Introducción
La expansión de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha transformado profundamente los hábitos cotidianos de la población, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. El teléfono móvil se ha convertido en una herramienta indispensable para la comunicación, el estudio, el ocio y el acceso a contenidos digitales. Sin embargo, el incremento del tiempo de exposición a las pantallas también ha suscitado preocupación por sus posibles efectos sobre la salud.
Uno de los ámbitos donde esta influencia resulta más evidente es el sueño. Diversas investigaciones han documentado una reducción progresiva de la duración y de la calidad del descanso nocturno, un fenómeno que puede tener importantes repercusiones sobre el rendimiento cognitivo, la salud mental y el riesgo de enfermedades crónicas.
En este contexto, un estudio realizado en estudiantes de formación profesional de un instituto de educación secundaria de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) analizó la relación entre los hábitos de uso del teléfono móvil, otros estilos de vida y la calidad del sueño, identificando factores de riesgo y de protección asociados a los trastornos del sueño.
Sueño y tecnologías digitales
Un cambio en los hábitos de descanso
El uso de dispositivos electrónicos durante las horas previas al sueño se ha convertido en una práctica habitual entre los jóvenes.
Las actividades más frecuentes incluyen:
- Uso de redes sociales.
- Mensajería instantánea.
- Consumo de vídeos.
- Videojuegos.
- Navegación por internet.
- Estudio mediante plataformas digitales.
Aunque estas actividades ofrecen múltiples ventajas, su utilización durante la noche puede alterar los mecanismos fisiológicos que regulan el inicio y el mantenimiento del sueño.
Posibles mecanismos implicados
La literatura científica ha propuesto diferentes mecanismos mediante los cuales el uso nocturno del móvil podría afectar al descanso:
- Exposición a luz de las pantallas.
- Activación cognitiva antes de dormir.
- Interrupciones del sueño por notificaciones.
- Retraso de la hora de acostarse.
- Mayor estimulación emocional.
Estos factores pueden reducir tanto la duración como la calidad del sueño.
Objetivos del estudio
La investigación tuvo como objetivo evaluar la asociación entre distintos hábitos relacionados con el uso de nuevas tecnologías y la calidad del sueño en una muestra de estudiantes jóvenes.
Asimismo, se analizaron otros estilos de vida potencialmente relacionados con los trastornos del sueño, como el consumo de tabaco, alcohol y la práctica de actividad física.
Metodología
Diseño del estudio
Se realizó un estudio observacional transversal.
Participantes
La muestra estuvo integrada por:
- 286 estudiantes.
- La edad media fue de:
- 22,2 años.
- El 43,4 % de los participantes eran mujeres.
Variables analizadas
Los investigadores recogieron información sobre:
- Hábitos de vida.
- Uso de nuevas tecnologías.
- Consumo de tabaco.
- Consumo de alcohol.
- Actividad física.
- Variables relacionadas con el sueño.
Evaluación de la calidad del sueño
La calidad del sueño fue medida mediante el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (Pittsburgh Sleep Quality Index, PSQI), uno de los instrumentos más utilizados para evaluar el descanso nocturno en investigación clínica.
Análisis estadístico
Se realizaron:
- Comparaciones bivariadas.
- Pruebas de asociación.
- odelos de regresión logística para identificar factores asociados de forma independiente con los trastornos del sueño.
Resultados
El teléfono móvil está presente prácticamente en toda la muestra
Uso generalizado
El estudio confirmó la enorme penetración del smartphone entre los jóvenes.
Los resultados mostraron que:
- El 99,7 % de los participantes disponía de teléfono móvil.
Elevado tiempo de utilización
El tiempo medio de uso fue de:
- 42 horas semanales.
Esto equivale aproximadamente a seis horas diarias de utilización.
Más de la mitad de los estudiantes presentaba alteraciones del sueño
Calidad del sueño
La puntuación media obtenida en el índice de Pittsburgh fue de:
- 6,4 puntos.
- Las mujeres presentaron puntuaciones significativamente superiores a las de los hombres:
Mujeres: 7,36 puntos.
Hombres: 5,62 puntos.
Dado que puntuaciones más elevadas reflejan peor calidad del sueño, estos resultados sugieren una mayor afectación del descanso nocturno entre las estudiantes.
Alta prevalencia de trastornos del sueño
En conjunto:
- El 51,7 % de los participantes presentó alteraciones del sueño.
Este dato pone de manifiesto la elevada frecuencia de problemas de sueño en esta población.
