La visión de las enfermedades neurológicas como procesos que producen síntomas puramente motores o sensitivos no se ajusta a la realidad. Enfermedades cerebrales que afectan a la sustancia blanca como la Esclerosis Múltiple (EM), o a las neuronas como la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), pueden presentar síntomas psiquiátricos como parte del cuadro clínico. Alteraciones cognitivas, cambios conductuales y de personalidad, cambios en la afectividad o episodios psicóticos son síntomas que pueden anteceder o aparecer concomitantemente con los síntomas neurológicos propios de estas enfermedades.El papel de profesionales de salud mental es fundamental en el abordaje de estos pacientes, que pueden acudir a los servicios de salud mental en distintas fases de la enfermedad: cuando presentan psicopatología y aún no han aparecido los síntomas neurológicos; o cuando ya se han desarrollado estos síntomas y los pacientes y familia deben afrontar limitaciones funcionales y un futuro incierto. El adecuado conocimiento de estos procesos nos permitirá realizar intervenciones psicofarmacológicas y psicoterapéuticas adecuadas y contribuir a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de estas personas y, además nos permite profundizar en la asociación entre la lesión de determinadas partes del cerebro y los síntomas mentales.