IntroducciónEl alcoholismo es sin lugar a dudas un flagelo de la humanidad, uno de los países mayores consumidores es los Estados Unidos de Norteamérica, que ha llegado hasta cifras superiores a los doscientos mil millones de dólares, cifra cinco veces superior a la utilizada en la esquizofrenia y tres veces mayor que los gastos de la guerra del golfo pérsico. El abuso de alcohol en dicho pa...
Introducción
El alcoholismo es sin lugar a dudas un flagelo de la humanidad, uno de los países mayores consumidores es los Estados Unidos de Norteamérica, que ha llegado hasta cifras superiores a los doscientos mil millones de dólares, cifra cinco veces superior a la utilizada en la esquizofrenia y tres veces mayor que los gastos de la guerra del golfo pérsico. El abuso de alcohol en dicho país es el trastorno psiquiátrico más común después de los trastornos de la ansiedad. Dentro de las toxicomanías, el alcoholismo es la más destacada, trascendente y difundida de ahí que sea considerada como la drogadicción modelo y como mecanismo portero para la dependencia de otras (1).
La Organización Panamericana de la Salud a dado datos sobre la existencia de 25 millones de alcohólicos en Latino América, alcanzando en países prevalecía de hasta el 24 % de la población mayor de 15 años y que para el principio de este milenio las cifras iban a alcanzar 38 millones, por lo que en nuestro estudio se corrobora dicha predicción. Es por ello que se reconoce el alcoholismo como la drogadicción más relevante en el mundo (2)
En Cuba aproximadamente el 45.2 % de la población consume bebidas alcohólicas con un índice de prevalencia del 6.6 %, que al compararlo con América Latina podemos observar que esta por debajo, aunque en los últimos años se evidencia un aumento en diferentes regiones del país, con patrones de consumo de mayor riesgo y cierta tendencia al uso indebido del alcohol. Esto lo podemos apreciar en estudios sobre delitos y violencia que de 20 a 25 % de muertes violentas y un 30 % de hechos delictivos y violentos están relacionados con el alcohol (3).
Por ello en el país se comenzó a aplicar el programa de prevención de la ingestión de bebidas alcohólicas y luego se fue perfeccionando y se desarrolla El Programa de Prevención del Alcoholismo y otras Fármaco Dependencias, donde el objetivo principal es la reducción del consumo de alcohol y otros tóxicos; así como prever las secuelas sobre los individuos, la familia, la sociedad y la economía, mediante promoción y prevención, con un diagnóstico temprano y la rehabilitación acertada por el grupo de Salud Mental (4).
En nuestro medio con la acción del médico de la familia alcanza una gran relevancia y responsabilidad la atención integral de la población y con ello el desarrollo del Programa de Promoción y Prevención del Alcoholismo por la alta significación social y el incremento internacional, abordando con rigor científico la problemática.
Por ello me decidí valorar en un consultorio la situación existente y aplicar los lineamientos generales del programa de investigaciones del Ministerio de Salud Pública y en especial de la Salud Mental, con el propósito de priorizar esta toxicomanía; así como su caracterización clínico epidemiológica.
Objetivos
Determinar: Sexo, Grupos Etarios, Nivel Escolar, Perfil Ocupacional, Estado Civil, factores subjetivos y ambientales asociados, existencia de crisis familiares, edad de comienzo de consumo de alcohol, Bebedor Social, Bebedor Riesgo, Consumo Perjudicial y Dependencia Alcohólica, tipo de bebida preferida según el sexo.
Material y método
El universo nuestro estuvo constituido por un total de 532 individuos de uno y otro sexos, residentes en el área del consultorio médico de la familia No. 90-01 del área de salud Piti Fajardo. La muestra quedo integrada por 226 sujetos 144 masculinos y 82 femeninos.
<B>Procedimiento.</B>
Luego del pesquisaje mediante el estudio de conglomerados familiares para identificar los consumidores del alcohol en cualquier cantidad en el último año, se delimitó el grupo de estudio integrado por 532 sujetos. En un segundo tiempo se efectuó una entrevista estructurada con cada uno de los consumidores detectados y se obtuvo además información de la directiva de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de cada cuadra. La clasificación de los diferentes tipos de consumo se basó en las informaciones obtenidas, resultado de la entrevista directa y los resultados del cuestionario de indicadores diagnostico (CID), según las equivalencias propuestas por sus autores en el trabajo para Médicos de Familia. El consumo social y anormal de alcohol: Criterios para su identificación por el médico de familia , el consumo social de 0 a 1.

La entrevista recogió además datos sociodemográficos, patrones de consumo y motivaciones para beber.
Los resultados fueron tabulados de forma manual, auxiliados por calculadoras y expresados en tablas para su mejor comprensión. Se utilizó como estadígrafo el percentil y se realizaron pruebas de significación estadística.
<B>Criterios Operativos.</B>
Edad: Fue considerada tomándose en cuenta el último año cumplido.
Escolaridad: Se tomó el criterio del último nivel superado.
