La intoxicación, la intoxicación patológica, el síndrome de abstinencia sin delirio y el delirio son las causas más comunes de la urgencia psiquiátrica relacionadas con el consumo de alcohol. Así lo recoge Marga Escribano, médico psiquiatra de Avances Médicos, S. A., quien mañana jueves, 23 de febrero, impartirá un curso sobre la relación entre las urgencias psiquiátricas y el consumo de alcohol en la Fundación de Estudios Sanitarios- Osasen Ikaskuntza Fundazioa, dirigida a los médicos de Atención Primaria.
Una vez superada la urgencia física, que en algunos casos es extrema y puede derivar incluso en el coma etílico y requerir una monitorización y un lavado gástrico, la doctora Escribano apunta que en el caso de la intoxicación por consumo de alcohol, la atención psiquiátrica más habitual es la agitación que produce la intoxicación. La respuesta en la urgencia a este desarreglo va en función del grado de agitación. Si se trata de una agitación leve que provoca inquietud y una actitud amenazante, el médico ha de procurar la contención verbal del paciente y usar ansiolíticos. En el caso de una agitación más severa ha de recurrirse a la contención física con sujeción e incluso a la sedación farmacológica, siempre que sea necesaria.
Describe la especialista como la intoxicación patológica se diferencia de la intoxicación común en el hecho de que el consumo de alcohol ha sido pequeño, frente al consumo elevado del cuadro anterior. En la intoxicación patológica generalmente se producen consumos pequeños de alcohol que derivan en ciertas personas alteraciones de conducta graves, como si hubiera habido un consumo muy elevado. Estas alteraciones de conducta pueden ser una cierta confusión, agitación e ideas paranoides con el entorno y pueden provocar reacciones auto lesivas o heteroagresivas.
Marga Escribano incide a que este tipo de patología de la urgencia psiquiátrica relacionada con el alcohol se la conoce también como embriaguez beligerante. Generalmente cuando acaba el episodio no hay recuerdo de él y comienza a ser un cuadro de cierta frecuencia en nuestra sociedad. En lo que se refiere al tratamiento indicado en la urgencia, ha de tratarse la crisis mediante una actitud del médico hacia el paciente. No ha de tomarse una actitud acusatoria y sí plantearse un lugar agradable para hablar, tratando de tranquilizar con la palabra. Si esto fracasa han de emplearse medios de contención y sedación físicos y farmacológicos.
En cuanto al síndrome de abstinencia sin delirio, la experta recuerda que lo más habitual es la utilización del distraneurine, una medicación recurrente. Sin embargo, lo más importante es la prevención, lograr que el síndrome de abstinencia no se produzca. Cualquier persona que tiene un consumo de alcohol importante y va a hacer una disminución del mismo importante, bien por un cuadro médico, por una intervención quirúrgica inminente o por cualquier otro motivo, el médico de Atención Primaria ha de prevenir y pasar por un tratamiento antes de abandonar el consumo para que no aparezca este síndrome.
En este sentido, la experta puntualiza que cualquier persona que haga un consumo abusivo de alcohol tiene que tener recogido su historial y si con ese consumo de riesgo padece, por ejemplo, una neumonía o un cuadro gastrointestinal, su médico de cabecera tiene que saber que va a disminuir el consumo de alcohol y tiene que iniciar un tratamiento de prevención del síndrome de abstinencia que a veces no aparece porque se interrumpe el consumo sino porque simplemente se disminuye.
Advierta la médico psiquiatra de Avances Médicos S.A. (AMSA) que el síndrome de abstinencia se inicia con un cuadro leve de nerviosismo e inquietud pero puede finalizar con un delirium tremens si no se trata a tiempo y ése es ya un cuadro muy grave.
En el caso del delirio, la especialista advierte que éste puede aparecer bien por intoxicación alcohólica o por abstinencia y el tratamiento es el mismo que el de la abstinencia, pero con dosis más elevadas. En todo caso, puntualiza, el tratamiento de cualquiera de estas cuatro urgencias psiquiátricas relacionadas con el alcohol debe ir acompañado con el suministro de tiamina.
Marga Escribano hablará, a su vez, del Síndrome de Wernicke Korsakoff, un trastorno que involucra la pérdida de funciones específicas del cerebro debido a la deficiencia de tiamina. El Síndrome se atribuye a la mala nutrición, en especial a la falta de vitamina B-1 (tiamina), que normalmente acompaña al consumo de alcohol de manera habitual o alcoholismo.
Apunta la experta que el síntoma más característico es la confabulación o invención: la persona crea historias detalladas y creíbles sobre situaciones o experiencias con las que cubre los vacíos de la memoria. No se trata de un intento deliberado por engañar, dado que a menudo el paciente cree que lo que está diciendo es cierto.