Internet puede cambiar algunas características de los suicidios que han permanecido con pocas variaciones en las últimas décadas. Los profesionales debemos conocer las nuevas tecnologías para poder preguntar a nuestros pacientes sobre las mismas, y en caso de que las estén utilizando, valorar si dicha información supone un factor de riesgo o de gravedad añadido en el cuadro clínico del enfermo. También debemos conocer páginas webs de consulta para recomendar a nuestros pacientes y sus familiares. Debemos utilizar más Internet para coordinar recursos, comparar programas, difundiendo desde las redes sociales hábitos saludables de vida y medidas que ayuden en la atención y prevención del suicidio. Créditos de la imagen: Al (duro) laboro, por shanes2, en Flickr.