Ocupación: Se utilizaron las categorías siguientes:
Estudiante: Para todo el sujeto que estuviese recibiendo educación en un centro docente y no laborando.
Desocupado: Todos los que no están activos laboralmente; en trámites de jubilación o peritaje.
Obrero: Trabajador del servicio y la producción, calificado o no, incluyendo los militares.
Cuentapropistas: Todo sujeto que tenga vínculo con la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), directa o indirectamente.
Ama de casa: Mujer que no labora fuera de su hogar, para ninguna institución estatal, ni privada.
Bebedor normal o social: Ajustado a normas de cantidad, frecuencia y momento de la ingestión, considerándose discreto si no excede 5 tragos en un año y moderado cuando exceda dicha norma, pero sin pasar del equivalente a ¼ de botella de ron, dos veces a la semana, ni presentar más de un estado de embriaguez ligera mensual que lo ponga eufórico y con discreta incoordinación motora.
Bebedor de riesgo: De superarse los indicadores anteriormente señalados de cantidad y frecuencia, sin que existan efectos nocivos, ni pérdida de libertad ante el tóxico.
Consumo perjudicial: Se identifica por la presencia de efectos nocivos, biológicos, psicológicos o sociales inherentes al consumo de alcohol.
Dependencia: Se expresa por la pérdida de libertad ante el tóxico que paulatinamente lo va esclavizando.
Edad de comienzo del consumo excesivo: Se consideró la doble vía, de información (directa familiar) de cuando comenzó a beber más de lo normal.
Tipo de bebida más frecuente consumida.
. Alcohol preparado: incluye el alcohol con mezcla de agua, refrescos o jugos; así como los destilados domésticos.
. Más los aguardientes, ron a granel, etiquetas, vinos, coñac y cervezas.
Casado: Toda unión estable, legal o no, conviviendo juntos.
Soltero: el que no tiene pareja consensual estable.
Crisis familiares: (no transitorias).
Todo problema biosocial que pueda originar una disfunción familiar por la presencia de un bebedor.
Análisis y discusión de los resultados
Al analizar la distribución según grupos etarios en nuestra muestra predominó significativamente la categoría comprendida entre 31 y 40 años con un 47.3 %, en orden decreciente le siguió el grupo de 21 a 30 años con el 21.3 %. Los mayores de 40 años representaron el 18.6 %; el 8.9 % correspondió para los de 16 a 20 años; y 3.9 % para los menores de 15 años. Esta distribución se comportó de igual forma cuando analizamos la distribución de grupos etarios según sexo. De los sujetos estudiados el 63.7 % era del sexo masculino y el 36.3 % del sexo femenino. Estos resultados se corresponden con los reportados por otros autores (1,2).
Cuando analizamos la escolaridad en este grupo encontramos que predominó significativamente el nivel secundario con el 60.7 %, seguido del preuniversitario con el 31.0 %. Los universitarios representaros el 4.4 % y con nivel primarios encontramos el 3.9%. Esta distribución se comportó de forma similar para los dos sexos. Similares resultados reportaron (1,3); y consideramos es expresión de la escolaridad general de la población cubana, lo que no se comporta igual en otros países en los que la escolarización de la población es inferior a la nuestra.
De los 532 sujetos estudiados resultaron ser 42.5 % obreros, 30.0 % cuentapropistas, 12.0% estudiantes, 8.4 % profesionales, y 5.3 % desocupados. Cuando analizamos el tipo de consumo, encontramos que predominaron los bebedores de riesgo con un 42.5 % seguidos de los de consumo perjudicial con un 26.5 %, los bebedores sociales ocuparon un 20.4 % y los dependientes un 10.6 %. Nuestros resultados concuerdan con los reportados por el Profesor R. González y otros autores (1,2,3), y llama la atención la alta incidencia de bebedores de riesgo y consumo perjudicial que el futuro pudieran integrar el grupo de los dependientes alcohólicos.
En relación con el tipo de consumo según sexo del total de estudiados 64.2 % era masculino, 35.8 femenino. El sexo masculino predominó en todas las categorías de consumo, para bebedores sociales 11.1 % era masculino, 9.3 % femenino, entre los bebedores de riesgo 25.7 % era masculino y 16.8 %femenino, los de consumo perjudicial eran masculinos 19.0 % y femeninos 7.5 % y en los de dependencia alcohólica 8.4 masculinos y 2.2 % femenino, lo que corrobora lo reportado en estudios de morbilidad oculta por el profesor R. González en 1993(1) y por otros autores (2 ,8).
Cuando analizamos la edad de comienzo de ingerir alcohol en exceso, encontramos que del total estudiado 38.9 % lo hizo entre los 16 y 20 años, 26.1 % entre 21 y 30 años, 20.8 % entre los 31 y 40 años, 7.5 % antes de los 15 años y 6.7 % después de 41 años, similares proporciones aparecieron para los dos sexos. Estos resultados hablan a favor de la tendencia a la ingestión de bebidas alcohólicas a edades tempranas que se está presentando a nivel mundial, y en nuestro país en particular, como han referido en trabajos anteriores otros autores (1,2,3,5,8,9).
