La preocupación social por la reincidencia criminal ha revivido debates sobre la predicción delictiva con base en marcadores biológicos. De la mano de los desarrollos en el ámbito de la Neurología, algunos académicos han pretendido correlacionar la morfología y activación de determinadas áreas cerebrales con la predisposición a cometer delitos. Este sector académico pretende obtener un riesgo estadístico sobre la reincidencia delictiva con base en la arquitectura cerebral de los sujetos analizados.En el ámbito de la Genética se ha reproducido el debate en similares términos, en tanto que algunos científicos aspiran a determinar la tendencia a la agresividad de las personas en función de su código de ADN. En este sentido, no son pocos los artículos y trabajos científicos que han afirmado la existencia de un “gen de la agresividad” o incluso de la criminalidad. Esta cuestión ha adquirido una notable repercusión académica a raíz del empleo de informes genéticos por parte de la jurisprudencia italiana para reconocer disminuciones en la capacidad de los sujetos de actuar voluntariamente, asociado con casos de inimputabilidad.Sin embargo, en ambos campos resulta imprescindible un mayor desarrollo de los estudios neurológicos y genéticos, así como la obtención de evidencias fiables e irrefutables. Parece aventurado catalogar áreas neuronales o genes determinados como genuinos “biomarcadores de la peligrosidad criminal”, en tanto que faltan actualmente elementos empíricos para presentar las conclusiones pretendidas. En este contexto, se realizará a cabo un análisis crítico sobre la problemática expuesta.