El embarazo supone un esfuerzo de adaptación y un importante estrés para la mujer. A los cambios físicos y psicológicos se añaden los cambios en la farmacocinética y farmacodinamia. Al nacer el niño, se unen el aumento de las exigencias externas, factores económicos, posible dependencia de la pareja o familia. Dificultades que condicionarán en buena medida como la mujer se enfrenta al embarazo y posteriormente a la maternidad. La mayoría de las mujeres con necesidades de tratamiento psicofarmacológico no lo aceptarán o aquellas que lo tomaban lo abandonaran al conocer/confirmar el embarazo. Es importante deliberar de los riesgos y beneficios para tomar la mejor de las decisiones posibles y actuar coordinadamente los profesionales de la salud mental junto con los ginecólogos. Es importante saber que ?la enfermedad mental materna no tratrada.. puede tener efectos deletéreo sobre el feto-niño?. Es preciso individualizar todo tratamiento teniendo presente los cambios farmacocinética y farmacodinamia propios del proceso.