En relación con el tipo de bebida que con mayor frecuencia se consume por el grupo objeto de estudio, predominaron el ron a granel en un 35.0 %, el alcohol preparado en un 31.4 %, la cerveza en un 16.8 % y el vino en un 8.4; coñac, ron de etiqueta, solo un 7.5 %, y otros tipos de bebidas 0.9 %.
En el sexo masculino el 26.1% bebe ron a granel, el 20.8 % alcohol preparado, el 7.5 % cerveza, 6.2 % coñac o ron de etiqueta, el 2.2 % vino y otros 0.9 %.
En el sexo femenino el consumo de ron a granel y cerveza predominó con un 10.6 % y 9.9% respectivamente, mientras un 8.9 % tomaba alcohol preparado, el 6.2 % vino y el 1.3% coñac o ron de etiqueta. Consideramos que la preferencia por el tipo de bebida encontrado en nuestro estudio esta relacionado con la oferta en el mercado y el poder adquisitivo del bebedor.
Llama la atención que en una alta proporción de bebedores, el 31.4% consume alcohol preparado casero, lo que significa una alta nocividad y un mayor riesgo para la salud del bebedor.
Nuestro resultados no coinciden con los reportes de otros países, en los que el vino y coñac resultan de mayor consumo y además se relacionan con patrones culturales (1,2,3,4,5,6,10).

En la existencia de crisis familiar, se evidenció 82.7 % de las familias relacionadas con el consumo de alcohol, el resto refería no tener crisis a causa del hábito tóxico, es decir, un 17.3 % de las familias. Es conocido por todos que la presencia de un alcohólico en el seno familiar genera tanto crisis de carácter transitorio como permanente para el resto de la familia(1,10).
Conclusiones
1. En mi trabajo el 63.7 % de los consumidores de alcohol fueron hombres y el 36.3 % mujeres; el 47.3 % en edades comprendidas entre 31 y 40 años, el 21.3 % entre 21 y 30 años y el 18.6 % mayores de 41 años.
2. Los niveles secundarios y preuniversitarios resultaron más significativos con un 60.7 % y 31.0 % respectivamente. El 42.5 % de los bebedores eran obreros, el 30.0% cuentapropistas, mientras que los estudiante y profesionales representaron el 12.0 y 8.4 % respectivamente.
3. Los bebedores de riesgo alcanzaron el 42.5 %, los de consumo perjudicial 26.5 %, 20.4 % bebedores sociales y el 10.6 % dependientes alcohólicos. Los solteros predominaron con un 24.3 %, 20.4 % y 8.4 % en los bebedores de riesgo, consumo perjudicial y dependientes alcohólicos respectivamente.
4. En todos los tipos de consumo predominó el sexo masculino con un 63.7 %.
5. Las edades de comienzo de consumo excesivo estuvieron entre 16 y 20 años; y los 21 y 30 años con un 38.9 y 26.1 % respectivamente.
6. El 41.6 % refirió beber para sentirse bien, 25.3 % por gusto personal y 15.9 % para olvidar problemas. Se reportó la existencia de factores ambientales por el 54.0 %, mientras que el 46.0 % no lo refirió.
7. El tipo de bebida más consumida resulto ser el ron a granel con un 35.0 % y orden decreciente, el alcohol, preparado con un 31.4 % y la cerveza con un 16.8 %.
8. El 82.7 % de las familias manifestaron crisis a causa del alcoholismo, por lo que preocupa la repercusión de esta enfermedad sobre la familia.
Bibliografía
1. González, R. El alcohol como droga portera. Rev. Hosp.. Psip.Hab. 37(2): 85-88, 1996.
2. O.P.S. Condiciones de Salud en las Américas. Washinton. D.C.; Publicación Científica No. 49:265-267, 1994.
3. González, R; González, E,; Dujarrick, R. Morbilidad Oculta del Alcoholismo y valor de los instrumentos diagnósticos. Rev. Española de droga dependencia. 1992; 17(1): 31-43.
4. MINSAP. Programa Nacional de Prevención y Control del Alcoholismo y otras Fármaco Dependencias. La Habana, MINSAP, 1996.
5. Editorial Rev. Española de Droga dependencia. 1991; 16(4)225-226.
6. Cummings, L. Neuropsychiatry and society. Neuropschiatry, 1996. 8(19): 104-109.
7. Pittis, F.; Winokar, G. Alcoholism and affective disorder, J. Psychiatry Residence. 20(4)37-50, 1996.
8. Babor, TF. et al. Types of alcoholitcs. Evidence for an Empirically Derived Typology. Based on indicators of Vulnerability and Severity. Arch. Gen Psych. 49(8)599-608, 1992.
9. Duckert, F. Predictive factors for outcome of treatment alcohol problems. J. Subst Abuse 5(1)31-34, 1993.
10. González, R.; Goicolea, S. El consumo social anormal de alcohol: Criterios para identificación por el médico de familia. Rev. De Medicina General Integral. 9(3):251-257, 1993.