En el ámbito de la psiquiatría y la psicoterapia, no solo encontramos los tratamientos farmacológicos o psicoterapéuticos que consideramos más tradicionales u “ortodoxos”, sino también otros que, aunque de corte más humanista, cuentan con evidencias sobre sus beneficios en la salud mental, como la arteterapia y la musicoterapia. La arteterapia consiste en el uso de las artes plásticas para facilitar la expresión y verbalización de sentimientos y así favorecer una mayor reflexión y comunicación, así como aumentar la autoestima y la confianza. La arteterapia recibió su principal impulso en Europa y Estados Unidos por la confluencia de tres factores desde finales del siglo XX: el auge del psicoanálisis, la expansión de corrientes artísticas vanguardistas, y la Segunda Guerra Mundial.Por otra parte, la musicoterapia es el uso profesional de la música y sus elementos como una intervención en entornos médicos, educacionales y cotidianos para optimizar la salud y el bienestar físico, social, comunicativo, emocional, intelectual y espiritual de las personas. La música se ha empleado desde la antigüedad como terapia física y espiritual, pero empezó a desarrollarse más como profesión también tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se observó que la música podía facilitar la rehabilitación física y la recuperación del trauma emocional de los veteranos de guerra.En esta comunicación, expondremos la manera en que estas dos formas de terapia encuentran su ámbito de aplicación en múltiples patologías: enfermedades degenerativas, demencia, discapacidades físicas y psíquicas, adicciones, trastornos alimentarios, hospitalización y rehabilitación, trastornos afectivos y ansiedad.