En este trabajo abordaremos cómo los determinantes sociales como pobreza, sexo, edad, conflictos y desastres, enfermedades físicas graves y factores familiares y ambientales impactan sobre la salud mental y condicionan la creciente complejidad de los trastornos mentales y la asistencia psiquiátrica cotidiana. Muchos de estos factores son modificables y, por lo tanto, son objetivos potenciales para las medidas de prevención y promoción. La alta comorbilidad entre los trastornos mentales y sus interrelaciones con las enfermedades físicas y problemas sociales, destacan la necesidad de crear políticas de salud pública integradas, dirigidas a conjuntos de problemas relacionados, determinantes comunes, etapas tempranas en las trayectorias de problemas múltiples y poblaciones en diferentes riesgos. Finalmente, propondremos la creación del diagnóstico Situacional como herramienta integradora de los determinantes sociales al diagnóstico en psiquiatría, posibilitando la detección de casos vulnerables, la prevención en Salud Mental a través de intervenciones en los itinerarios de vida de dichos casos y la creación de estrategias terapéuticas multidimensionales.