La intervención en situaciones de emergencia en las que se han visto involucrados niños y adolescentes supone tener en cuenta una serie de circunstancias específicas o de aspectos a tener en consideración que se diferencia con respecto al trabajo con adultos. Son muchos los profesionales de la emergencia que apuntan la necesidad de disponer de formación específica, pautas y directrices que les ayuden cuando en la emergencia hay presentes niños o adolescentes.Los profesionales que se dedican a las emergencias (cuerpos y fuerzas de seguridad, bomberos, psicólogos, médicos, enfermeros, etc.) son conocedores de las implicaciones que conlleva atender una situación de socorro cuando hay menores. Sus conductas en la atención de la situación de emergencia cambian al ser informados de la presencia de un niño o una niña y, además, es posible que entren en juego emociones en el propio profesional (miedo, inseguridad, etc.) dada la situación especial que implica ayudar a un menor y las repercusiones que pueda tener la actuación del profesional en el futuro de ese niño o niña. Además estas emociones pueden apreciarse tanto en la propia escena como posteriormente (“¿lo habré hecho bien?”). Este artículo pretende aportar algunas pautas para comunicarse de forma efectiva con menores en situaciones de emergencia, tanto a nivel general como especificando ante algunos tramos de edad que puedan presentar características distintivas o a tener en consideración.