Última actualización web: 12/11/2019

La presencia de menos materia gris en el cerebro es consecuencia de las experiencias de lectura más pobres y no la causa de la dislexia

Noticia | Trastornos infantiles y de la adolescencia | 24/01/2014

  • Fuente: The Journal of Neuroscience
  • Referencia: VOL 34- Num 3- Pags. 901-908
RESUMEN

Estudios anteriores han relacionado la presencia de menos materia gris en el cerebro con la discapacidad en la lectura, en personas con dislexia, pero ahora una nueva investigación, publicada en la revista 'The Journal of Neuroscience', sugiere que se trata de una consecuencia de las experiencias de lectura más pobres y no la causa del trastorno. El estudio, realizado por expertos del Centro para el Estudio de Aprendizaje del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, en Washington, Estados Unidos, comparó un grupo de niños disléxicos con dos grupos de control distintos: uno de la misma edad y otro de niños más pequeños, quienes fueron agrupados en el mismo nivel de lectura que los niños con dislexia. "Este tipo de enfoque nos permite controlar tanto la edad como la experiencia de lectura, explica Guinevere Eden, profesor de Pediatría en GUMC y también participante en el estudio. Si se hubieran observado diferencias en la anatomía del cerebro en la dislexia, en comparación con los dos grupos de control, habría sugerido que la reducción de la materia gris refleja una causa subyacente del déficit de lectura. Pero eso no es lo que hemos observado". Los disléxicos mostraron menos materia gris en comparación con un grupo control pareado por edad, en consonancia con los resultados anteriores. Sin embargo, el resultado no se repitió cuando se utilizó un grupo de control de nivel de lectura como grupo de comparación con los disléxicos. "Esto sugiere que las diferencias anatómicas reportadas en las regiones de procesamiento del lenguaje del hemisferio izquierdo parecen ser una consecuencia de la experiencia de lectura en lugar de una causa de la dislexia", señala Anthony Krafnick, autor principal de la publicación. "Estos resultados tienen un impacto en la forma anterior en la que interpretamos la literatura anatómica sobre la dislexia y sugiere que el uso de la resonancia magnética anatómica no es una forma adecuada para identificar a los niños con dislexia", afirma. El trabajo también ayuda a determinar la delgada línea entre los cambios en el cerebro inducidos por la experiencia y las diferencias que son la causa del deterioro cognitivo. Para acceder al texto completo es necesario consultar las características de suscripción de la fuente original:   http://www.jneurosci.org/  



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