En materia de salud mental, la crisis pandémica del 2020 vino a sacudir las instituciones hospitalarias poniendo sobre la mesa una verdad que se sabe desde hace tiempo: la salud mental también forma parte de la salud integral. Hoy más que nunca, sabemos que se ha subestimado el silencioso impacto que tienen las afecciones emocionales tanto en pacientes como en el personal de salud en general.Dentro del contexto hospitalario no es raro descubrir que el mismo personal no posee una noción clara en relación al trabajo del psicólogo clínico como parte del equipo multidisciplinario, perpetuando estereotipos y limitando su actuar. También no es raro encontrar, tanto en médicos como en pacientes, renuencia a reconocer el trabajo del psicólogo por miedo al dolor psíquico, pues muchas veces es más fácil medicar que afrontar o prevenir a través de una psicoterapia.Como consecuencia, podemos ser testigos de que las personas que laboran en los nosocomios, y que no le dan seguimiento a su conflictiva emocional decaen ante la incertidumbre, la insatisfacción laboral, el agotamiento físico y emocional, el dolor psíquico crónico, el burnout o enfermedades psicosomáticas, que finalmente pueden cristalizar en una franca insensibilidad al momento de interactuar con los pacientes.Nuestra propuesta va encaminada a difundir y generar conciencia respecto al rol del psicólogo en el medio hospitalario, ofreciendo una visión más completa de las funciones, necesidades y limitaciones, rompiendo paradigmas, tabúes y estereotipos, en beneficio de una dinámica más integral y funcional entre el personal de salud.