95 %: −0,93 a 15,38; p = 0,08.


Para N2:


MD = −3,92; IC 95 %: −9,81 a 1,98; p = 0,19.


Tampoco hubo diferencias significativas en N1 o REM.


Por tanto, la evidencia aleatorizada disponible respalda mejor un posible efecto sobre la continuidad del sueño que una modificación demostrada de su arquitectura.


El sueño REM no mostró cambios significativos


En el análisis global no se observaron cambios estadísticamente significativos en:


porcentaje de sueño REM,

latencia del sueño REM

ni

proporción de N1.


La proporción de REM presentó una diferencia prácticamente nula:


MD = 0,07; p = 0,974.


Los autores plantean que este patrón podría diferenciar a la trazodona de otros antidepresivos capaces de modificar el sueño REM.


Sin embargo, el número de estudios es demasiado reducido para establecer comparaciones sólidas entre clases farmacológicas.


Tampoco puede concluirse que conservar el porcentaje de REM observado se traduzca en mejor regulación emocional, memoria o funcionamiento cognitivo.


¿Puede el cambio del sueño mejorar la cognición?


Esta posibilidad constituye una hipótesis interesante, pero no un resultado demostrado por el metaanálisis.


El sueño de ondas lentas y el sueño REM intervienen en procesos relacionados con memoria y regulación emocional. Por ello, se ha planteado que modificar favorablemente la arquitectura del sueño podría contribuir a mejorar determinadas funciones cognitivas en personas con depresión.


Pero el estudio no demuestra que el aumento observado de SWS produzca una mejoría cognitiva.


Para demostrarlo serían necesarios estudios que relacionaran de manera prospectiva los cambios polisomnográficos con medidas neuropsicológicas y resultados funcionales.


Por ahora, se trata de una hipótesis mecanística que requiere comprobación.


También mejoraron los síntomas depresivos


Los resultados clínicos secundarios se analizaron exclusivamente a partir de ensayos aleatorizados.


Tres RCT evaluaron las puntuaciones de la escala HAMD-17 y encontraron una mayor reducción de síntomas depresivos con trazodona frente a placebo.


Dos ensayos permitieron analizar la respuesta terapéutica, definida como una reducción de al menos el 50 % en HAMD-17:


RR = 1,44; IC 95 %: 1,24–1,68.


Para respuesta según CGI-I:


RR = 1,10; IC 95 %: 1,02–1,18.


Estos resultados aportan contexto clínico, pero no demuestran que la mejoría depresiva estuviera mediada por los cambios en la arquitectura del sueño.


Somnolencia y mareo: el otro lado de los resultados


La posible mejoría del sueño debe valorarse junto con los efectos adversos.


Comparada con placebo, la trazodona se asoció con mayor riesgo de:


somnolencia: RR = 3,82;

mareo: RR = 2,80;

sequedad de boca: RR = 2,09;

náuseas: RR = 2,04.


También aumentaron significativamente las interrupciones del tratamiento debidas a acontecimientos adversos:


RR = 4,78; IC 95 %: 2,38–9,62.


En cambio, el resultado agregado de experimentar al menos un acontecimiento adverso no alcanzó significación estadística y presentó una heterogeneidad elevada.


Estos datos son especialmente relevantes porque sedación y mejoría fisiológica del sueño no son conceptos equivalentes.


Dosis y sexo: señales todavía exploratorias


Los estudios utilizaron dosis diferentes de trazodona. Los autores observaron que uno de los trabajos que administró 300 mg/día presentó un patrón polisomnográfico diferente, incluida supresión de REM y ausencia de incremento significativo de SWS.


Esto plantea una posible relación entre dosis y arquitectura del sueño.


También observaron descriptivamente una mejoría de la continuidad aparentemente mayor en estudios formados únicamente por mujeres.


Pero ninguno de estos resultados permite establecer conclusiones.


No hubo suficientes estudios para realizar metaanálisis fiables por dosis o sexo, por lo que ambas observaciones deben considerarse hipótesis para futuras investigaciones.


Una evidencia todavía pequeña y heterogénea


Aunque la revisión incluyó 980 pacientes en total, solo cinco estudios proporcionaron datos polisomnográficos y únicamente dos RCT pudieron utilizarse en el análisis controlado de PSG.


Además, los estudios se publicaron entre 1992 y 2025, utilizaron dosis diferentes y presentaron variaciones metodológicas relevantes.


Algunos ensayos aleatorizados con PSG tuvieron periodos de tratamiento de apenas un día o una semana.


El reducido número de estudios por resultado —menos de diez— también impidió realizar pruebas formales de sesgo de publicación.


Por ello, los autores denominan correctamente su análisis exploratorio.


Conclusiones prácticas


1. La trazodona se asoció con mayor tiempo total y eficiencia del sueño en pacientes con depresión y problemas de sueño.

2. El análisis global encontró un aumento de aproximadamente 8 puntos porcentuales de SWS y una reducción de 9 puntos de N2, pero estos resultados proceden principalmente de comparaciones pre-post.

3. Al restringir el análisis a ensayos aleatorizados, los cambios en SWS, N2, N1 y REM dejaron de ser estadísticamente significativos.

4. No está demostrado que los posibles cambios de arquitectura del sueño produzcan mejoras cognitivas ni que representen una normalización fisiológica del sueño.

5. Los posibles beneficios deben interpretarse junto con una mayor frecuencia de somnolencia, mareo y otros acontecimientos adversos.


La evidencia disponible sugiere que la trazodona puede modificar parámetros objetivos de continuidad del sueño, pero todavía resulta prematuro afirmar que produce una mejora específica y clínicamente demostrada de la arquitectura del sueño en la depresión.


 


Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)


Fuente original: Effects of trazodone on polysomnographic sleep architecture in patients with depression and sleep disorders: a systematic review and exploratory meta-analysis - Front. Psychiatry, 10 September 2026Sec. Sleep Disorders Volume 17 - 2026


Texto completo disponible en: https://www.frontiersin.org/journals/psychiatry/articles/10.3389/fpsyt.2026.1889208/full


Este contenido es un resumen adaptado. La autoría científica corresponde a los autores originales.
Artículo distribuido bajo licencia Creative Commons según la fuente original.

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar
80094


Publicidad

Interpsiquis LIVE

Inicio: 01/01/2030 |Precio: 250€

VADEMÉCUM DE PSICOFÁRMACOS

Daridorexant

Tratamiento del insomnio

Nuevo enfoque para mejorar el sueño

Consultar ficha profesional