El uso del móvil durante la noche incrementa el riesgo
Utilizar el móvil acostado y sin luz
Uno de los factores que mostró una asociación más consistente fue el uso del teléfono móvil mientras el estudiante ya se encontraba acostado y con la habitación a oscuras.
Esta conducta se asoció con:
- Un riesgo aproximadamente dos veces superior de presentar trastornos del sueño (OR = 2,04).
Consultar el móvil durante la noche
También se observó una asociación significativa entre despertar para utilizar el teléfono móvil y la presencia de problemas de sueño.
Los participantes que utilizaban el móvil durante la noche presentaban:
- Un incremento cercano al doble del riesgo de alteraciones del sueño (OR = 1,90).
Estos resultados respaldan la importancia de evitar las interrupciones nocturnas relacionadas con el uso del smartphone.
Influencia de otros hábitos de vida
Tabaco y alcohol
El consumo de tabaco y alcohol también apareció asociado con una mayor probabilidad de presentar trastornos del sueño.
En concreto:
- El riesgo fue más del doble respecto a quienes no presentaban estos hábitos (OR = 2,28).
Este hallazgo coincide con investigaciones previas que relacionan ambas sustancias con una peor arquitectura del sueño.
El ejercicio físico como factor protector
Uno de los resultados más relevantes fue el efecto beneficioso de la actividad física.
Los estudiantes que practicaban deporte mostraron:
- Un riesgo significativamente menor de presentar alteraciones del sueño (OR = 0,43).
Este efecto protector respalda la importancia de mantener estilos de vida saludables para favorecer un descanso adecuado.
Interpretación de los hallazgos
Un problema de salud emergente
Los resultados ponen de manifiesto que la combinación de un uso intensivo del teléfono móvil y determinados hábitos poco saludables puede contribuir a deteriorar la calidad del sueño en población joven.
Aunque el diseño transversal no permite establecer relaciones causales, las asociaciones observadas son coherentes con la evidencia acumulada sobre el impacto de las tecnologías digitales en el descanso nocturno.
Diferencias por sexo
La peor calidad del sueño observada entre las mujeres coincide con numerosos estudios epidemiológicos que muestran una mayor prevalencia de alteraciones del sueño en población femenina.
Las causas probablemente sean multifactoriales e incluyen factores biológicos, psicológicos y sociales.
Implicaciones para la salud pública
Promover una higiene digital del sueño
Los resultados apoyan la necesidad de fomentar hábitos saludables relacionados con el uso de dispositivos electrónicos, especialmente durante las horas previas al descanso.
Las estrategias educativas pueden incluir recomendaciones orientadas a reducir la utilización del móvil antes de acostarse y evitar su consulta durante la noche.
Un enfoque integral
La mejora del sueño no depende únicamente del control del tiempo de pantalla.
También resulta importante abordar otros factores asociados, como:
- Consumo de tabaco.
- Consumo de alcohol.
- Nivel de actividad física.
- Rutinas regulares de sueño.
La combinación de estas medidas puede contribuir a mejorar la salud y el bienestar de la población joven.
Limitaciones del estudio
Los autores señalan que el diseño transversal impide establecer relaciones de causalidad entre los hábitos analizados y los trastornos del sueño.
Asimismo, la investigación se realizó en una única población estudiantil, por lo que la generalización de los resultados a otros grupos debe realizarse con cautela.
Futuras investigaciones longitudinales permitirán comprender mejor la dirección de estas asociaciones.
Conclusiones
Este estudio muestra que más de la mitad de los estudiantes evaluados presentaba alteraciones del sueño y que determinados hábitos relacionados con el uso del teléfono móvil incrementaban significativamente este riesgo. Utilizar el smartphone acostado, hacerlo en la oscuridad o consultarlo durante la noche se asociaron con una peor calidad del sueño, mientras que la práctica de ejercicio físico actuó como un importante factor protector.
Los hallazgos subrayan la necesidad de promover hábitos de higiene del sueño y un uso responsable de las tecnologías digitales entre los jóvenes, integrando estas recomendaciones dentro de las estrategias de promoción de la salud y prevención de los trastornos del sueño.
Resumen y adaptación editorial: Virginia Candelas García (Cibermedicina / Psiquiatria.com)
Fuente original: Estudio transversal sobre hábitos de sueño y nuevas tecnologías en estudiantes de ciclos formativos. Rev. Esp. Salud Publica [online]. 2023, vol.97.
Texto completo disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1135-57272023000100150&script=sci_abstract&tlng=es
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