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Cigarrillos electrónicos, perjuicios y consecuencias

Fecha Publicación: 13/01/2026

Autor/autores: María Isabel Marchal Mateos
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La aparición de los cigarrillos electrónicos tuvo lugar hace aproximadamente una década, como posible opción menos perjudicial para la salud frente al consumo de tabaco.El consumo de cigarrillos electrónicos ha ido aumentando a lo largo de los años.

La prevalencia del consumo de cigarrillos electrónicos en algún momento de la vida en la población española es del 10.5 % (Observatorio Español de las Drogas y Adicciones, 2021).

Los hombres presentan un mayor consumo de cigarrillos electrónicos, independientemente de la frecuencia de uso, en comparación con las mujeres.

 Asimismo, aunque estos dispositivos desprenden una cantidad menor de sustancias tóxicas cancerígenas en comparación con los cigarrillos de tabaco, emiten una gran cantidad de partículas tóxicas que afectan a nivel cardiovascular y pulmonar, pudiéndose alcanzar a largo plazo consecuencias cardiovasculares y  pulmonares comparables a la de los cigarrillos tradicionales (Glantz y Bareham, 2018).  

Más específicamente, el consumo de cigarrillos electrónicos se ha asociado con la posibilidad de experimentar enfermedades respiratorias como lesiones pulmonares asociadas al uso de cigarrillos electrónicos o vapeo (EVALI), cursando con tos, disnea, hipoxemia, dolores abdominales (Kalininski et al., 2019) e incluso en ocasiones provocando la muerte (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, 2020).

 A su vez, el consumo de cigarrillos electrónicos también se ha relacionado con la probabilidad de padecer otras enfermedades respiratorias como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Wills et al., 2021), problemas cardíacos como el incremento de la frecuencia cardíaca, aumento de la presión arterial sistólica y diastólica (Larue et al., 2021), infarto de miocardio (Alzahrani et al., 2018) y efectos adversos por su exposición pasiva en espacios cerrados, entre otros (Avino et al., 2018).  

Asimismo, el consumo de estos dispositivos se ha relacionado con una mayor probabilidad de  consumo posterior de otras sustancias, como marihuana (Evans-Polce et al., 2020) y tabaco (Khouja et al., 2020).  Este rápido aumento del consumo de cigarrillos electrónicos en los últimos años puede deberse a la eficacia de los mensajes publicitarios acerca de la seguridad y aceptabilidad social de los mismos (Berg et al., 2015), unido al desconocimiento de las consecuencias de su consumo. 

Los principales argumentos de la población para el consumo de cigarrillos electrónicos son la creencia de ser menos dañino para la salud que el tabaco, la expectativa de ser una ayuda en la disminución del estrés, así como percibir estos dispositivos de utilidad para cesar el consumo de tabaco (Romijnders et al., 2018).

Por otro lado, la utilidad de los cigarrillos electrónicos como ayuda para el proceso de cesación tabáquica no ha sido demostrada (Hartmann-Boyce et al., 2018), a pesar de los mensajes transmitidos a través de las estrategias de marketing acerca de su efectividad para lograr este fin (Popova y Ling, 2013).

 Por otra parte, la literatura muestra una mayor prevalencia del consumo de cigarrillos electrónicos en personas que presentan problemas psicológicos (Hefner et al., 2016).La depresión es uno de los trastornos psicológicosmás predominantes a nivel mundial, con aproximadamente 250 millones de personas que la sufren (OMS, 2021b).

A pesar de que las investigaciones muestran una clara asociación entre el consumo de tabaco y la sintomatología depresiva, existiendo en la actualidad una inconsistencia con respecto a la misma(Laal., 2017), la asociación del consumo de cigarrillos electrónicos y esta sintomatología afectivano es tan conocida (Wiernik et al., 2019). 

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38268117/

Fuente: 


Palabras clave: vaper, cigarrillos electrónicos, cigarros tradicionales
Tipo de trabajo: Post/Entrada de Blog
Área temática: Adictivos, Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos .
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Universidad de Sevilla

Comentarios de los usuarios


Hace décadas en las que trabajo intentando entender los desajustes crónicos comportamentales de nuestra sociedad liberal de consumo, siendo quizás el visible el consumo de tabaco por el humo, alcohol, drogas ilegales y comportamientos sin sustancias (videojuegos, apuestas, etc) y ahora problemas también muy comportamentales como la obesidad y las pantallas en menores de edad. Nada ocurre por casualidad, estos desajustes crónicos tienen causas, que solemos llamar muy complejas, que necesitan infinitos estudios!, y que las afrontamos desde varias opciones preferentes, que van desde su prohibición a su tratamiento sintomático o de parcheo. Todo lo cual pues desde lo social y desde la misma Ciencia, convierten a estos comportamientos o trastornos en culposos, estigmatizados y prejuzgados, que después queremos eliminar, porque sabemos que es probablemente lo que mas daño y sufrimiento provoca. Este articulo que he leído, en mi opinión no ayuda a entender el problema de la cronicidad humana, se queda muy en la superficie de los problemas, porque la mayoría de los comportamientos no normativos y sobretodo si son precoces obedecen a una vulnerabilidad genética heredada y a estresores bio-psico-sociales, muy asociados al código postal. Hay mucho por andar y entender en la cronicidad humana. Saludos alegres del neandertal hiperactivo de Sevilla

Jose Luis Frias Pulido
Médico - España
Fecha: 16/01/2026



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